El radicalismo arriesga más.

En 2005, el radicalismo realizó una gran elección y obtuvo en este distrito 4 de los 8 diputados que finalizan su mandato. Se trata de Mariano Ficarra, Liliana Vietti, Santiago Cazzoli y Amalia Monserrat. El peronismo pone en juego ahora dos bancas (las de Pablo Tornello y Gabriela Sánchez) y el PD un escaño (el de Alberto Sánchez).
La banca restante es de Néstor Pidrafita, del ARI, quien busca su reeleción en las listas del Frente Cívico Federal. De esta manera, en la Cámara baja más de la mitad de las bancas en juego (cinco) pertenecen al radicalismo y sus aliados.

En el Senado, de los seis escaños que se renuevan, cinco pertenecen al Frente radical-cobista. Es que en 2005 la UCR (entonces unida) obtuvo tres bancas (las de Mauricio Suárez, Fanny Llobel y Leopoldo Cairone), pero a ellas hay que sumar las del peronista disidente Guillermo Amstutz y la de Alejandra Namam, del ARI, ya que ambos buscan su reelección este año a través de la lista del Frente.

El único senador que no pertenece a esta alianza y que también busca ser reelecto es el demócrata Carlos Aguinaga.

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