Quieren crear una cámara para las mineras que extraen uranio

Frente a la carga de grupos ambientalistas, las firmas vinculadas a ese metal intentan mejorar su imagen.
Pese a los avatares de la crisis financiera y al revés judicial que recibió el proyecto de reapertura de Sierra Pintada (ver abajo), el mercado local del uranio parece mantener intacto su atractivo para la inversión. De hecho, varias compañías que fijaron su mirada en el potencial que posee Mendoza (por ahora solo centrado en el yacimiento de Malargüe) con este mineral decidieron constituir un ente que las identifique de manera específica y defienda sus intereses.

Esto lo confirmó la directora de Desarrollo Estratégico de Energía Mineral, subsidiaria de la canadiense Calypso Uranium, Larissa Pergat, quien afirmó que actualmente hay charlas para avanzar con la creación de una cámara sectorial. “Aún faltan definir ciertos detalles, pero anhelamos que la iniciativa se concrete en el transcurso de este año. En ese sentido, estamos esperando que se sumen todas las compañías del segmento”, adelantó. Entre las empresas que integrarían la cámara estaría Wealth Minerals, Strategic Resources, Globe Uranium y Megauranium.

Según sus palabras, la propuesta tiene como meta objetivo trabajar conjuntamente para mejorar el posicionamiento de la minería uranífera. “Muchas mineras del sector se encuentran emplazadas en zonas distantes entre sí, por lo que contar con una cámara que nos agrupe sería un buen modo de facilitar nuestra comunicación. Asimismo, también se apuntaría a concentrar esfuerzos junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y otros organismos que regulan la actividad para difundir correctamente todo lo referido a su desarrollo”, puntualiza Pergat.

Por otra parte, esta iniciativa va de la mano del intento de reactivar la actividad en todo el país. “El interés por el uranio está resurgiendo no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo. Con los vaivenes del precio del petróleo y la escasez de gas, el planeta se plantea otras posibilidades. Hay que buscar energías seguras y el uranio es un recurso. No produce efecto invernadero y es aceptable para generar electricidad”, explica Aníbal Núñez, gerente del Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (PRAMU) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Según Núñez, “hay una interpretación de la opinión pública que donde hubo uranio hay problemas, y no es así”.

Aunque hoy no hay minería de uranio en actividad en el país, la hubo hasta los 90. El gobierno menemista la frenó porque costaba más extraer uranio que importarlo. “El precio del uranio costaba US$ 180 el kilo en 2007, y se estima que podría alcanzar los US$ 500 en 2009”, expresó Fernando Lisse, un especialista en la materia y asesor en el Congreso de la Nación.

“Si no se modifica eso, corremos el riesgo de que, a pesar de ser un país con uranio, tengamos que salir a comprarlo. Hoy se importa, mientras hay un puñado de empresas extranjeras importantes, canadienses, británicas y australianas, que quieren llevarse el uranio para satisfacer sus demandas. Lo extraen en bruto y le ponen el valor agregado en sus países de origen, que es ahí donde está el riesgo de contaminación”, concluyó Lisse.

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