"Quiero ayudar a que se vea al mejor Messi".

Verón, Verón, gran conductor, es el primer trabajador... de Diego. La Bruja avisa que no es enganche pero sueña con asistir a los bajitos y con darle más brillo a Leo.
Ahora me toca acompañar", decía Juan Sebastián Verón allá por julio del 2007, durante la Copa América. Desde entonces, ahí parece estar su rol futbolístico en la Selección. Y así lo acepta. Y así lo entiende. Y así parece disfrutarlo. En este tiempo, la Bruja no cambió su look, tampoco su forma de jugar. Pero ya no es el responsable absoluto de lo bueno y lo malo como en el ciclo Bielsa, podría decirse que cedió esa pelota y, como contra Venezuela o Bolivia, a los 34 años hasta se banca llevar su chapa al banco. Sin embargo, sigue siendo líder. Hoy lo es para Maradona. Y para sus compañeros. Un líder más silencioso, sí, al que el sábado le volverán a dar la camiseta titular.

-Después de todo, a esta altura, ¿te imaginabas otra vez como pieza clave de la Selección?

-Como imaginar, uno se puede imaginar muchas cosas y a veces la realidad es completamente distinta. Pero hay cosas que se van dando por la circunstancia o los momentos. Y yo nunca perdí la esperanza de estar en la Selección.

-Después de la Copa América pareció que sí.

-Es normal, por el resultado, por la frustración de la final. Pero después eso se va pasando, comenzó una etapa nueva, llegó Diego, su mensaje, y eso hizo que uno también se renovara y recuperara las fuerzas.

-¿Maradona te hizo sentir importante de nuevo?

-Sí, yo sé que confía en mí. Con el Coco también me pasó: él hizo que volviera a la Selección. Pero con Diego hay una relación que viene de antes, de haber jugado juntos. Hay un respeto mutuo tanto a la persona como al jugador. Y todo lo que dice de mí lleva a que tenga la responsabilidad de no fallarle.

-El te considera un referente para el plantel, ¿te ves otra vez así?

-Eso lo va eligiendo el grupo. Y acá hay chicos muy inteligentes. Que tienen una carrera muy exitosa en el fútbol europeo, pero que saben escuchar.

-Messi fue uno de los que más te escuchó, ¿hoy lo ves en el lugar que pensaste que iba a estar?

-Leo creció mucho. Además de haber logrado lo que logró, fue protagonista. Fijate que en Barcelona se habla más de él que de Henry o Eto'o. Los eclipsó. Pero más allá del empuje que le pueda dar uno u otro, Messi está ocupando el lugar en el que lo depositan sus condiciones.

-¿Qué le faltaba antes, cuando hablabas con él en la Copa América?

-No fue por lo que hablamos... El fue descubriendo solo su lugar. En ese momento, era simplemente insertarlo en el plantel, que se diera cuenta de que para nosotros era importante. Pasaba, también, que en ese equipo había jugadores más grandes y hoy el grupo está más hecho a su medida. Y a él se lo ve más suelto, integrado. Pero con la misma humildad.

-Crespo dice que había que rodearlo como a Diego en el 86. ¿Es así?

-Leo es un jugador que no tiene límites. Y que tiene lo más difícil en el fútbol: traslado en velocidad con precisión. Yo creo que hay que hacerlo sentir cómodo y que él también sienta esa necesidad de empujar al equipo como lo hace en Barcelona. Pero también es trabajo. Vos fijate que Hernán habla del 86, pero la mayoría de los jugadores que rodearon a Diego estaban en Argentina. Ahora el núcleo está afuera.

-¿Hay que darle la contención que le dan Xavi o Iniesta en el Barsa?

-Pero no son sólo ellos. Es el marcador de punta que acompaña, los movimientos, conocerse con los compañeros. Nosotros tenemos esos jugadores de muy buen pie... Sólo hay que trabajarlo. Ojo, tampoco pretendamos que Leo lo resuelva todo. Por lo que veo y siento, muchos pretenden que gane él solito la Copa del Mundo. Y es imposible. Maradona hay uno solo. Y Messi es Messi. Con todas sus virtudes que lo convierten hoy en el mejor de todos, pero si pasa algo malo no quisiera que se le cayera sólo a él.

-Como te pasó a vos.

-Como me pasó a mí, a Aimar, a D'alessandro, a Riquelme. Se busca eso.

-Ya lo ayudaste de algún modo afuera, ¿ahora te toca desde adentro?

-Es lo que quiero, ojalá pueda ayudar a que se vea al mejor Messi. Y no sólo lo deseo yo sino que lo queremos todos. Es importante tener en la Selección la mejor versión de Leo. Y eso depende más de nosotros que de él mismo.

.¿De qué modo te ves el sábado colaborando con él, Tevez y Agüero?

-Tratando de asistirlos, de apoyarlos, pero también de darle equilibrio al medio, mirando para atrás como lo hago en Estudiantes. No es todo ir para adelante.

-Vos no sos enganche. Sin embargo, vas a arrancar desde ese lugar...

-Yo no me considero enganche porque tengo otras características. Por eso, más allá de que arranque ahí, es difícil que ocupe el lugar de enganche clásico. Buscaré moverme a un costado, porque tampoco hay que quitarle espacios a los de adelante. De hecho, con Gago también intercalamos posiciones en la práctica. Todo se va a ir dando de acuerdo a la dinámica del partido.

-¿Por qué pensás que hay tanta necesidad por tener un enganche?

-El enganche siempre estuvo muy metido en el fútbol argentino. Y es un reclamo de la gente también. Porque siempre tuvimos ese tipo de jugadores. Pero la función fue mutando. Hoy, jugadores de esas características, como los chicos de Huracán, Moralez, Blanco o mismo el José Sosa de Estudiantes, por ahí arrancan de los costados o desde más adelante.

-¿Te ilusiona jugar con los tres chiquitos?

-Me ilusiona, pero a esos nombres hay que hacerlos funcionar como equipo. Si los tres de arriba la rompen, entonces será mérito de ellos y de todos.

-Contra Chile, en el inicio de las Eliminatorias para el Mundial 06, lograste cambiar silbidos por aplausos, ¿te gustaría que se repita ahora?

-No juego por eso, no lo busco. Si se da, mejor. Pero hay algunos que te reconocen, otros que no, y algunos que se niegan por el pasado. Hoy, si bien no tengo 20 años, me siento bien física y futbolísticamente. Y me da fuerzas y ganas poder trabajar día a día para llegar al Mundial. Igual, para eso falta. Lo importante es ganarle a Colombia para la clasificación, porque ellos vienen atrás.

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