La rabia no dobla

Después del "luto" por el 1-6 en La Paz, Diego tiene "sed de revancha" y se la contagió al plantel. Ante Colombia pone a Verón, Messi, Agüero y Tevez. "Nos jugamos la historia", dijo con la cabeza también puesta en la altura de Quito...
No fue al tercer día que resucitó, aunque sea el Dios de la pelota. Ayer Diego reconoció que necesitó esos tres y siete más para empezar a levantarse del cachetazo en La Paz. "Estuve diez días de luto. Me había comido un par de goleadas, pero con la camiseta argentina nunca", dijo. Durante este tiempo, entonces, Maradona acumuló bronca, impotencia, dolor. "Recién a los 12 días empecé a hablar con los jugadores, con Carlos (Bilardo), a diagramar la Selección local, hasta que llegamos ahora. Por eso hay rabia y sed de revancha", se descargó el técnico. Ese es su mensaje para el sábado, ante Colombia. Ese es el sentimiento que ya le supo contagiar a los jugadores. Eso, la goleada sufrida ante Bolivia, fue su pesar y hoy, ahora mismo, su espada de batalla.

Habrá un antes y un después de ese partido. Y el del sábado, parece, será un muestrario. Porque más allá del espíritu de venganza que también se extendió a los jugadores (el Kun Agüero, el yerno del Diez, también se refirió así al encuentro del sábado), de aquel choque por Eliminatorias a éste hubo movimientos internos en la Selección. Por empezar, un sacudón futbolístico que golpeó un ciclo que había arrancado entre flores. "Nos tomó en un momento que estábamos creciendo y creyendo en lo que te dan los jugadores. Y de repente se te cae toda la estantería", admitió el DT en la Ultima Palabra, por Fox Sports. Después, una vez superado el duelo, se aprendió la lección.

El primer síntoma está en los dos equipos que armará Maradona para jugar primero en Buenos Aires y luego volver a la altura, en este caso a los 2.800 metros de Quito. Eso que no hizo en La Paz, ocurrirá ahora: con Ecuador cambiarán varios nombres. Incluso, tomando nota de un detalle que le jugó una mala pasada. Dijo el técnico que muchos de sus jugadores, por querer estar ante Bolivia, no tuvieron en cuenta el desgaste físico sufrido en el encuentro anterior con Venezuela. Y él, al confiar en las ganas de ellos, también pagó por ese lado, más allá de haberse equivocado en el planteo, como igual reconoció.

Por eso, esta vez habrá otro análisis de la situación y hasta hubo convocados con mejor condición física para jugar en la altura (el chaqueño Giménez, por caso). Hay más: podría decirse que ya no hay un arquero indiscutido: esta vez, por presente, atajará Andújar. Y hasta todo indica que se cambiará la planificación de la concentración. La del sábado, por lo pronto, se adelanta un día (también por pedido de los jugadores): a partir de hoy el plantel quedará guardado en Ezeiza. Y es muy probable que después del choque con Colombia también duerman todos juntos. Ayer algo dijo Diego: "Nos quedaremos concentrados, verificaremos a cada uno y luego formaré el equipo que jugará en Ecuador".

¿Qué otra cosa cambió esa fecha, el A-1 de La Paz? Hubo, en el medio del luto del Diez, una disputa con Humbertito Grondona, quien le pidió a Maradona que se apoyara más en gente de experiencia como Bilardo. El DT, afectado por el momento, le contestó duro al hijo de Don Julio. Pero también es cierto que luego le dio más espacio al Narigón. Y después, como resabio de aquella goleada, resucitó la Selección local, la que le habían hecho abandonar a Basile. Maradona armó una lista con los de acá, practicó, se jugó un amistoso ante Panamá y, en definitiva, esta última citación de 26 hubo nueve del fútbol argentino (Angeleri ahora fue desactado por lesión).

Algo cambió en este tiempo, sí. "Nos jugamos la historia", aseguró Maradona. Con rabia, con Verón, Messi, Agüero y Tevez, su equipo saldrá a devorarse a Colombia. Y también, claro, el efecto La Paz.

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