"Quiero un club con tesorería fuerte, je".

Desocupado y a la expectativa, dice que no se siente frustrado por no haber ido a Boca, que recuerda con orgullo su paso por Banfield y por el Rojo, pero niega que "parte de la nueva cancha" se la deban a él...
Resulta algo complejo encasillar al personaje. El armado del rompecabezas llega al objetivo tras una hora de charla en la arena marplatense y un tiempo más, ya frente a la PC y con la desgrabación en mano. Julio César Falcioni proyecta un imagen adusta, de tipo recio, poco afecto a las luces mediáticas. Será por eso que, si bien elige Punta Mogotes para el veraneo ("desde hace 20 años", dice) no lo hace en el futbolero B12 sino en el 21, en Atlantis. Sin embargo, ese alejamiento de los micrófonos aparece como algo forzado. El hoy técnico desocupado conoce como pocos cuándo acelerar y cuándo pisar el freno. Dos veces durante la entrevista tomará el grabador y apretará el stop. "De eso no quiero hablar y prefiero decírtelo así a tener que dar una respuesta hipócrita", advierte cuando las preguntas son sobre Maradona y Borghi. ¿Mala onda? Al contrario. Porque inmediatamente, esbozará una sonrisa y aclarará: "Mirá que yo tengo cara de culo pero sólo eso. Preguntale a los jugadores si querés".

-Y dentro de esa distancia, ¿qué imagen creés que das?

-Algunos me catalogan de técnico caro, pero nada que ver, eh. Dicen que mis contratos son caros.

-¿Por eso no te contrataron en el 2008?

-No sé. Creo que no se dieron las circunstancias. Con el grupo de trabajo pensamos en un semestre de descanso pero se ha estirado un poquito... No apareció lo que queríamos.

-¿Qué querían? ¿Alguien que pagara bien?

-Ja, ja. De todos los ofrecimientos sólo en el del exterior hablamos en serio de dinero. Pero ya estuve demasiados años afuera, a veces se hace pesado volver a arrancar.

-Pero ahora parece que es difícil retomar el camino porque antes de dirigir Independiente estabas en todas las listas posibles y ahora no tanto.

-Sigo estando en las listas, si me llamaron de Racing y de Central. Lo que pasa es que no se dan las circunstancias. O por ahí a veces la realidad te lo impide porque, por ejemplo, no me llamarían de Estudiantes porque jugué y dirigí en Gimnasia. Lo de Racing es distinto, en ese momento estaba casi en descenso, lo está todavía, era un desafío lindo. Como cuando llegué a Independiente.

-¿Dejaste marca en Independiente?

-Creo que por todos lados que pasé dejé algo. Proyecté algunos jugadores importantes e hicimos una campaña que le permitió al club mirar el futuro con tranquilidad. Yo llegué en un momento bravo, cuando (Julio) Comparada arrancaba, con el club complicado en lo deportivo y en lo institucional. Nos acomodamos a lo económico-financiero, y de ahí hicimos un equipo que le dio a Independiente una holgura para no tener problemas con el promedio y el descenso.

-¿Te lo reconocen?

-Creo ser el único de los que llegó al club que habló de la realidad, no mencionamos campeonatos, títulos, Copas. Había que poner un equipo en cancha sin demasiado presupuesto y eso permitió que se le diera continuidad a Agüero, a Ustari, a Fredes, llevamos a la pretemporada a Assmann, a Calello. Fíjate que recién ahora están terminando de explotar estos últimos, lo que significa que tuvimos una importante visión a futuro.

-¿Hablás seguido con Comparada?

-Estamos bastante en contacto con Julio.

-¿No le reprochás que al técnico siguiente le compraron varios refuerzos?

-Son decisiones, momentos y circunstancias. No somos dueños de eso. Cuando llegué no había posibilidades. El tiempo dice quién hizo las cosas bien.

-Decís que les diste pista a Agüero y de Ustari. Por lo menos Comparada te reconoce que parte del estadio nuevo es tuyo.

-Mío no. De Agüero, de Ustari, de Julio y de su iniciativa. Yo sólo los puse en el equipo y les di vuelo. No, no mido eso.

-¿Por qué Independiente no pelea campeonatos?

