El radical señaló que "la convocatoria al diálogo es lo que espera toda la sociedad". "Muy claro fue el mensaje de las urnas contra el abuso de poder y la prepotencia. Sin embargo, ante una convocatoria tan amplia esperamos que precise a qu

Unas 600 familias se instalaron hace dos semanas en ambas márgenes de un canal de desagüe, cerca del río Arenales a pocos metros de la pasarela de madera y hierro que comunica Villa 20 de Junio con Villa Lavalle en la zona sudeste de la ciudad.
Palos, chapas, plásticos, cartones, cualquier elemento de mediana envergadura sirve para mantener en pie una hilera dispersa de construcciones que ni siquiera son precarias.

Ramona Carmen Ruiz muestra con vehemencia los datos catastrales de la extensa franja que ocuparon y demarcaron con hilos, algunos alambre y palos. Una de las franjas ocupadas, la que está más pegada al río Arenales pertenece a un abogado que ya pidió el desalojo.

El otro lote, pegado al barrio San Francisco Solano y Villa Lavalle fue vendido el 2 de julio último por $25.000, precio irrisorio para los valores del mercado inmobiliario local. "Si es tan barato, hasta lo podríamos comprar entre todos nosotros" dijo Ramona, una de las seis delegadas que releva datos, junta planillas y gestiona ante la secretaría de Tierra y Hábitat. Lamenta además que, excepto un secretario del secretario de Tierra y Hábitat se haya presentado en el lugar. " No vino nadie, ni un solo político quiere dar la cara", vocifera Ramona.

Natalia es mamá soltera y muestra papeles de la afección respiratoria de su pequeña hija; "subieron el alquiler, no me alcanza lo que gano, pero quiero darle un lugar digno a mi hija. Tampoco pido que me regalen y podría pagar alguna cifra por mi terreno". Los testimonios abundan y se multiplican en un origen similar: residencia con padres o familiares, hacinamiento en una o dos piezas, un solo baño y muchos niños. "Tengo siete hijos, pagaba $450 de alquiler en barrio Siglo XXI por un lugar donde ya no cabíamos, por eso me vine acá" dijo otra mujer . Teodoro y Rosaura son grandes, entre 65 y 70 años, tienen casa pero vigilan el lote para uno de sus hijos. " Tengo siete hijos, muchas mujeres y algunas con hijos de soltera, en mi casa ya no los puedo tener, mientras ellos trabajan les cuido el lugar porque lo necesitan".

Muchos están dispuestos a ir a otro lugar si les aseguran terrenos aptos, otros prefieren quedarse y la mayoría cree que podría pagar una cuota baja para ser dueños y construir la casa de a poco.

"Pero si no nos dan solución vamos a cortar la ruta" dijo otro de los delegados.

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