Radicales K: se quedaron y ahora piden más espacio.

Son los sobrevivientes del radicalismo K. Resistieron el "huracán" Cleto y se quedaron junto al Gobierno en el momento de más debilidad de los Kirchner. Ahora pasar facturas por tanto estoicismo y esperan cobrar con espacios en las listas legislativas del kirchnerismo o en sus "colectoras". Pero tienen un problema a la hora de negociar: sus referentes están dispersos.
Los radicales que aún cargan el apelativo "K" se dividen entre los ultrakirchneristas, que conformaron el Partido de la Concertación -suman unos 70 intendentes- y los "líberos", que hacen su propio juego. El segundo renglón amontona a los dirigentes de mayor peso territorial: los gobernadores Gerardo Zamora, que viene de ser reelecto en Santiago del Estero, y Miguel Saiz, de Río Negro, que dio la bendición a su tropa para que reingrese a la UCR.

Uno de los dos bloques de diputados del anticobismo también juega con autonomía. Está presidido por el neuquino Hugo Prieto, que responde al intendente Martín Farizano. Otro de sus miembros, el marplatense Gustavo Serebrinsky, acaba de trenzarse con la jefa del otro bloque, Silvia Vázquez, a quien acusó de querer coparle la base electoral de su distrito.

Vázquez se jacta de ser amiga personal de Cristina Kirchner y preside el Partido de la Concertación, que integran los cinco funcionarios radicales que siguen en el Gobierno. El de más alto rango es Gustavo López, subsecretario de la Presidencia. Goza de despacho vecino al de Cristina y aspira a una candidatura en Capital. Intenta ser el nexo entre Aníbal Ibarra -de quien fue secretario de Cultura- y el PJ porteño.

Los ultra K armaron un mapa electoral que intenta ser la contracara del que bosqueja Cobos, tal como reveló Clarín el domingo pasado. Aseguran tener candidatos para colar en once distritos. El más sólido es Córdoba, donde reúnen 40 intendentes y promueven al ex jefe comunal de San Francisco, Hugo Madonna. Podrían ir con la lista que arma el intendente de la capital, Daniel Giacomino. En Santa Fe empujan a Juan Sylvestre Begnis. En Buenos Aires sería un hombre del intendente de Vicente López, Enrique García.

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