Quinchos del Lunes 10 de Noviembre de 2008

Desde la intimidad presidencial (un jueves intenso en emociones, que mezcló debates legislativos con entusiasmos afroamericanos y festivales de cine) iniciamos los sustanciosos quinchos de este fin de semana. Bajo el signo del peronismo, en todas sus variantes, seguimos con enigmas bonaerenses y anhelos de sindicalistas, sin descuidar desde ya un cumpleaños top y una espectacular fiesta rétro en elegante museo, donde los diálogos sobre arte y economía no impidieron un buen baile. Veamos.
El juez Rafael Gutiérrez, presidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de la Argentina (arriba). Julieta Martín, Silvia Braun, Margot Carlés, Alec Oxendorf, Eduardo Costantini y señora, Florencia Valls, David Weseley, Victoria de Carabassa, Delfina Helguera, Sofía Weil y Elena Nofal, entre otros convidados a la fiesta retro del MALBA (abajo). Noche en blanco para los Kirchner la del jueves. Raro en gente que puede quizás acostarse tarde alguna vez, pero que no madruga y demora el despertar. Pero el peronismo de Diputados, con los votos asegurados, les ofrecía la simulación de una epopeya con la aprobación -asegurada- de la estatización de las AFJP: Cristina aporta al relato lo más íntimo con sus diálogos casuales a miles de metros de altura, en el Tango 01, en el cual viajó a Mar del Plata a inaugurar un hotel y un festival de cine. De ida y de vuelta en esa visita relámpago a Mar del Plata, el jueves a la noche, se entusiasmó ante acompañantes como Florencio Randazzo y el vocero mudo Miguel Núñez (ha resucitado redactando las notas que envía la Presidente con su firma a diarios del interior los domingos) en una defensa de Barack Obama, como si quisiera encabezar el club regional de admiradores del nuevo presidente. «¡Va a cambiar la política exterior de Estados Unidos y del mundo! ¡Y va a ser muy bueno para América latina», les dijo después de convocar a los funcionarios que la acompañaban con la frase «Vengan chicos, quiero hablar con ustedes». Los arrimó al privado que suele ocupar en el avión presidencial apenas terminó de repasar los diarios de ese día y deslizó la cadena de elogios hacia Obama. Quienes escuchaban, escépticos por haber participado de otras promesas de cambio también fracasadas, le recordaron opiniones duras. Por ejemplo, la que escribió el filósofo anarquista Noam Chomsky, quien dijo que Obama era un blanco que había tomado dos días de sol. «Sí, leí lo de Chomsky, pero se equivoca, no es así, ya van a ver.» No repite ya la Presidente, por corrección política, una expresión que ha reiterado en algunos discursos, que celebra que en los últimos años los presidentes que se eligen tienen el tono de piel de sus pueblos. No lo permitiría el caso Obama ( salvo para algunos diarios que sin reparar en discriminaciones posibles titularon la semana anterior como lo del « presidente negro»). Tampoco les convienen a los Kirchner, etnia de tez blanca, las conclusiones de un estudio antropológico con cuya difusión se divierte el asesor gubernamental Horacio Verbitsky, según las cuales la mayoría del pueblo argentino pertenece -como Bolivia- a la «América morena», por usar un eufemismo. No sea que se le ocurra a ese pueblo condenar a los mandatarios «hueros» (como se llama, con otro eufemismo, a los de tez blanca). Ansiosa, le tomó además examen al aún más ansioso Randazzo. «¿Está todo bien en Diputados?» «Sí, estamos en los 160 votos.» Risas y gastada de la Presidente: «Por favor..., con 150 estoy chocha y descorcho champán». El ministro insiste: «Seguro, estamos bien».

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El examen se repitió al regreso de Mar de Plata, ignoró los buenos auspicios y volvió a la fascinación por Obama: «¿Respondió ya Barack a la carta que le mandamos?». Silencio. «¿Les gustó la carta?»

