RADICALIZACIÓN, TRANSVERSALISMOS Y PEJOTADAS

Mientras la oposición se apoltrona en busca de temas que la avecinen al tratamiento de cuestiones de presunto interés público, o al menos, sectorial, el pejota interno no deja de trabajar aún desde las reposeras del verano, en el armado de lo que puede ser la interna partidaria con vistas a 2011.
Tan heterogéneo como sus primos hermanos, que se debaten entre radicales puros y segregados, peregrinos partidarios, y dinámicos neorradicales que se niegan al retorno , los muchachos del general se rearman en la casi clandestinidad en un abanico de posibilidades en el que nadie sabe muy bien donde terminará.

En dicho sentido, este abanico puede tener disímiles pliegues, desde el posible desembarco de Das Neves, que estaría tentando a algunos sectores opositores del PJ para sentar bases en nuestra localidad, pasando por el nuevo frente justicialista de Unión Pró, hasta el oficial de la Victoria, sin descartar los naturales movimientos intestinos paracaidistas pre eleccionarios que terminarán parasitando – no sin convenientes negociaciones previas - en algunas de las fuerzas con cierta estructura dentro del sector.

EL TIGRE VUELVE

A dicha confusión ideológica, se agrega en estos días, una posibilidad latente que podría coadyuvar al armado final, o complicar el armado de alguna de las fuerzas, según los movimientos estratégicos que pueda o quiera realizar.

Se trata de un posible retorno al ruedo de la alta política vernácula de la otrora invencible Casa Justicialista – más conocida como el "ienquismo"- que se ha declarado, según habría confesado su mentor el dos veces intendente local Ricardo Vicente Ienco, en "Estado de Asamblea Permanente".

Ienco, que había entrado en un mutismo opinológico desde fines del siglo pasado cuando su sector sucumbiera ante la imparable Alianza del radicalismo más San Pedro, dicen sus allegados, podría retornar a la vida pública planteándose como un posible candidato de su siempre predicada "Unidad Monolítica" que tuvo su primavera en el 93, cuando se recuperó la mística militante y el partido derrotó en las legislativas al entonces intendente Ernesto Juan Figueras.

Pero el retorno del "Tigre", como se lo conoce en la vieja jerga peronista por el origen astrológico chino y su persistencia de carnívoro político, no sería para nada pasiva, sino que, plantearía su posible candidatura en el marco de una aspiración servicio – según habría reconocido a sus íntimos – ya que por su situación, de acceder a un cargo público sería ad honoren.

Ante la duda sobre a que sector adheriría en hipotética candidatura el interesado, sin admitir del todo la posibilidad, aseveró que más que sumarse a propuesta alguna espera que los demás se sumen a la suya.

PEJOTADAS

El peronismo local, a que negarlo, atraviesa en la actualidad un problema de identidad. Un intendente peregrino ideológico que se afilia y desafilia según coyunturas, que muchos consideran – o desean - gobierna desde conceptos sectoriales partidarios, un diputado – Eduardo Ramón GAtica Laly, que se erige como la única opción oficialista genuina en lo partidario, pero que por otra parte enfrenta a la disyuntiva de que el mismo intendente parece estar preparando un frente kirchnerista transversal que lo expulsaría – a San Pedro - fuera de la interna del Pejota.

La tercera opción – Unión PRO - no difiere en su intrincado armado filosófico pro frentista – pero desde distinta geografía ideológica – y aguarda que el aquietamiento de las aguas sitúe a cada cual en su lugar, para de ese modo, vislumbrar si competirá por dentro o fuera de la estructura partidaria ( en dicho sentido la decisión de Duhalde-De Narvaéz resulta clave)

Pero en este sentido el llamado "peronismo disidente" ha quedado encorsetado y hasta peligrosamente confundido con la oposición radical y filoradical, que también enfrentará un problema a la hora de la toma de determinaciones ideológicas;

Si la CC, representada en el recinto por Alejandro Pasarini, será vertical en sus determinaciones - este sector debiera responder como lo hace a nivel nacional al cobos – margaritismo – y participará con sus primos hermanos radicales en la interna o, como plantea el otro eje adherente a la apocaliptica Carrió, marchar por fuera de las estructuras a "todo o nada".

El transversalismo – por de pronto – parece ser el único punto de coincidencia actual entre la gestión y las segundas minorías, luego de aquella mesa de concertación post electoral en la que, tal parece, solo quedaron los regustos del placer gastronómico en sí.

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