-Con nosotros peleó, llegamos con chances a la anteúltima fecha. A veces gastar mucha plata no te sirve, no asegura nada. Gastar poco, tampoco.

-¿En dónde más dejaste marcas?

-En todos lados. En Banfield que jugó por primera vez en su historia una Libertadores y fue subcampeón argentino. Muchos no lo recuerdan. Ahí proyectamos a Paletta, Dátolo, Palacio, todos en Boca; a Cvitanich, Bilos, Civelli, que están en Europa; a Mariano Barbosa, hoy en Estudiantes. La proyección es darle su lugar, no que debuten y nada más.

-Te quedaste con ganas de dirigirlos a algunos de ellos en Boca.

-Ya los dirigí pero no me hago dueño de nada. Soy parte de sus progresos futbolísticos y nada más. Son momentos, nada más.

-La pregunta apuntaba a qué te produjo no firmar con Boca.

-Ya es pasado, listo. Puedo hablar de dónde estuve. Estuve cerca, nada más. Conversamos, planteamos cosas y no se dio.

-¿Te bajó Maradona?

-Fue una decisión acertada porque Basile ganó todo. Nada más, no opino más.

-¿Tratás a Diego?

-No, no. Como jugador sí compartimos algunas cosas en Selección, con Bilardo y Menotti. Y como rivales también.

-¿Te faltó más peso en el ambiente para agarrar Boca?

-Nunca vendí públicamente lo que hice o dejé de hacer. Vos me preguntás si parte del estadio de Independiente es mérito mío, y yo podría decirte 'parte de la platea de Banfield con todo lo que se hizo', ja, ja. No me anoto porotos. Los clubes saben bien. No puedo estar pensando en cómo me miran los demás.

-¿A qué aspirás?

-Aspiro a que me toque un club con una tesorería fuerte, algo que nunca tuve, je, je. Para elegir a gusto.

-Eso era Boca.

-Ahí estaba todo dado pero no pudo ser.

-No tenés marketing.

-Tengo un representante que me mira los contratos pero generalmente los llamados los recibo yo.

-¿Si te vendieras mejor?

-No pienso cambiar. Tampoco me hizo mal descansar, viajamos mucho con la familia. Yo cuando trabajo soy obsesivo, las 24 horas pensando en el equipo.

-Ah... sos Bilardista...

-Somos un grupo de trabajo exigente, duro. El técnico tiene la responsabilidad encomendada por el dirigente de tener un grupo disciplinado en horarios, vestimenta, trabajo, comportamiento. A algunos les puede gustar y a otros no. Pero trabajamos así y es el camino correcto. Yo jugué 18 años en Primera y nunca tuve un entrenador que me dejara hacer lo que se me ocurriera.

-¿Hay planteles que hacen lo que quieren?

-Ustedes los periodistas saben bien todo lo que pasa. ¿Por qué lo tengo que decir yo? Todos saben que mi grupo de trabajo es serio.

-¿En manejo de grupo?

-En todo. Como arquero siempre estuve pendiente de todo lo que el equipo necesitara para sufrir menos yo. Equilibrio, orden para que cuando las individualidades no funcionan, el equipo soporte todo, así en lo futbolístico y en lo otro.

-¿Te sentís respetado?

-Siempre usé 4-4-2 y hoy casi todos juegan así. Si no tenés un Riquelme o un Morel, no hay otra. Para mí es valioso ver que no estaba equivocado. Quizás para otros sí: todavía no se han dado cuenta de esto.

-¿Qué más hiciste que ahora se vea mucho?

-Trabajamos mucho pelota parada. Aún leo que hay técnicos que no se preocupan por eso. En Banfield poníamos un derecho y un zurdo en los tiros libres. No digo que sea un adelantado pero hoy la mayoría hace eso. Lo adoptaron.

-Nombrás continuamente a Banfield.

-Logramos mucho. En la Libertadores, empatamos 1-1 en casa con River y perdimos 3-2 en el Monumental: sobre la hora casi la mete Ceballos y pasábamos. Cambiaba la historia de él y de nosotros. El se iba al Milan y nosotros vaya a saber hasta dónde llegábamos. Son momentos. Igual fue como una victoria. Además fuimos subcampeones acá, dos veces terceros, igualamos la campaña del 50-51 cuando quedó detrás de Racing.

Comentá la nota