Estalla el grupo de entornistas en elogios -no se permite otra cosa a tres metros de distancia de un Kirchner-: «Esa la escribí yo, no éste», y lo señala a Núñez, que es ghost writer de los artículos. «No llegó ninguna respuesta», dice el vocero, «pero me parece que Obama está muy ocupado». La carta, se sabe, la escribieron la Presidente y Jorge Taiana, fue por mail a Washington, la reenvió por fax el embajador Héctor Timerman a las oficinas políticas del presidente electo en Chicago, imprimió una copia y la mandó a entregar también a las oficinas de Obama en Washington. En estas charlas de circunstancia, la Presidente no suele hablar de política, sólo permite diálogos sobre temas de actualidad. Salvo que tome examen, los argumentos los instala ella, por ejemplo cuando estalló ante los pasajeros apenas el vuelo alcanzó velocidad de crucero: «Estoy fas-ci-na-da», estalló. «No se votó todavía, Cristina», la frena Núñez. «No, hablo de otra cosa, de los elogios que me hizo en el festival Leonardo Favio. Me conmovió, me emocionó, nunca nadie me había dicho algo así en público.» El cineasta, estrella de la noche en Mar del Plata, había cantado las perfecciones de esta Presidente, con el mismo tono como había tratado a otros presidentes. A Carlos Menem, por ejemplo, que dio fondos en un número que nunca se sabrá a través del Instituto del Cine para que se terminase de filmar «Gatica», una película cuya producción devoró fortunas. O Eduardo Duhalde, quien siendo gobernador aportó a través de una fundación que manejaba el «suegrísimo» Fernando Galmarini -es el padre de la esposa de Sergio Massa sin perder su fe duhaldista- para que filmase «Perón, Sinfonía del sentimiento», en realidad un extenso video con el que se melancolizan los peronistas en privado, o en algunas peñas, para recordar entre lágrimas a su líder. Tan breve fue la visita a Mar del Plata que Cristina de Kirchner no se enteró del enojo de algunos invitados estelares por la demora de ella en llegar al Teatro Auditorio. Tommy Lee Jones, el que perseguía al doctor Kimbell en la última versión de «El fugitivo» -y visitante frecuente al país por su afición al polo- esperó, fastidiado, un rato en la butaca, preguntó cuándo comenzaba el acto y a la media hora se levantó y se fue a su hotel.

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Al llegar a Olivos, la compañía del televisor atrasó la noche del jueves en Olivos, a la espera del final de la sesión. Randazzo se fue al nuevo santuario gastronómico del oficialismo, el restorán «

Marcello» de Puerto Madero, un desprendimiento de los Piégari que no cierra sus puertas hasta que se fue el último político -también asisten seres humanos-. Allí esperó el final de la votación, que no fue con el recuento de votos a las 2 de la mañana del viernes, sino con el llamado de Olivos que le hizo, casi a las 3, Néstor Kirchner, para saludarlo, como hizo con otros legisladores y funcionarios que habían participado de esta pelea virtual por lograr una mayoría de votos que en realidad siempre tuvo el oficialismo para estatizar las jubilaciones. Tanto que a los 160 votos que alcanzó el oficialismo en el tratamiento en general, subió a 170 en la aprobación en particular de algunos artículos. Con tanta euforia, ¿a qué arriesgar los titulares? En el acto, le confirmó al ministro que se suspendía el viaje a Bahía Blanca del viernes, adonde algunos activistas del campo amenazaban con arruinarle la visita a la Presidente. Mejor estar lejos, además, de la protesta que ayer hizo ante los portones de la residencia presidencial de Olivos un grupo de vecinos que piden más seguridad, desprendido de lo que fue el «blumberismo». Hay que decir, lo instruyeron, que tenemos que preparar las reuniones en Brasil y en Washington y del G-20 y, por la tarde, viajar a El Calafate a pasar el fin de semana.

