Racismo, el tabú de la elección norteamericana

BIRMINGHAM, Alabama.? Fue mágica y fue trágica. Hoy es, tal vez, una imagen de lo que vendrá. Fundada en 1871, después de la Guerra Civil, Birmingham fue planeada como un centro económico del Sur. Su sorprendente desarrollo le valió el mote de "ciudad mágica".
Pero a medida que el siglo XX avanzaba, la creciente población negra, recluida en barrios pobres, escuelas ineficientes y trabajos mal pagados, comenzó a levantarse contra una población blanca nada inclinada a la integración.

En los 50, la lucha de los negros por los derechos civiles fue en las cortes; en los 60, en las calles de Alabama. Hoy, casi 50 años después de esas batallas por la igualdad, el alcalde de la ciudad es negro. Y Estados Unidos se dispone a descubrir si puede seguir el camino de Birmingham, si es capaz de superar una de las mayores pesadillas de su historia: el racismo.

Lejos ya de los linchamientos o de la segregación en escuelas, ómnibus y hospitales, el racismo es hoy más bien un prejuicio silenciado, un tabú. Uno que, sin embargo, podría costarle al senador negro Barack Obama varios puntos el día de las elecciones, según encuestas, expertos y dirigentes demócratas, aunque ello no haría peligrar su victoria.

Birmingham es, de hecho, más homogénea que el resto del país. El 74% de sus 230.000 habitantes son afronorteamericanos; esa uniformidad colaboró en la elección del alcalde Larry Langford.

Estados Unidos es más heterogéneo. Los 38 millones de afronorteamericanos, el 12,5% de la población, están desparramados, sobre todo, en el Sur y en las grandes ciudades.

Ellos ya votan en masa por el candidato demócrata, en los estados con voto anticipado del Sur, tradicionalmente republicano.

Sin embargo, el poder electoral de los afronorteamericanos por sí sólo no garantizará un triunfo a Obama.

Por eso, el Partido Demócrata apunta más a atraer la mayor cantidad posible de votantes blancos en los estados decisivos, a ?desracializar? la campaña.

?No tengo ninguna duda de que va a ganar. El es la gran esperanza blanca. No me malinterpretes, yo estoy realmente orgullosa de que un afronorteamericano como yo haya llegado hasta acá, pero todos nos olvidamos que su madre era blanca, que habla para los blancos?, dijo a LA NACION Marilee McKenzie, una secretaria legal de Birmingham.

Después del escándalo suscitado por su pastor, Jeremiah Wright, Obama evita los temas raciales por temor a ahuyentar a votantes todavía recelosos de su color. Su campaña sabe que los hay y, tal vez, muchos.

Hace sólo unas semanas, James Carville, ex estratego de Bill Clinton, advirtió que si el senador por Illinois llega a las elecciones con una ventaja de cinco puntos y después pierde, la explicación sería una y sería ?muy, muy dramática?: racismo.

En 1982, Tom Bradley, alcalde negro de Los Angeles, lideraba por amplio margen los sondeos para la elección de gobernador de California. Su rival republicano, George Deukmejian, terminó por imponerse el día de los comicios.

Los encuestadores inmediatamente explicaron que muchos votantes blancos habían mentido en los sondeos al afirmar que se decidirían por un afronorteamericano.

Más de 25 años después, el fantasma del ?efecto Bradley? sobrevuela la campaña.

?El principio de igualdad racial está ampliamente aceptado en el país. Por eso hay posibilidades de que algunos votantes digan que van a elegir un negro para cumplir con una suerte de «expectativa social». Eso puede suceder este año y, en consecuencia, los sondeos pueden estar sobreestimando a Obama?, dijo a LA NACION Patrick Cotter, experto en encuestas de la Universidad de Alabama.

La pregunta, para la campaña demócrata, es por cuánto lo sobreestiman.

Ventaja

Un sondeo de la Universidad de Stanford para AP/Yahoo News intentó, el mes pasado, responder esa intriga: los prejuicios raciales le restan al senador negro entre tres y seis puntos.

Cuando faltan sólo nueve días para las elecciones, Obama escaló, por ahora, más allá del umbral del racismo; sondeos de la semana última le dan una ventaja de hasta 10 puntos sobre John McCain.

La encuesta de Stanford, sin embargo, reveló que hasta los votantes demócratas blancos tienen recelo respecto de los afronorteamericanos. Un tercio de ellos llamó a los negros ?violentos y vagos?.

Escondido, silenciado, el racismo parece un tabú. Ronda la campaña; todos hablan de él, pero sólo desde afuera.

Sentado en un café del centro de Birmingham, Kit Travis, un vendedor de autos jubilado, contó a LA NACION que votará por Obama. ?Pero mi hermano mayor no. Pasa que es veterano de la Segunda Guerra Mundial y él nunca votaría por un político negro?, explicó.

En Alabama, la implacable segregación de los primeros 60 años del siglo XX dejó sus huellas no sólo en quienes crecieron en ese tiempo, sino también en las normas, en la forma de vida.

Recién en 2000, los residentes del estado decidieron derogar el estatuto que prohibía los matrimonios interraciales. Hoy, aun cuando el estado parezca completamente integrado, las divisiones persisten.

Un odio que persiste

?Acá es como en todo el Sur, desagradable, ridículo. Yo vengo de Hattiesburg, en Mississippi, y allá es peor. La gente [blanca] no lo dice abiertamente, pero, cuando se junta entre ella, el odio es desagradable. Obvio que el racismo persiste, si no mirá??, dijo a LA NACION Eric Ethawn, un joven chef.

Mientras fumaba en la puerta del servicio de catering para el que trabaja, Ethawn señaló hacia el Parque Kelly Ingram.

Allí un grupo de alumnos de primaria recorrían el ?Paseo de la Libertad?, un circuito de estatuas sobre los dramáticos días de la lucha por el fin de la segregación.

Hoy, 44 años después de la firma del Acta de Derechos Civiles, la norma que hizo obligatoria la integración en cualquier ámbito público, todos los estudiantes eran negros.

?Hemos avanzado muchísimo en la lucha contra el racismo. Los prejuicios interpersonales ya no son tanto un problema, pero hay otro tipo de discriminación. Está en el acceso a las oportunidades, al trabajo, a la salud, a la educación. Van juntos a las escuelas más pobres; tienen los trabajos peor pagados?, dijo a LA NACION Martha Biondi, experta en temas raciales de la Universidad Northwestern, desde Chicago.

Para Biondi, los afronorteamericanos no ven a Obama como un ?salvador? sino como una ?oportunidad? de llevar hasta el final la batalla por la igualdad que comenzó hace medio siglo en las calles de Alabama.

DIVISIONES POR PALIN

WASHINGTON (EFE).- Miembros del equipo de campaña del candidato republicano John McCain se lamentan de que su compañera de fórmula, Sarah Palin, ?va por cuenta propia? en la carrera presidencial, reveló ayer la CNN. ?Las tensiones latentes entre Palin y asesores clave de McCain se han hecho tan intensas que salen a la luz pública?, dijeron las fuentes, que no fueron identificadas. En tanto, el sitio Politico.com citó a cuatro allegados a Palin que aseguran que la candidata está frustrada por los consejos que recibe de los asesores de campaña, a quienes sus partidarios culpan por una serie de errores de relaciones públicas.

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