Radicales siguen enredados en la lista

"La voluntad popular me eligió como concejal de la ciudad de Córdoba, y si la voluntad popular me elige como senador, ése será el momento de renunciar", dijo ayer, en General Deheza, Ramón Mestre, en respuesta a las críticas que ha recibido, incluso de su propio partido, por candidatearse a senador nacional cuando le quedan aún dos años de mandato en el Concejo Deliberante.
"Lo que legitima es la voluntad popular, la gente es la máxima expresión de la democracia", subrayó, en un alto de la gira que lo llevó por varias ciudades del sur provincial.

Hoy a la mañana, precisamente, el dirigente capitalino Mario Rey, quien ocuparía la banca de Mestre si éste renuncia, irá a Tribunales federales a reclamar el cumplimiento de un artículo de la Carta Orgánica de la UCR, que establece que un candidato a un cargo electivo, si posee uno que concluya a más de dos meses de que inicie el nuevo, debe renunciarlo.

"No podemos denunciar la corrupción fuera de la UCR y tolerar que se corrompan las normas dentro de ella; si somos una alternativa al kirchnerismo, debemos serlo en todos los aspectos", desafió Rey.

El radicalismo sigue envuelto en problemas que surgen de una Carta Orgánica estrictísima que fue pagando cubriendo inútiles exigencias políticas, muchas de ellas surgidas de presiones mediáticas.

Mientras tanto, la Junta Electoral suspendió para hoy una nueva reunión que iba a realizarse ayer con el propósito de analizar si debía corregirse, una vez más, la lista de candidatos a diputados nacionales.

Es que después de que hicieran caer a Hipólito Faustinelli del segundo al tercer lugar, para permitir que ascienda Gladys Espínola, como lo manda la legislación nacional de cupo femenino, advirtieron que no hay tres candidatos de la ciudad de Córdoba entre los seis primeros, como también lo ordena la Carta Orgánica.

Pero en los nueve titulares hay sólo dos dirigentes capitalinos: Oscar Aguad (1º) y Javier Lafuente (4º), por lo que para cumplir deberían subir al tercer renglón a un suplente, desplazando hacia el fondo a Faustinelli, lo que vulneraría de modo contundente los acuerdos políticos alcanzados en el Congreso. Por ello, en la Junta Electoral evalúan concluir que una decisión del Congreso es tan imperante como la letra de la Carta Orgánica.

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