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¿Pierde Mauricio Macri la alianza con Boca Juniors? Es lo que surge de una foto que se sacó el nuevo presidente de ese club, Jorge Amor Ameal, con la crema y nata del kirchnerismo del conurbano. La votación de Diputados tuvo un festejo con retardo el sábado con el justificativo de recordar un nuevo aniversario del natalicio de otro prócerdel oficialismo, el diputado Carlos Kunkel, antiguo jefe de los Kirchner en los años 70 en la Universidad de La Plata, insurgente que sufrió largas cárceles bajo los militares, después funcionario del área Industria y Comercio en Florencio Varela y, ya con el kirchnerismo, comisario político en la Cámara de Diputados y en el Consejo de la Magistratura. Es el «whip» (látigo en la jerga parlamentaria de los británicos) del oficialismo, encarna todas las batallas y, con gesto irónico, suele expresar los humores de Olivos antes que otros que presumen vocerías. Juntó a sus amigos en el local «El Cortijo», sobre la avenida Calchaquí, en Varela, y sentó en la cabecera a un cuadro de honor de sus amistades: Antonio Cafiero, el ex montonero y diputado oficialista Juan Dante Gullo, Alberto Balestrini, los intendentes Francisco Gutiérrez y Julio Pereyra y, desnudando una nueva interna en el mundo del fútbol, al nuevo presidente de Boca. El asado con tangos que ofreció el diputado tuvo presencias emblemáticas. Una muy fugaz, la del ex jefe del Ejército, Roberto Bendini, otras infaltables en un puntero de las responsabilidades de este «Flaco» de la política (los otros son Kirchner y Randazzo, que reciben el mismo apodo, para confusión de muchos), como la de la jueza María Servini de Cubría (acompañada de su esposo, el retirado brigadier de la Fuerza Aérea Juan Tomás Cubría) y de su seudópodo político, el diputado Ramón Ruiz. También reaparecidos del oficialismo como Aldo Rico junto a su esposa e hija, la diputada Manola Rico, el sindicalista Julio Piumato (Kunkel es fuerte entre los judiciales porque reparte desde el Consejo de la Magistratura; reparte poder, se entiende), diputados como José María Díaz Bancalari, Jorge Landau, Carlos «Cuto» Moreno, Mariano West, el joven profesional José Ottavis, José Cicogna, Marcela Bianchi, Adela Segarra, los hermanitos «Turi» Perié y Julia Perié, Luis Ilarregui. La sucesión de brindis por lo bien que cumplen el mandato de la Casa de Gobierno de voltear leyes que muchos de ellos habían aprobado hace una década no impidió que se discutiesen temas más importantes porque tienen más que ver con el poskirchnerismo, es decir, el destino personal de cada uno de los presentes. 1) La capitulación de Eduardo Duhalde. Después de sus apariciones en conferencia por toda la provincia incitando a la guerra santa al kirchnerismo ni el ex presidente ni sus acólitos de importancia presentaron oposición firme a la elección por el control del PJ bonaerense. La lista testimonial que presentó Daniel Basile no sumó a ninguno de los grandes nombres a los que se vincula al duhaldismo, como el matrimonio Barrionuevo-Camaño, Arcuri, Venegas, etcétera. Todos ellos decidieron no participar de la elección, esperando quizás la reencarnación de ese sector bajo el lema que agita Francisco de Narváez, o limitan en esta interna del partido su participación a conservar el partido en el distrito de base. 2) ¿Qué plan tiene Barrionuevo, que insiste en que Duhalde es el candidato a presidente? Algunos le atribuyen el proyecto de ser vicepresidente, aunque no del hombre de Lomas de Zamora, sino de otro candidato del interior, a quien querría aportar su capital político en 2011. También hubo para el humor, cuando el cantante que llevaron a la hora del tango entonó un cumpleaños feliz dirigido a «Don Carlos» (sic). Eso es controlar gente, bromeó uno en una mesa de alta graduación; no sólo a los jueces, Kunkel controla hasta los cantores.

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Particularmente aplaudido fue el presidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de la Argentina (Jufejus), el magistrado Rafael Gutiérrez, durante las jornadas nacionales e internacionales de capacitación judicial. Una rareza, ya que los magistrados se defienden, cuando les reclaman opiniones, que sólo hablan por sus sentencias. Se animó este juez en la cena que se hizo el viernes en el Salón Terrazas de lo que se conoce en Rosario como «Estación Fluvial» (al lado del río Paraná y a pocas cuadras del centro) con masiva presencia de jueces de todo el país e invitados de países de la región. Se entiende la euforia de esos aplausos porque a Gutiérrez se lo conoce como un permanente defensor del Poder Judicial y sus actores, y en esas jornadas llamó a sus colegas a capacitarse para ser más independientes. Capacitarse, los incitó, no sólo es agarrar los libros, estudiar, sino cumplir «lo más satisfactoriamente posible con una exigencia ética, que viene impuesta del ejercicio serio y responsable de la vida republicana». En esa cena, ante la mirada del gobernador Hermes Binner y de la ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay: «La construcción de la independencia del Poder Judicial, no se termina nunca. Por el contrario, es un desafío cotidiano, muchas veces silencioso y, por sobre todo, muy esforzado. La satisfacción proviene del convencimiento de que ése es el modo en que estamos llamados a contribuir con la República». El mensaje lo festejaron todos los presentes, entre quienes había presidentes de cortes y ministros de superiores tribunales de provincias argentinas, representantes de los poderes judiciales de México, República Dominicana, Nicaragua, Costa Rica, Bolivia y Uruguay, y directores de escuelas judiciales de la Argentina y de varios países latinoamericanos. Un padrón ante el cual los pocos políticos presentes prefirieron permanecer en silencio después de escucharlo a Gutiérrez.

