Radiodifusión: el Gobierno dice que quiere armar foros de debate

Radiodifusión: el Gobierno dice que quiere armar foros de debate
Los funcionarios de Cristina tuvieron que aclarar que no se rigen por tiempos electorales.
El secretario de Medios, Enrique Albistur, y el titular del Comité Federal de Radiodifusión, Gabriel Mariotto, volvieron a mostrarse ayer para ratificar que el anteproyecto de ley de "Servicios de Comunicación Audiovisual" comenzará a ser debatido en "foros de discusión" en todo el país desde fines de este mes. Ante el probable adelantamiento electoral, Mariotto precisó que para enviar el proyecto definitivo al Parlamento "no nos rigen tiempos electorales". Dijo que se hará en "un tiempo prudencial" pero que deberá tratarse este año.

El anteproyecto, que se propone como reemplazo de la actual Ley de Radiodifusión, fue presentado el miércoles pasado en un acto partidario en La Plata por la presidenta Cristina Kirchner.

Ambos funcionarios dieron una conferencia de prensa en la Casa Rosada, en la que hablaron también -y dieron su aval al proyecto-- el diputado Manuel Baladrón (titular de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados), los gremialistas Francisco Nenna (CTA) y Julio Piumato (CGT), y representantes de dos universidades.

Según puntualizaron, el proceso de debates comenzará el 30 en Resistencia, en la Universidad Nacional del Chaco, y seguirá en Corrientes, Misiones y con un foro de discusión en la sede del Sistema Nacional de Medios Públicos. "Las críticas serán analizadas y elevadas para su consideración", aseguró Mariotto.

A pesar de lo dicho por Mariotto, Albistur -sobre quien pesan varias denuncias por enriquecimiento ilícito- no demostró que el Gobierno vaya a ser muy permeable a las críticas: allí mismo cuestionó a la oposición y la acusó de "desvirtuar" la iniciativa. La semana pasada, luego del acto de la Presidenta en La Plata, la oposición había criticado duramente al Gobierno (Ver " Repudio...").

Uno de los argumentos fundamentales contra esta propuesta oficial es la amenaza que representa para la libertad de expresión. Frente a esas acusaciones, los funcionarios insistieron ayer en que la reforma de la actual ley de Radiodifusión es una "deuda de la democracia". Algo que no se condice con la creciente concentración de medios en manos de empresarios cercanos al kirchnerismo. En rigor, el anteproyecto del ley propuesto por el Gobierno le abre, además, las puertas de los medios de comunicación a empresas telefónicas que mantienen fuertes vinculos con el oficialismo.

En el segundo semestre la economía estará mejor o peor que en el primero? Si es por los argumentos que el Gobierno usó para justificar el adelantamiento de las elecciones, la respuesta debiera ser: peor, sin ninguna duda. Pero ni de lejos eso significa un tránsito liviano de aquí al 28 de junio.

En el ahora existe una fuerte contracción de la actividad industrial, visible en cuanto indicador se tenga a mano. Menos, desde luego, para las estadísticas del INDEC.

También en el ahora, los tanteos salariales admitidos por los empresarios oscilan entre muy poco y nada. En el mejor de los casos, no en todos, nunca más del 10 %: creen que lo óptimo sería patear la discusión para más adelante. Claro que ese más adelante cae en el segundo semestre.

Entre algunos especialistas del sector energético circula un dato sobre el desplome de la producción tanto o más elocuente que otros públicos. Se calcula que en el primer trimestre la demanda industrial de gas cayó 24,7 %, respecto del mismo período del año pasado. Es, porcentualmente, el mayor bajón desde la crisis de 2002.

El mismo informe dice que la demanda de gas de todo el mercado interno se comprimió un 5,8 %, que se agregó al 9,6 % del último trimestre de 2008, cuando pesó la parada de varias plantas petroquímicas grandes. Esto es, retracción industrial y bastante más, tal cual se percibe en muchas otras actividades.

Quienes piensan parecido al argumento del Gobierno, aunque quitándole el color electoral, proyectan un menú variado para el segundo semestre:

Hacia julio, habrá desaparecido el efecto ganancias de las empresas del año pasado. Eso significa que se resentirá más la recaudación de un impuesto que representa cerca del 20 % de los ingresos de la AFIP y pesa mucho en la coparticipación con las provincias.

Si la retracción se mantiene, menguará la recaudación de otros gravámenes asociados a la marcha de la economía. Desde el IVA, también coparticipado, hasta los impuestos al cheque y a los combustibles. Ya definitivamente descontado, habrá menores ingresos por los derechos de importación y de exportación.

En junio se habrá liquidado una buena parte de los dólares de la cosecha gruesa y empezará a achicarse la mayor fuente de divisas del país. Puesto de otra manera: menor poder de fuego del Banco Central, en el cada vez más sensible mercado cambiario.

En la segunda parte del año también caen los mayores vencimientos de la deuda. Y si no queda otro recurso a mano, entonces habría que apelar al riesgoso expediente de usar reservas del BCRA, validado por una ley auspiciada por el kirchnerismo.

Pasadas las elecciones, el Gobierno podría animar negociaciones para conseguir financiamiento del FMI. Pero difícilmente haya un acuerdo rápido.

Apenas concluído el recuento de votos y con las finanzas en rojo, las provincias deberán enfrentar el medio aguinaldo de sus empleados públicos. Ya la tienen difícil, hoy, con la discusión salarial en tiempo electoral, y lo que resulte se proyectará pleno sobre las cuentas del segundo semestre: fuerte, pues los sueldos representan no menos del 50 % de sus presupuestos. Difícilmente el problema no salpique al gobierno nacional.

Cosa del mismo segundo semestre son los pagos a contratistas que se están pisando, más los que vengan luego. Gastos o ajuste, frente a una recaudación que no se parecerá a la prevista en el Presupuesto: según algunas estimaciones, estaría 30.000 millones de pesos abajo a fin de año.

Habría que agregar a la factura los reintegros y reembolsos a los exportadores que la AFIP ha dejado de cubrir. En números de los interesados, ya hay unos 600 millones de pesos.

Justamente, este diferimiento de pagos es lo que está robusteciendo la recaudación del IVA. Así, los recursos aportados por un impuesto que debiera registrar la actual retracción económica crecerían en marzo cerca o arriba del 30 %.

Más que probable, seguro que se trata de malabares del Gobierno para usar la caja en función de sus necesidades electorales. Nada novedoso. Sólo que los apremios relativamente camuflados por la cosmética fiscal aflorarán más adelante.

Sin embargo, hay analistas que le juegan fichas a un segundo semestre mejor al primero. Creen que hacia el último trimestre del año empezarán a aparecer señales en el sentido de que lo peor de la crisis internacional ha pasado. Para ellos aquí el golpe recesivo ya llegó. Eso sí, creen que los problemas de empleo ya notorios en ciudades del interior se proyectarán sobre los grandes centros urbanos.

Acostumbrado a no ver sino aquello que está más cerca, el kirchnerismo apostó todo al adelamiento de las elecciones. Así logró dos cosas simultáneas: adelantar expectativas y acumular expectativas para luego del 28 de junio. Por de pronto, la suma ya da presión cambiaria.

En la hipótesis de que alguien en el poder hubiese pensado en estos efectos, es evidente que prevaleció el temor a perder si los comicios se hacían en octubre. Todo sostenido por la creencia de que un triunfo ahora dará mayor márgen de maniobra para recomponer fuerzas y administrar el peor después.

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