La ley de radiodifusión en la mira

En la noche del viernes pasado se celebró, en el salón auditorio del Superior Tribunal de Justicia, un interesante panel organizado por el Centro de Estudios Culturales, Políticos y Sociales del Norte Argentino que preside Sergio Pérez, con la participación --entre otros-- del interventor del Comfer Gabriel Mariotto y del doctor Rafael Bielsa, ex canciller de la República Argentina, una de sus varias actividades que como funcionario sobresaliente cumplió para nuestro país, además de ser también un frecuente expositor en Resistencia de ideas e ideales político-culturales, teniendo en cuenta que no es la primera vez que nos visita.
Interesante panel --apuntamos arriba--; pero fue mucho más que eso, ya que los panelistas abordaron específicamente el polémico tema de la reforma de la ley 22.285, de facto, relacionada con la radiodifusión, una gran deuda de la democracia, con tremendos intereses creados de los grupos monopólicos de los medios masivos de comunicación.

Más allá de la fuerte y casi inevitable partidización del tema, se encararon aspectos básicos que tienen que ver con los citados medios de comunicación, como por ejemplo la situación de pequeñas emisoras FM, que “legítimamente cumplen un rol en la sociedad pero no tienen legalizada su situación”, precisamente por imperio de la vetusta ley de 1980.

Mariotto hizo un pormenorizado análisis de la llamada cultura popular argentina, que ya en la década del ‘20 y en adelante fuera preconizada entre otros por Raúl Scalabrini Ortiz, Armando Discépolo, Arturo Jauretche, pensamientos que --según él-- se vieron coronados socialmente en la formidable demostración popular del 17 de octubre de 1945, que fue un pedido de cambio cultural de los argentinos, y acotó el disertante que “mientras la sociedad no cambie no van a cambiar su forma de ser los medios masivos de comunicación”.

Por su parte, Bielsa brindó una brillante exposición acerca de cómo no sólo los medios de comunicación masivos sino también no pocos políticos se convierten en actores operativos de la distorsión en la información, mediante un discurso que se maneja en orden a una serie de intereses creados que se protegen a ultranza, utilizando viejos y nuevos métodos de enfoque de la manera de suministrar la noticia u opinar sobre los hechos, tendientes a formar una conciencia falsa o por lo menos sesgada del quehacer de la sociedad, cohonestando así la permanencia del establishment.

En el inicio, Bielsa dijo que traía una mirada como hombre de la Capital Federal en su apreciación de la ley de radiodifusión, pero en el devenir de su exposición se pudo advertir que su mirada como jurista, como político e incluso como hombre común de la calle es la mirada profunda y también común de cualquier hombre o mujer de Latinoamérica, y que a través de ella se entiende y se busca que los medios de comunicación masiva sean también una forma de educación sostenida desde la libertad de expresión, como principio, en su más amplio y extenso sentido.

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