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Fiesta retro en el MALBA con disfraces inspirados en los locos años veinte, en esos tiempos felices del peso argentino en alza y las vacas que engordaban solas, cuando las mujeres lucían melenitas y acortaban peligrosamente sus faldas. ¿Cómo evitar la nostalgia con estos recuerdos? De todos modos, los invitados de la Asociación Amigos pagaron casi 400 pesos para incrementar la colección del Museo y aplaudieron a Mauricio Macri cuando contó que acaba de enviar a la Legislatura porteña el proyecto de ley para permitir la expansión del Malba bajo la plaza lindera. La misma plaza a la que el intendente Domínguez le pasó la topadora y destruyó para siempre la obra de uno de los mejores paisajistas del mundo, el brasileño Burle Marxs.

En un rincón del Malba, Luis Parenti y Gabriel Werthein programaban el primer encuentro de coleccionistas con la gente de arte-BA, Teresa Frías con plumas, diamantes y vestido negro, y Maia Güemes, de blanco y con perlas hasta la rodilla. El sueño de todos es acercar actuales y futuros coleccionistas, derribar mitos y prejuicios acerca del arte contemporáneo.

Parenti, eterno promotor, seducía con su mensaje a las bellas Sofía Aldao, Luisa Miguens y también a Horacio Areco (ex Banco Francés que la familia vendió al BBVA), y les describía el nuevo Centro Contemporáneo del Borges: un gran espacio, curado por Florencia Braga Menéndez, Fernanda Laguna, Carlos Herrera y Ana Gallardo, donde además de buenas exposiciones se exhibirá la colección privada de Esteban Tedesco, que esa noche ostentaba una galera como la de Torcuato de Alvear. Se aseguró que el flamanteproyecto ya cuenta con el visto bueno -y el financiamiento- de la empresaria hotelera Silvana Relats (Hotel Panamericano).

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Mientras Eduardo Costantinibailaba una danza frenética, Jorge Demaría y Dominique Biquard charlaban no se sabe si de sus propias colecciones (Demaría está orgulloso de sus 150 obras), de la antigua experiencia en el Exxel, donde Demaría era el segundo, o de la reciente adquisición de un porcentaje del Banco Finansur en el que se asoció con los Sánchez Córdoba.

El mundo financiero se tambalea, pero sus operadores, como Facundo Gómez Minujín (Banca Morgan) de elegante chaleco negro, al igual que la galerista Florencia Braga Menéndez (quien debutó en cine en el film «El artista» y quiere proseguir una carrera de actriz), encontraban consuelo en la danza. Los empresarios Tato Lanusse, Decio Odone (Petrobras) y Gustavo Castagnino (Mercedes-Benz) buscaron refugio en la terraza con las chicas lindas. La cena sirvió para interminables diálogos entre políticos, empresarios y artistas plásticos. Macri, acompañado por Malala Grova, sorprendió no sólo por el anuncio de la construcción del estacionamiento, que servirá de apeadero a quienes vengan en auto a la Capital desde lejos y tomen un vehículo público para acercarse a su oficina. También contó los cambios que está haciendo en su gestión a pesar de que la estatización de los fondos de las AFJP lo deja sin financiación para un bono que estaba por lanzar la Ciudad. Por caso, el año que viene el Gobierno de la Ciudad hará sus compras por Internet para conseguir los mejores precios. El sistema lo traslada de la alcadía de Santiago de Chile que hace años lo impulsa con éxito. Ya le dijeron que los dos primeros años son los más complicados por las críticas que va a recibir, porque va a afectar a muchos intereses. También reveló que 7.500 empleados faltan cada mes a su trabajo y que 6.500 ausentes son crónicos. Por eso se va a informatizar todos los legajos para deshacerse de los que cumplan 1.050 días de ausencia, como indican las normas del gobierno.

