RACING/ EL ADIOS: MAXI MORALEZLa Diezpedida

El plantel y cuerpo técnico aceptaron la propuesta de Olé y posaron para la despedida de Moralez, quien el viernes dirá adiós.
El túnel, extenso y con apenas filtraciones de luz solar, finalmente deposita a Olé en las entrañas del plantel más que en el campo de juego en sí. Los jugadores acaban de elongar tras la práctica de fútbol y varios se sorprenden por la presencia de estos dos cronistas que se mezclan entre ellos. Algunos comen las frutas que les prepara el Profe Pablo Chacón para que repongan energías luego de cada entrenamiento. Otros relajan las piernas o simplemente charlan entre ellos. El protagonista de la producción que armó este diario por su inminente despedida de Racing no está con el grupo. Hasta que, trozo de sandía en mano, Maximiliano Moralez regresa del vestuario (terminó antes los trabajos por un golpe en la espina ilíaca) y, como si tuviera un imán, sus compañeros se le empiezan a acercar. Los primeros en hacerlo sos algunos de sus amigos: Leandro González, Mercado, Yacob y Gonzalo García. El resto mira de reojo aunque, de a poco, comienza a sumarse.

Ya está casi todo listo para los flashes, cuando se escucha una broma de Llop que llevó una profunda expresión de deseo: "Esa nota se la van a tener que meter sabés dónde... Tengo dos palitos acá para que Maxi se quede". Lamentablemente para el Chocho, no podrá ser: Maxi ya jugó el sábado su último partido en el Cilindro y el viernes se despedirá de la Academia, en Rosario, justo contra Newell's, el club del que es hincha. Ninguno de los posibles próximos gobiernos podrá afrontar el pago de un nuevo préstamo (por el actual se abonó 1.500.000 dólares) y, mucho menos, comprarlo. Entonces, regresará al FC Moscú, el club dueño de su pase, con la ilusión de dar el salto a otra liga más competitiva. Por eso exprime al máximo sus últimos momentos en la Academia, rodeado de afectos. "Uno no se dio cuenta de lo rápido que pasó este año en mi vuelta a Racing y me queda poco en el país. Esta será la última concentración que voy a compartir con los chicos y trato de disfrutar las últimas horas con ellos", expresa el diez, uno de los valores más desequilibrantes que dio Racing en los últimos años. Se le nota que goza al máximo cada instante al lado de sus compañeros-amigos, quienes lo echarán mucho de menos. Se divierte en la producción que pensó Olé y que amablemente fue aceptada por el Profe Chacón y el cuerpo técnico. El mismo que se agrega al grupo con mucho gusto, más allá de la seriedad imperturbable de Jorge Gabrich, ayudante de campo del Chocho.

"Levántenlo en andas", propone el técnico, en vano, pues no tiene aceptación. "Tírenlo al foso", se le ocurre entre risas a Gustavo Piñero, el entrenador de arqueros. Hay que buscar la forma de que el Enano sobresalga del resto por ser el homenajeado. Como nadie lo alza, se ubica en el centro mientras que González, con quien forjó una relación muy estrecha en estos seis meses, lo gasta por su 1,60 metro: "Si querés que se destaque ponele unos zancos".

El que al principio no se siente muy cómodo, pese a que su simpatía demuestra lo contrario, es César Nardy, Chechu, el masajista. A a cada rato lo empujan, le tocan la cola, lo zamarrean. Chatruc, cuándo no, también hace de las suyas: con su mano simboliza los cuernitos sobre la cabeza de Wagner. El clic del fotógrafo se repite varias veces y el grupo empieza a dispersarse rumbo a las duchas. Allí se encontrarán con Sosa, Lugüercio, Shaffer y Zuculini -entre otros-, algunos de los que hicieron ejercicios de kinesiología por sus molestias y no pudieron participar de la foto. Después llegará el momento de las palabras...

"Lo veo triste porque se está por despedir de nosotros. Lo voy a extrañar más como persona que como jugador. Nos va a faltar su personalidad, su manera de vivir cada práctica y de romper los huevos con nosotros. Nos cayó la ficha recién ahora de que el Enano está por irse", le dedica Yacob, uno de sus inseparables en el plantel. "No es lindo alejarse de la gente que uno más quiere. Hay cosas que no tienen precio, como la amistad", agrega Mercado, otro que lo conoce desde las Inferiores. Adrián Lucero, por caso, apenas lleva medio año junto a él, aunque lo suficiente para ponderar sus condiciones: "Se va una buena persona, un gran compañero y perdemos a un gran jugador, irreemplazable. Le deseo lo mejor para su carrera y en lo personal. Espero que el día de mañana, por las vueltas que tiene el fútbol, volvamos a juntarnos". También están aquellos que ya quieren que regrese por más que aún no se haya ido: "Maxi es un jugadorazo, ojalá vuelva pronto, urgente. Fue muy importante para Racing", lo mima Lihué Prichoda.

¿En qué club estará el futuro de Moralez? Ni él lo sabe. "En enero debo presentarme allá. Pero en las vacaciones seguramente tendré novedades". Lo que sí ya tiene agendado es una cita con la Selección: el 16 de este mes practicará por primera vez con celeste y blanca de la Mayor en el predio de Ezeiza, ya que Maradona tiene previsto observar a algunos jugadores del fútbol local.

Las horas, los minutos, los segundos contados le quedan al Enano en la Academia, adónde "en un año, cinco o diez voy a volver para salir campeón".

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