Radicales se dividen en favor y en contra de Romano Norri

La gestión del titular partidario, bajo la lupa.
El radicalismo escribió la primera novela del verano con las acusaciones cruzadas entre sus dirigentes. De hecho, la polémica entre el convencional nacional Juan Roberto Robles y el presidente del partido, Federico Romano Norri, ya se instaló en el seno de la UCR.

El martes, Robles presentó un pedido de reunión extraordinaria de la convención partidaria para evaluar la conducta de Romano Norri. Habló de "ineptitud" y de "irresponsabilidad" de Romano Norri en su cargo y esto, según afirmó, pone en peligro la vigencia del Acuerdo Cívico y Social que lidera la UCR. Luego, el titular de la junta de gobierno respondió las críticas. "Yo nunca me fui del partido ni tampoco enfrenté a la UCR como lo hizo él", replicó.

Esta vez, el que se sumó fue el presidente de la convención provincial del radicalismo, Félix Mothe. El simoqueño desechó la posibilidad de una reunión inmediata del órgano que preside y defendió la gestión de Romano Norri. "La convención será citada cuando las circunstancias lo exijan", aclaró. Luego, pidió a Robles que deje de lado los agravios. "No es a través de los agravios personales la forma en la que el radicalismo debe encauzar su debate político. Con Romano Norri trabajamos codo a codo y sin descanso para reposicionar a nuestro partido en la consideración pública y obtener los recientes resultados electorales, en el marco del Acuerdo Cívico", advirtió el titular de la convención.

Por su parte, el vicepresidente del comité capital de la UCR, Víctor Nasul, fue duro con la conducción de Romano Norri. "No sólo deberíamos evaluar su conducta como presidente del partido, sino también su labor legislativa provincial y municipal. Según recuerdo, nunca hubo una real oposición o propuesta para cambiar y mejorar los caprichosos proyectos provinciales o municipales. Además, como presidente de la UCR dejó en la calle a verdaderos dirigentes", se quejó.

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