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La comida comenzó con una entrada de crab cake de centolla y siguió con cochinillo braseado para terminar con un veirin citric con crema mascarpone, sorbet de frambuesa y mix de cítricos. Los artistas presentes se quejaban de que por la crisis están tomando conciencia de la economía, algo de lo que ya sabe mucho otro de los presentes, el empresario Cristiano Rattazzi. Rogelio Polesello, acompañado por Naná, hablaba con Silvia Romero, una de las nuevas artistas plásticas, de cómo se había reducido el mercado, especialmente para los argentinos. Una información que les preocupaba a todos es que la AFIP amenaza con conseguir órdenes judiciales para abrir las cajas de seguridad de los que hayan hecho compras de dólares marginales. Le atribuyen la idea al inefable Guillermo Moreno. Guido Parisier, que ingresó a la comida acompañado por su mujer Mónica, se reía ante las dificultades de una periodista para anotar el nombre del diseñador del elegante vestido de su mujer. «Hermés es con h», le decía viendo cómo la novel cronista anotaba los datos. Después, en la mesa, Mónica Parisier les relató a María, la hermana de Eduardo Costantini, y a Paola Iorio, una despachante de aduana y curadora de arte (que a su vez contaba las peripecias paraarancelarias con la misma soltura que algunos errores en museos sobre la forma de ordenar los artistas), un gesto poco habitual del flamante campeón de Fórmula 1, Lewis Hamilton. Mónica, que preside la filial argentina de Make a Wish, la fundación que cumple los sueños de niños con enfermedades terminales, dijo que enviaron a Agustín, un niño de 6 años, a Brasil a ver la carrera de San Pablo. El pequeño quería ver los autos de Fórmula 1, pero se encontró con la sorpresa de que se presentó en su palco Miki Raikkonen, que lo saludó antes de la largada. Cuando terminó la carrera que consagró campeón a Hamilton, el pequeño fue llevado hasta los boxes. El campeón olvidó por un momento su euforia y abrazó al pequeño emocionado. Obvio, como ya conocían la historia de Agustín, se conmovieron todos con el gesto del corredor y aplaudieron. Mónica cerró el relato con las dificultades de algunos artistas locales menores que se hacen los divos y eluden estar con los niños cuando los invitan.

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Empresarios llegados de Córdoba animaron la noche con anécdotas de este extraño político que termina siendo Julio Cobos. Estuvo en la Bolsa de Comercio de Córdoba y sorprendió al criticar el apuro por sancionar la reforma al régimen jubilatorio. Si se lo leyó crítico por lo dicho en público, no habría escala para lo confesado en la intimidad. Cobos adelantó que su voto puede ser «no positivo» porque quiere que haya un espacio para los que quieran tener una jubilación privada. A Luis Juez le confesó que no va a quedar «pegado» con él, después de que el ex intendente cordobés diera claras muestras de sólidos vínculos con Elisa Carrió, para quien no hay diferencias entre Kirchner y Cobos. Uno de los empresarios contó sobre la presentación de José Manuel de la Sota en la Villa Olimpia de San Pablo, donde se analizó cómo golpeará la crisis en el comercio bilateral con Brasil. Los integrantes de la Cámara Argentino-Brasileña contrataron a De la Sota por su antecedente como embajador en ese país como director de la entidad. Con un ya casi cuestionable localismo (o provincialismo), De la Sota se dedicó casi exclusivamente a plantear la necesidad de monitorear cada paso del comercio con Córdoba, donde la economía real ya se ve afectada. Recibió la misma moneda de los representantes paulistas: varios informes sobre el impacto en al área industrial del ABC que para nada lo tranquilizaron. «Justo cuando empezamos a funcionar en el esquema de eliminación del dólar para el comercio y que promete ser un factor serio de reducción de costos», se lamentó uno de los industriales argentinos que también participan en esa institución.

