"Quiero seguir los pasos de mi primo".

Samuel Cáceres, el central que debutó ante San Lorenzo, es pariente de Julio César, el de Boca. "El ni debe saber quién soy yo", cuenta.
Nacieron a siete kilómetros uno del otro, se llevan diez años de diferencia, el padre de uno es primo hermano del otro, los dos juegan a la pelota, aunque no se conocen entre sí. Sin embargo, a la hora de pensar en grande, Samuel Catalino Cáceres Arza -juvenil que Gallego promovió en el último clásico-, busca en su pariente de Boca, Julio César Cáceres López, marcador central y paraguayo como él, un espejo en quien proyectarse: "Somos primos lejanos. Sólo conozco al papá y a la hermana, en casa teníamos una cancha de vóley y con ella estábamos siempre juntos, pero a Julio nunca llegué a presentarme ni decirle de nuestro parentesco. Ni debe saber quién soy yo, tal vez se está enterando ahora, je. Los Cáceres allá somos como los López acá. Pero sí, me gustaría ser un futbolista destacado, elegante y ganar muchas cosas como ganó él: la Libertadores, jugar un Mundial... Quiero seguir sus pasos", se ilusiona.

El primer paso ya lo dio: con 20 años, el Tolo lo tiró a la cancha ante San Lorenzo, en un equipo que venía de comerse cinco con Banfield, en la defensa más goleada del torneo, y el zaguero (es derecho, pero jugó con el perfil cambiado) mostró firmeza en la marca y personalidad en una parada difícil. "Fue una situación fea. Porque entré a la cancha y lo primero que escuché fueron insultos. Y por más que me dijeron que no eran para mí, sentí presión. Pero eso me dio el doble de fuerzas para mostrarme y ayudar al equipo. Lástima, no ganamos...", recuerda de su debut.

Un debut para el que debió lucharla. "Salí de mi casa, en Itacurubí de la Cordillera, a 84 kilómetros de Asunción, a los 14 años. Arranqué en 12 de Octubre, a los 16 probé suerte en Benfica de Portugal, mucho tiempo en evaluación, no arreglé el pase, y volví. Logré una prueba en el Rojo. Y acá estoy: dejé la familia por un objetivo y me propuse que con las manos vacías no me puedo volver", se planteó este admirador de sus compatriotas Celso Ayala y Sarabia, y el inglés Gerard.

En el verano 08, con Troglio fue a la pretemporada, pero se lesionó y volvió a la Cuarta, su categoría. "Muchos me dijeron que el tren de la Primera me había pasado. Pero yo la seguí luchando, el tren volvió a pasar y esta vez me subí", muestra su confianza quien se perdió el Sudamericano Sub 20 en el último corte, aunque sueña con el Mundial en septiembre. Y agrega, de cara a su segundo partido como titular: "Ahora hay que mantenerse en el primer equipo. Dependerá de Gallego. Espero seguir haciéndolo bien".

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