En el radicalismo aumentó la tensión interna por la candidatura del vice

La decisión de Julio Cobos de avalar la remoción de Martín Redrado del Banco Central, desoyendo las recomendaciones de sus correligionarios, fue un caldo de cultivo para las internas existentes en la Unión Cívica Radical. Quienes no lo quieren, le salieron con los tapones de punta, los que están en un punto intermedio lo criticaron, pero pusieron paños fríos, y sus defensores replicaron con dureza.
"Están los que se hacen los boludos y los que tomaron esto como una señal de alerta", le explicó a PERFIL un asesor radical. Los primeros serían los que ven a Cobos como el dirigente que puede llevar de nuevo al centenario partido a la Presidencia, un hecho que los propios radicales veían como impensado hace pocos años. Por eso le perdonan el no haber aceptado la recomendación que le llevó Ernesto Sanz, presidente del partido, de aconsejarle a la Presidenta aceptar la renuncia de Redrado, en lugar de avalar la remoción y terminar votando con el Gobierno. Los otros, los que tomaron la decisión del mendocino como una señal de alerta, son los que todavía lo ven con desconfianza, por su paso por el kirchnerismo y por su coqueteo con sectores del peronismo disidente. Temen que se le haga una costumbre tomar decisiones sin consensuar con el partido.

Por eso, importantes dirigentes intentaron frenar las disputas, pero marcándole el terreno al vicepresidente. "Nos queda pendiente encontrar una manera más eficaz de resolver posiciones entre Cobos y el radicalismo", indicó uno de ellos.

Esta situación generó que comenzaran a resurgir nombres de posibles candidatos presidenciales del radicalismo aparte de Cobos, como Ricardo Alfonsín o Ernesto Sanz. Precisamente, el senador mendocino y presidente de la UCR fue uno de los que decidió calmar los ánimos. "Ni Cobos, ni yo, ni nadie es candidato. El candidato del radicalismo se va a elegir en 2011, ya que 2010 es un año para construir otras cosas y no candidaturas. Tenemos que armar un programa primero", expresó. No obstante, le puso presión al vicepresidente, al recordar que durante este año en el Senado le puede "tocar desempatar muchas veces". Cada uno de esos momentos puede ser clave para los radicales para dilucidar cuán cerca están de Cobos.

Desde sectores radicales cercanos al vice, le asignaron la responsabilidad por el conflicto interno a "algunos radicales que juegan para el lado de Lilita (Carrió)", y nombraron, entre otros, a Gerardo Morales, que fue el que criticó con más dureza al vicepresidente. "Algunos intentan partir el radicalismo en diez partes, por eso si pueden pegarle a Cobos, le pegan. Pero él no hizo nada para quedar mal parado", sostienen.

Jesús Rodríguez, que volvió a la plana mayor del partido como secretario general, también declaró que "no existe un candidato natural en el radicalismo". Y recordó que el propio Raúl Alfonsín, en su apogeo en 1982, debió pasar por una interna en la que enfrentó a Fernando de la Rúa. "La secuencia es armar un programa, definir equipos técnicos y después el candidato. La UCR es como un portaaviones, puede haber un jefe de una escuadrilla, pero siempre para mantenerse abastecido en el aire va a necesitar del portaaviones", describió.

El jueves y viernes de la semana próxima, los legisladores nacionales del partido y los miembros del comité nacional se reunirán en la localidad bonaerense de San Nicolás. Es el primer encuentro de este tipo que realizan y contará con la presencia de alrededor de un centenar de dirigentes. El objetivo es llegar a un criterio común y compartido de los lineamientos que tendrán los bloques en el Congreso. Puede ser un buen momento para acercar posiciones, pero también para mostrar sus diferencias.

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