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Lejos de estas algaradas en donde el barro se subleva, en plena Recoleta, el departamento del ex viceministro de Defensa Jorge Pereyra de Olazábal, en calle Quintana, se llenó de empresarios y algunos políticos para festejarle, también en la noche del jueves, cuando se votaba la estatización de las jubilaciones, otro cumpleaños. El rabino Sergio Bergman llegó agitado de la plaza Congreso, adonde había participado de un acto opositor junto con Alfredo de Angeli (el «nuevo Ubaldini», como dice Barrionuevo, porque va a los actos, dice que no va a hablar, hace que se lo pida la gente y termina hablando). «Hubo poca gente», se quejó el religioso apenas saludó al cumpleañero y su colega, el sacerdote Guillermo Marcó. «La gente -explicó- no tiene conciencia de que se está violando la propiedad privada. No hay caso -remató casi en un sermón-, éste es un país de habitantes y no de ciudadanos.» Lo acompañó en el ánimo crítico un opositor incuestionable, el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá, quien interrumpió su atención al festival de cine de su provincia -terminó ayer- para asistir a esa fiesta (Pereyra preside la UceDé, partido al que los R. Saá cuentan como aliado en algunas elecciones). Nadie en esa fiesta estaba para contradecir a Bergman, eran empresarios y hombres ligados a sectores moderados que no suelen festejar los proyectos del gobierno. El arco era amplio, de Cristiano Rattazzi, Jorge Aufiero, Dudu von Thieleman, Martín Cabrales, Ignacio Gutiérrez Zaldívar, Germán Neuss, Ricardo Fiorito, Julio Macri (con todas las cuitas de River Plate en sus alforjas), Ernesto Gutiérrez, Sebastián Bagó. Las rarezas extranjeras las aportaron tres invitados: Wilhelm Von Bülow, presidente de la Asociación Internacional del Acero; Tomás Regalado, embajador itinerante del gobierno de El Salvador; y la estrella femenina de la noche, Alexandra Bruné. Esta es una economista con estudio en París que preside la Ladies Polo Association, liga de jugadoras de polo, que está organizado en la Argentina una copa Princesa Máxima con figuras del exterior y un seleccionado nacional de féminas con habilidades para el taco. Eso justificó, por ejemplo, la presencia de Gutiérrez, directivo de Aeropuertos 2000, que va a auspiciar al equipo femenino que se seleccionará de entre más de 200 jugadores que se han anotado para integrarlo. Esa copa se va a jugar el 4 de diciembre en el Hurlingham Polo Club, cuyo presidente «Pepe» Santamarina tiene la misión de hacer la selección de las jugadoras. La presencia de Gutiérrez, como siempre, compromete algo más, quizás, la presencia de Cristina de Kirchner en esa copa; Gutiérrez suele atender asuntos de Estado cuando se lo reclaman desde lo más alto -eso explica, por ejemplo, que representase a la Presidente en la firma del acuerdo que rubricó en su momento el gobierno con el grupo Marsans para resolver el entuerto en Aerolíneas-; estaban Julio De Vido y Ricardo Jaime por el gobierno, pero Cristina de Kirchner pidió que estuviera Gutiérrez como controlador del acuerdo que después ignoró el Congreso. Estará seguro la princesa Máxima, aunque la seguridad que la rodea cada vez que visita el país impide siempre confirmarlo, y menos con detalles de día y hora.

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Vamos a terminar con un chiste genérico, el matrimonial. Marido y mujer acuden, tras 20 años juntos, a una terapia de pareja. Cuando el psicólogo pregunta cuál es el problema, la mujer estalla de inmediato: «Doctor, ya no tenemos intimidad, no me siento amada, estoy sola, no me presta atención, no me desea...». El terapeuta, decidido a aplicar una solución de shock, le pide a la mujer que se ponga de pie, y la abraza y besa apasionadamente mientras el marido los observa atónito. La mujer, muda, vuelve a sentarse en silencio medio aturdida. El psicólogo, entonces, le dice al marido: «¿ Observó? Este es lo que su mujer necesita al menos tres veces por semana. ¿No es capaz de hacerlo?». El marido lo medita un instante y dice: «Está bien, puedo traérsela lunes y miércoles, pero los viernes es imposible porque tengo fútbol».

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