"Quiero demostrar que todavía estoy vivo".

La lumbalgia es historia y Romeo arranca la excursión en Colonia con el ánimo renovado y la ilusión de volver a ser el delantero que la hinchada transformó en ídolo. Y confiesa que sigue soñando con la Libertadores.
Cada charla con integrantes de la delegación de San Lorenzo que trabaja en Colonia denota que el primer objetivo está cumplido: enterrar el escándalo que envolvió al club, y al plantel, cuando ídolos de otros tiempos le dieron un golpe de nocaut a la institución con sus reclamos. Hoy se puede apreciar en el andar de los jugadores y del cuerpo técnico por el Hotel Sheraton esa tranquilidad que no existía en Buenos Aires. El caos quedó atrás. Y los futbolistas de más experiencia son los llamados a encarrillar a este grupo conformado por gran cantidad de jóvenes. En esa misión es donde destaca el único sobreviviente del llamado grupo de los referentes. Con flamante corte de pelo, incluso, Bernardo Romeo se mezcla entre los purretes, como uno más. Y a la hora de aportar calma, es palabra autorizada. Con la ilusión del retorno a cuestas, el delantero, de 31 años, sabe que en este semestre tendrá la posibilidad de revalidar su chapa. Como siempre, para la pelota, e intenta sentar posición en un 2009 convulsionado. "Fue durísimo para mí estar afuera de las canchas y tengo muchas ganas de estos seis meses, como todos los muchachos. Tengo ganas de llegar a los cien goles en San Lorenzo. Faltan 11 y voy a dar todo", se embala en charla con Olé, en medio de los exigentes entrenamientos pautados por Oscar Ortega y tratando de olvidarse de esa lumbalgia que lo sacó de las canchas.

-Con tantas partidas quedaste como el máximo referente.

-Je, me siento un poco viejo, ja, ja. Ya saben cómo me manejo. Pero hay otros jugadores grandes, como el Burrito, como Aguirre...

-Para colmo, sin Silvera tenés todos los números para ser titular, ¿estás en condiciones de hacerlo?

-Siempre. Siempre me entreno para estar entre los 11. Después decide el técnico. Ojalá que los que vengan, o el Cuqui si sigue, estén todos bien para afrontar el Apertura y la Copa.

-¿Y qué te pasa cuando ves el entusiasmo de los hinchas por tu vuelta? ¿Te genera ansiedad?

-Siempre me he sentido muy bien en San Lorenzo, la gente se ha portando siempre muy bien conmigo y me lo hace sentir cada día, en cada entrenamiento, en cada partido... El entusiasmo siempre es el mismo y hay que tratar de retribuirle al hincha la confianza y el cariño que tiene hacia uno. Eso se gana trabajando y con partidos. Estuve ausente varias fechas y ahora quiero ponerme bien porque quiero demostrar que todavía estoy vivo. Estoy con ganas, con mucho ánimo en cada entrenamiento, hablando mucho con los Profes y con los médicos... Los partidos del torneo pasado en los que pude estar me sirvieron para estar de vuelta con el equipo y sentir el apoyo constante de los compañeros, de la gente joven que está subiendo, de los que vendrán.

-Hablás de los chicos nuevos: ahora estás rodeado. ¿Cómo los ves?

-Tienen muchas ganas, te das cuenta en los entrenamientos. A muchos no los conozco, pero andan bien, lo bueno es que tengan actitud y ganas, que es lo que se necesita en un club tan grande como éste.

-En este marco no parecen ser candidatos, ¿coincidís?

-Yo le tengo fe a este equipo. La verdad es que no va a ser nada fácil. Van a querer pelear todos los grandes el torneo, pero me tengo fe. Estamos con muchas ganas. Es obvio que se habla mucho de lo externo, pero hay que pensar en positivo: ya tuvimos muchas pálidas el semestre pasado.

-Habiendo sido par de González y Orión, ¿cómo te cayó la actitud que tomaron ante la deuda?

-Duele lo que ha pasado, no soy ajeno. Cada uno tiene su forma de manifestarlo, eso es muy personal.

-¿Entendés a quienes intimaron al club?

-Son formas de protestar, son contratos privados y todo el mundo tiene derecho a cobrar. Ellos han trabajado por San Lorenzo y se merecen lo mejor también.

-Considerando la coyuntura, se venía hablando de que iban a hablar con vos para reducir tu contrato, ¿ya pasó eso?

-No, pero estoy dispuesto a hablar. Conmigo no van a tener problemas. Siempre quise lo mejor para San Lorenzo, me manejo de esta forma. Charlaremos, como adultos que somos, entendiendo la situación.

Esa afirmación produce el quiebre. Romeo está de vuelta. Afuera de la cancha, liderando. Espera armar el combo con un buen regreso en el césped. Y, ya vinculado eternamente al mundo San Lorenzo, desnuda su alma futbolera al hablar de su otro club, el que lo vio nacer futbolísticamente: Estudiantes. "Me puso feliz que ganara la Libertadores, porque mi pasado allí fue muy bueno. Mi familia es toda Pincha y este logro fue una fiesta para la ciudad y para todo el fútbol argentino. Es importante lo que hizo Estudiantes, hay que felicitarlo".

-Palermo reconoció que le gustaría jugar el Mundial de Clubes con Estudiantes, ¿vos seguís soñando con ganar la Libertadores?

-Es el sueño, claro: jugar otra Copa y ganarla, ni hablar. Es lo que todos los hinchas anhelan. Es una Copa complicada, pero hasta el final voy a tener la ilusión de ganarla. Cuando vi a Verón levantar la Copa se me puso la piel de gallina, porque es un torneo muy prestigioso.

-Si la jugás de nuevo, quizá hasta llegás a los 100 goles...

-Ja, es una obsesión. Sería un sueño para mí. Lograrlo después de estos seis meses tan duros, sin bajar los brazos, sería un sueño. Faltan 11 y voy a dar todo para llegar.

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