Quince años de zapatismo.

En el discurso central para festejar el aniversario de la toma de San Cristóbal de las Casas, ante dos mil cuadros, los comandantes zapatistas no pudieron ocultar un dolor que no cesa a pesar de los logros en las comunidades.
Desde Oventic, Chiapas

“Los zapatistas, los pueblos indígenas que nos propusimos luchar por un mundo mejor y más humano, empezamos a ser más perseguidos y golpeados en todos los aspectos por los malos gobernantes de nuestro país, los poderosos y los partidos políticos”, señaló esta semana el comandante David en el discurso central de la celebración por los primeros tres lustros del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

“Durante 15 años hemos sufrido amenazas, hostigamientos, persecuciones, ataques militares y paramilitares. El mal gobierno, los partidos políticos y sus aliados, aunque sean gente pobre, no cesan de sus ataques de muchas formas con el fin de detener el avance de nuestra lucha y destruir nuestra base, que son todos los pueblos en resistencia.”

Como parte del programa “Resistencia y rebeldía por la humanidad,” y en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN, los comandantes David y Javier, quienes por cierto participaron en la toma de San Cristóbal de las Casas el primero de enero de 1994, dieron lectura al mensaje rebelde (en castellano y tzotzil, respectivamente) ante unas dos mil bases de apoyo zapatistas de la zona Altos, así como centenares de colectivos e individuos nacionales y extranjeros que participan en el primer Festival Mundial de la Digna Rabia, que a partir de este viernes continuará en San Cristóbal de las Casas.

“El mal gobierno durante 15 años ha fundado, financiado y entrenado a los grupos paramilitares en todos los pueblos, que tienen la tarea de provocar, amenazar y dividir a nuestros pueblos”, señalaron los comandantes tzotziles. “Para debilitar y destruir nuestras bases sociales, el mal gobierno ha estado repartiendo limosnas a través de sus programas asistenciales a las familias afiliadas a los partidos políticos, con el fin de contentar, acallar y calmar el hambre de la gente pobre.”

Admitiendo que “desgraciadamente hay hermanos indígenas que han caído en las trampas del mal gobierno, creyendo que con esto van a mejorar sus condiciones de vida sin luchar”, el CCRI del EZLN sostuvo anoche: “Los zapatistas no nos levantamos en armas para pedir migajas o que nos traten como limosneros. Luchamos por una verdadera democracia, libertad y justicia para todos, por el bien de la humanidad y contra el neoliberalismo, por otro mundo más justo y humano, donde quepamos todos los que habitamos nuestro planeta”.

A pesar de los logros zapatistas en la construcción de gobiernos propios en las comunidades, las palabras “centrales” del festejo, donde también hubo baile, deportes y canciones, expresaron un dolor que no cesa ni se rinde: “Los malos gobernantes, los poderosos, los que se consideran señores y dueños de todo, se empeñan en saquear las riquezas de nuestros pueblos, en destruir a la naturaleza y en destruir a la humanidad”.

Considerando “necesario y urgente que toda la gente buena y honesta” una sus palabras, luchas, resistencia y digna rabia, los zapatistas sostuvieron la esperanza “de que otro mundo es posible”. Invitaron a sus “hermanos compañeros” a organizarse, unirse “en sus pueblos” contra un “enemigo común”, y buscar la forma y los mecanismos para “unir y globalizar” luchas, resistencias y rebeldías.

Esto “sólo será posible si nos proponemos caminar y luchar juntos sin importar los tiempos y las distancias”. El EZLN llamó a hacer “fuertes y grandes” la lucha, la resistencia, la digna rabia y la rebeldía. Como “pueblos originarios de estas tierras” advirtieron que seguirán adelante, resistiendo “con dignidad y rebeldía los golpes del mal gobierno”.

En estos 15 años no sólo han sido golpeados. “Hemos aprendido a resistir y sobrevivir.” Esto, reconocieron, “también ha sido posible por el apoyo y la solidaridad de muchos hermanos y hermanas de México y el mundo. Con esfuerzo y dificultad hemos tratado de dar unos pasos, pero aún no ha sido suficiente para resolver los problemas y las grandes necesidades de nuestros pueblos.”

Con ese tono autocrítico tan arraigado entre los indígenas zapatistas de Chiapas, los comandantes dijeron que si bien las autoridades autónomas “han tratado de resolver los problemas de nuestros pueblos y algunas de sus múltiples necesidades, gran parte de nuestras necesidades siguen sin soluciones; el hambre, la miseria y las enfermedades van aumentando día con día”.

A pesar de los incumplimientos y engaños del gobierno, los zapatistas anunciaron que siguen adelante, “porque no traicionaremos la sangre de nuestros caídos”.

Antes del discurso central de la comandancia, saludaron a las caravanas de México y otros países los comandantes Domingo y Florencia, dando “gracias a la vida y a todos los que nos han apoyado durante estos 15 años de guerra”, pues así permanecen “con vida y en pie de lucha”.

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