Los radicales vuelven a su vieja pasión: las internas

El radicalismo puede haber perdido sus formas, pero no sus tiempos. Y tiempo, por ahora, es lo que le sobra: el recambio parlamentario todavía no llegó; su cronograma de reunificación por fin comenzó a hilarse y Julio Cobos tiene bastante margen todavía para seguir pensando cuándo será el momento ideal para dejar la vicepresidencia.
El que está apurado es el Gobierno. Pero una fuente de la UCR conocedora de esa entretela explicó por qué se consumó en estas horas el rechazo formal a la propuesta oficial de una reforma política, que en teoría contiene una oferta tentadora para la UCR: "Hoy, para nosotros, arreglar con Kirchner nos termina saliendo más caro".

Traducido del comité a la calle: ¿Para qué apurarse ahora con una reforma electoral si, en caso de avanzar la unificación de la conducción partidaria, el radicalismo tiene la posibilidad por delante de una elección interna para dirimir la candidatura presidencial 2011, que no se daba hace muchos años?¿Para qué apurar ahora nuevas alianzas si es la UCR la que tiene el hándicap de un añejo expertise en el armado de comicios internos y disputas territoriales? En todo caso, es el Gobierno, piensan, quien debe mostrar cartas.

Con un guiño celestial, los vuelve a juntar Alfonsín el viernes 30. Ese día, los principales referentes de la UCR, incluido Cobos, estarán en el cementerio de la Recoleta para homenajear al ex presidente, fallecido este año. No habrá muchas excusas para faltar al acto, más allá de las cuestiones coyunturales, pero sus asistentes lo mostrarán como la foto del partido que viene.

Cuando se habla de reunificación partidaria hay que hablar del preacuerdo en el que avanzaron la semana pasada tanto Cobos como el senador Gerardo Morales, durante una reunión que mantuvieron en el hotel Howard Johnson para hablar sobre la posibilidad de consensuar un presidente de consenso para el Comité Nacional antes de fin de año. Allí estuvieron dirigentes de las dos veredas: los de la ‘resistencia‘ -que se adjudican el valor de no haber hecho acuerdo electorales con los Kirchner- y los ex K, como Cobos, además de viejos conocidos del aparato partidario, como Enrique Nosiglia y Leopoldo Moreau.

Son tiempos de complacencia. Desde el cobismo, aseguran que las recientes gestiones de Morales y Elisa Carrió para reagrupar las fuerzas parlamentarias del Acuerdo Cívico, no entorpecen las negociaciones partidarias. Desde el entorno de Morales, aseguran que a Cobos no le quedará otra alternativa que garantizarse su pertenencia al radicalismo para poder dar cualquier salto al 2011. Mientras tanto, hay dirigentes que, desde afuera, le promueven a Cobos alianzas electorales más ’transversales’ con el Acuerdo Cívico o el PRO, para proveer el sustento de figuras de buena imagen que el radicalismo no estaría -aseguran- en condiciones de proveer. El mendocino, de viaje en República Dominicana, mide y espera.

Los jefes territoriales empezarán ahora a buscar su lugar en la mesa. Un ejemplo es Enrique García, eterno intendente radical de Vicente López que en mayo se mantuvo firme en el acompañamiento a lista de Kirchner. El ’Japonés’ ya mandó avisar a Olivos (le queda cerca) que la letra K quedó definitivamente desterrada de su boleta. Ahora está anotado como cobista.

En estos días que vienen, corridos de las idas y vueltas de la reforma política, la UCR estará concentrada, puertas adentro, en un ejercicio que en otros tiempos podría haber sido mal visto, pero en esta época podría sonar a virtud: las internas. Una vieja pasión radical.

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