El Racing de los milagros empató un partido increíble ante San Lorenzo

A nueve del final, Santiago Solari ponía arriba al local en el Nuevo Gasómetro, en el debut de Simeone como técnico del Ciclón. Pero en el quinto minuto de descuento igualó Martínez para el equipo de Caruso que hace seis que no pierde.
Miradas de resignación, nerviosismo, la sensación de volver a perder y seguir sufriendo con el promedio. Así vivió Racing el final del partido de hoy con San Lorenzo. Pero más de algún hincha le habrá rezado al santo indicado, porque en el último minuto, esa tristeza por caer en un clásico se transformó en una alegría inigualable. Como la de un campeonato. Como la del campeonato que está ganando la Academia en su pelea por no descender. Los milagros existen y por eso Racing hoy no perdió en el Nuevo Gasómetro.

Sí, se lo puede tildar de milagro, porque San Lorenzo había hecho mejor las cosas y ganaba hasta el minuto 50 del segundo tiempo. Luego de un tramo que fue de Racing (alrededor de 20 minutos) en el primer tiempo, el equipo del Cholo Simeone creció de la mano de Santiago Solari, un exponente del fútbol elegante que se ve por Europa. Y ese crecimiento se vio reflejado aún más en el complemento de un partido que no entregaba demasiadas emociones en el campo de juego.

Racing empezó de manera desconocida. Lejos de aquel equipo que se conforma con empatar como visitante, salió a buscar el resultado y encontró en Lucas Castromán el arma para desequilibrar. El ex Vélez, que sobre la hora le ganó la pulseada a Pablo Caballero para ser el socio de Pablo Lugüercio, se las ingenió para inquietar el fondo del equipo local.

Pese a ese dominio, el conjunto de Caruso Lombardi no encontró profundidad y de a poco se desinfló. Las triangulaciones por izquierda, entre Franco Zuculini, Castromán y José Shaffer no alcanzaban para inquietar a Hilario Navarro, muy fustigado por la gente de Racing. Fue entonces, a partir de los 20 minutos, que San Lorenzo creció.

El esquema utilizado por el Cholo no parecía ser el mejor hasta el momento. Arriba, Bruno Fornaroli hacía lo que podía y poco se apoyaba en la línea de tres que formó Simeone un poco más atrás, con Cristian Chávez, Alejandro Gómez y Solari. En el medio, los volantes de contención Cristian Ledesma y Jonathan Santana perdían con los de la Academia, pero daban batalla en cada pelota. En el fondo, solidez. No mucho más.

Pero el juego del Ciclón fue de menor a mayor y Solari se encargó de levantarlo. Distribuyendo la pelota y encarando contagió a sus compañeros e hizo que San Lorenzo pasara a ser el dominador del encuentro. Pese a eso, las llegadas escaseaban. Como la de los 30, en la que Solari remató en la puerta del área y la pelota se fue apenas por arriba. O la de los 38, que el propio Indiecito fabricó, con remate a la manos de Migliore, quien dio un rebote que luego pudo controlar ante la arremetida de Chávez.

Racing había tenido una de Lucero en el comienzo del encuentro y algún que otro remate de larga distancia de Lugüercio, que ni cerca estuvieron de inquietar al correntino arquero de San Lorenzo. Con medio tiempo para cada uno, el empate le quedaba muy justo al resultado. No había nada que reprochar, sólo la falta de gol.

En el entretiempo, Racing comenzó a entender que el empate no era un mal resultado y salió un poco más cauteloso al complemento. Pese a eso, Castromán tuvo la chance de ajusticiar a Navarro, tras un error de los centrales de San Lorenzo, pero se abrió mucho y estuvo lento a la hora de definir.

Esa chance de Racing fue apenas un espejismo. Porque San Lorenzo se transformó de una vez por todas en el dominador y fue por el gol que iba a conseguir a los 36 minutos. El Papu Gómez, apagado en el primer tiempo, pero un poco más despierto en el segundo, abrió la cancha para Solari, quien remató con fuerza al primer palo. Bien arriba, donde el arquero no llagaba, para poner el 1-0 y desatar la fiesta en el debut del Cholo (no gritó el gol por ser hincha de Racing).

Caruso ya había hecho todos los cambios y en cancha le quedaban dos delanteros como Lugüercio y Caballero, quien entró por Lucero. Pero San Lorenzo siguió con el dominio. Tal es así, que casi liquida el partido con remate cruzado del Papu Gómez que controló Migliore, de gran actuación. Pero no.

Y al contexto le queda muy bien la frase de "los goles que no se convierten en un arco, se sufren en el otro". Porque así fue. Con final controvertido, Racing se metió en el área de San Lorenzo y pasando apenas 20 segundos el tiempo que había adicionado Sergio Pezzotta, encontró el gol con un cabezazo de Matías Martínez, quien entró por el segundo palo, tras un centro de Leandro González y una peinada de Lugüercio.

Racing le rezó al santo indicado, que no fue San Lorenzo y festejó el punto como un campeonato. El Ciclón se fue con toda la furia contra el árbitro y la amargura de saber que tenía tres puntos en el bolsillo que se le escaparon por no cerrar el partido en el momento justo.

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