Racing vuela bajo, Chacarita intenta

Qué es jugar bien sin la pelota? Se dice, en estos tiempos de un fútbol entendido desde la tabla periódica, que hay equipos -y en consecuencia jugadores- que saben moverse sin necesidad de tocar el balón. Un concepto que, inevitablemente, se debe revisar. Al menos, eso debe hacer este Racing de Ricardo Caruso Lombardi que mostró una imagen alarmante en el último amistoso previo al debut en el torneo frente a Central, en Rosario. Porque al margen de la derrota 2 a 1 ante Chacarita, lo que se tiene que observar, detenidamente, es la idea. Esa intención de un equipo armado con cinco marcadores centrales, dos volantes de contención, un zurdo por la izquierda y dos delanteros. En ese molde, apenas pudo llegar con una desborde de Adrián Lucero, un remate de Marcos Brítez Ojeda desde afuera del área, el gol, tras centro de Braian Lluy que supo cabecear Rubén Ramírez y un cabezazo de Matías Martínez. No más que eso.
Sin cambios respecto del juego que lo hizo -a base de resultados- zafar de la Promoción, este equipo perdió todo -o el poco- vuelo con la ida de Franco Zuculini. Nadie rompe esquemas, todo es orden sin progreso. Incluso, hasta la salida de José Shaffer atenta contra una ofensiva sostenida desde el sector izquierdo. Con una defensa integrada por cuatro marcadores centrales -Mercado, Aveldaño, Martínez y Cahais- más un marcador central de volante derecho -Sosa- difícilmente se puedan generar asociaciones lícitas de juego. Sobre todo, porque en cancha no hay un pasador de pelotas -la variante es Sebastián Grazzini, quien jugó para los suplentes- y los delanteros quedan aislados.

Con una interesante circulación de pelota, con tenencia y cambio de ritmo en la zona de creación, Chacarita siempre se subió un escalón por encima del conjunto local. En Gustavo Alustiza, la figura del partido, encontró a ese jugador capaz de hacer diferencia con la gambeta. Sin embargo, ambos goles llegaron desde el córner. El primero tras una salida rápida en la que Alustiza le pegó al arco, tapó Pablo Santillo y en el rebote Daniel Pereira puso la cabeza. En el segundo, un centro que peinó Facundo Parra y Federico Vismara empujó en el segundo palo.

El intento por maquillar el rostro de un equipo sin luz se dio con el ingreso de Lluy. Al minuto, el juvenil envió un centro a la cabeza de Ramírez, que la acomodó contra un palo. Esa señal de ajuste, sin embargo, no logró instalarse ni siquiera con los pocos minutos de Grazzini en cancha. A esa altura, Racing nunca se pudo quitar la maqueta de ser Racing, un equipo que intenta el fútbol sin la pelota. ¿Cómo se juega?

Comentá la nota