Un "racional" (según definición de Moreno)

Por: Guillermo Laborda

«¿Vos sos de los racionales o los irracionales? Sos rubio, debés ser racional». Así enfrentó, hace tan sólo cuatro meses, Guillermo Moreno, autodenominado «irracional», al nuevo ministro de Economía, Amado Boudou.

Fue en un encuentro casual cuando ambos esperaban ser atendidos por la Presidente en la residencia de Olivos. Moreno, honesto por cierto, le blanqueó la división existente dentro del propio Gobierno. Boudou respondió y en tono más fuerte. Luego supo eludir las influencias del cuestionado funcionario en la ANSES, aunque la tarea desde hoy será más compleja: puede terminar engrosando la lista de ministros que incluye a Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau y Carlos Fernández; aprenderá a convivir con su sombra o logrará renunciarlo.

Boudou se estuvo presentando en diferentes reuniones con empresarios hace dos meses como futuro ministro de Economía. Incluso, se mostró partidario de acercarse al Fondo Monetario como salida al serio problema financiero que tiene el país. Pasar de las promesas a la realidad en la gestión Kirchner no es tan fácil. Pero al menos volver a encauzar la relación con el organismo, permitiendo la llegada de una misión que cumpla con el artículo IV (revisión de la economía) que abarca a todos los países miembros, era su deseo.

En lo financiero, no tiene la mejor reputación en la plaza, conoce más del funcionamiento del mercado de la deuda local que su antecesor. Lo más probable, siempre según los trascendidos que surgen de contactos con empresarios y funcionarios, es que termine convocando al Consejo Económico y Social para enfrentar la inflación y la recesión que afectan al país.

Alternativas

Por lo pronto, dos opciones se le habrían presentado a Boudou en Olivos: Moreno o el INDEC. Si se quedaba con el manejo del organismo de estadísticas, el secretario de Comercio Interior continuaba. Si se alejaba Moreno, el INDEC pasaba a otras manos.

Habrá que ver si antes de aceptar cometió el mismo pecado que Martín Lousteau, a quien se le dijo que Guillermo Moreno iba a permanecer 90 días en su cargo y después se lo iba a renunciar. Fueron casi promesas de campaña. Quizás lo puede domesticar y hacer resurgir la economía manteniendo oculto al secretario de Comercio Interior. Su prueba de fuego será el martes próximo, cuando se dé a conocer la variación de los precios minoristas durante junio.

El equipo del flamante ministro de Economía no tendrá mayores variantes respecto del que acompañaba a Carlos Fernández. En realidad, Néstor Kirchner mantiene su influencia siempre en la estratégica Secretaría de Hacienda, a cargo de Juan Carlos Pezoa, que como otros neokirchneristas, se reconvirtió tras haber pasado por Carlos Menem y Domingo Cavallo. Cuánto hay en caja y cómo manejar y ocultar partidas de gasto jamás se delega. Es un ministerio dentro de otro.

En la Secretaría de Finanzas permanecerá Hernán Lorenzino, con quien Boudou mantiene una buena relación. Podría haber regresado a ese cargo Sergio Chodos, la mano derecha del nuevo ministro en la ANSES. Preside el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, pero en la práctica es quien decide a quién se presta y en qué se invierte desde las oficinas de Tucumán al 500, paradójicamente donde funcionaba la ex Superintendencia de las AFJP. Mantener a Chodos en ese cargo es no haberse ido de la ANSES.

Por delante, junto con Lorenzino, deberán apurar los canjes de la deuda (Boden), lanzar un programa financiero para los próximos dos años, negociar con el Club de París, resucitar la oferta a los bonistas por el default. Pero más difícil será domesticar a Guillermo Moreno. El Presupuesto 2010 lo encontrará sin abundancia de fondos, ya que seguramente perderá ingresos por el impuesto al cheque que se deberá compartir con provincias. ¿Venderá las acciones de las empresas que poseía la ANSES? Demasiados interrogantes para una gestión que no será fácil.

Comentá la nota