Quieren extender un impuesto:alcanzaría a los gastos con tarjeta

Es el impuesto al sello, que ya se paga en pocas operaciones. Ahora alcanzaría la compraventa de usados, seguros y los resúmenes de tarjetas de crédito. El macrismo admite que busca mejorar la recaudación. Le critican que sería recesivo.

Por: Pablo Novillo

En medio de un contexto internacional que ya empezó a impactar en Argentina, y cuando hay Estados que aplican políticas de auxilio al sector privado, el Gobierno macrista parece transitar un camino distinto y polémico en busca de fortalecer la "caja": quiere extender el cobro del impuesto al sello. El tributo alcanzaría ahora a la compraventa de autos usados, la contratación de pólizas de seguros y los resúmenes de cuenta de las tarjetas de crédito, tres tipos de contratos privados que hoy no están gravados. Así figura en los proyectos de Ley Tarifaria y Código Fiscal para el año que viene que, junto con el Presupuesto, empezarán a ser discutidos la semana que viene en la Legislatura. Allí la oposición ya planteó críticas a la medida.

El impuesto al sello se paga cada vez que se hace una transferencia de inmuebles o alquileres comerciales. Hoy lo abonan la compraventa de propiedades (salvo las viviendas únicas de hasta $ 360.000), los alquileres de locales comerciales y de viviendas para turistas, y la compra de embarcaciones y aeronaves deportivas. Con este impuesto, la Ciudad recaudará este año cerca de $ 350 millones.

Pero la idea del macrismo es ampliarlo a otros contratos entre privados. Si prospera la iniciativa oficial, cada vez que se transfiera un auto usado se pagará el 2% (podría abonarlo el comprador, el vendedor o por mitades). Además, habrá que pagar un 0,8% de la prima cuando se firme una póliza de seguros de automotores, vida, retiro, o contra robo o incendio de una propiedad.

Y lo más inesperado, que la gente sentirá todos los meses en su bolsillo: cada vez que una tarjeta de crédito envíe el resumen mensual de gastos, habrá que pagar un 6 por mil de lo consumido. Así, en una compra de $ 3.000 habría que pagar $ 18 al Estado.

Según fuentes del Gobierno porteño, este esquema fiscal respecto del impuesto al sello existía hasta 1994. Entonces, el Gobierno menemista impulsó un pacto fiscal por el que las provincias debían restringir el cobro de este gravamen. Pero sólo lo respetaron La Rioja (provincia natal de Menem), Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires (dos territorios que entonces no eran autónomos). Por eso, y siempre de acuerdo a fuentes del Gobierno, hoy casi todas las provincias, incluida la de Buenos Aires, están cobrando el impuesto al sello, aún el de los resúmenes de las tarjetas de crédito.

Otra justificación que dieron en el macrismo es que el Gobierno porteño debe afrontar un 90% de sus gastos con recursos propios, mientras que otras provincias se apoyan mucho más en la coparticipación federal. Y que no le queda otro remedio que ampliar este impuesto, con el que piensa duplicar lo que recauda hoy, para llegar a $ 700 millones. La necesidad de ampliar la caja se agudizó tras la negativa de la Nación de avalar la emisión de un bono por $ 1.500 millones que según el macrismo eran para financiar obras.

Este lunes, el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, deberá visitar la Legislatura para empezar a defender el Presupuesto, el código fiscal y la ley tributaria. Allí se empezará a ver cuánto consenso hay para modificar este impuesto.

En el kirchnerismo lo rechazan. Diego Kravetz, presidente del bloque, explicó: "cualquier economista dice que aumentar impuestos en momentos de recesión provoca más recesión. Eso, más el cobro de Ingresos Brutos a la industria que proponen, sería un gran error".

Según Aníbal Ibarra: "Es un cambio que afectará al consumo, principalmente a las clases media y baja. Van a retirar $ 300 millones de la economía hacia el fisco, es regresivo. ¿Por qué Macri no le cobra impuesto al juego o a las transferencias de futbolistas?".

A su vez, Enrique Olivera, de la Coalición Cívica, agregó: "En momentos de crisis cualquier aumento de impuestos debe ser muy bien pensado. Sería bueno que el Ejecutivo revise todo el Presupuesto, porque cuando lo armó las condiciones económicas eran otras".

Algunos legisladores cercanos al PRO tampoco lo apoyan. Marcelo Meis, que responde a López Murphy, dijo que sería "inoportuno aumentar costos con los impuestos cuando el consumo baja. Puede generar un efecto bumerán".

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