Evo quiere un voto por el "sí" para la nueva Constitución

El presidente Evo Morales reforzó ayer su llamado al pueblo boliviano a asistir masivamente a las urnas este domingo para lograr que el "Sí" a la nueva Constitución sea contundente "con el 60, 70 u 80%" de los votos en el referendo que divide al país.
Aunque oficialistas y opositores coinciden en considerar que la aprobación de la nueva Carta Magna parece fuera de duda, los encuestadores cercanos al gobierno constataron un aumento lento pero sostenido del "No" en la llamada "media luna" autonomista liderada por Santa Cruz, que podría opacar el éxito nacional.

Después de la aplastante victoria del mandatario indígena en el referéndum revocatorio de mandatos celebrado el 10 de agosto con el 67 por ciento de los sufragios -que incluyó triunfos en bastiones de la oposición autonomista-, en el Palacio Quemado no quieren volver al mapa anterior, con un país dividido en dos, que podría resucitar a una oposición hoy sin liderazgos nacionales. "No estamos de paso por el Palacio", declaró hace unos días el mandatario.

En su intento de recobrar la iniciativa, los opositores salieron a tocar fibras sensibles en un país conservador: "Elige a Dios, vota No", dice un spot evangelista frente a un texto constitucional que, además de declarar la independencia, en materia de religión pone a las creencias "pachamámicas" al mismo nivel que los credos oficiales. Incluso la jerarquía católica presentó un inusual decálogo con 10 razones a favor y otras 10 en contra en el que expresa su preocupación de que se "abra la posibilidad" de la legalización del aborto y los matrimonios gays.

Otro eje son los supuestos privilegios que tendrían los indígenas en caso de aprobarse la norma redactada en 2007 por una Asamblea Constituyente en medio de fuertes enfrentamientos entre oficialistas y opositores y que ahora es sometida a la consideración popular antes de su promulgación definitiva en caso de triunfar el "sí". Cuando parecía que el texto estaba al borde del fracaso definitivo, un acuerdo parlamentario redujo sus aristas más radicales -como un límite a las posesiones agrarias, que ya no será retroactivo- y habilitó un referéndum que hoy es un plebiscito a la gestión de Morales a tres años de asumir como el primer presidente indígena de la historia boliviana. Además de reforzar el rol del Estado en la economía e incluir nuevos derechos para las mayorías indígenas, la Carta incluye la posibilidad de una reelección -hoy prohibida- para Morales.

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