La UCR quiere presidir Diputados

Lo admiten los senadores Sanz y Morales; buscan arrebatarle al kirchnerismo el control de la Cámara baja
En clara respuesta a la ofensiva legislativa a marcha forzada de fin de año impulsada por la Casa Rosada, la conducción del radicalismo decidió sumarse al embate opositor para arrebatarle al kirchnerismo la presidencia de la Cámara de Diputados, cargo que hasta el 10 de diciembre posee el jujeño Eduardo Fellner.

Así se lo aseguró a LA NACION el presidente del bloque de senadores de la UCR y firme candidato a asumir la presidencia del comité nacional del partido en la primera semana de diciembre, Ernesto Sanz (Mendoza). "Al kirchnerismo no se lo puede combatir con las reglas en la mano porque ellos disputan sin reglas hasta el último milímetro de poder", afirmó el senador mendocino.

En esa sintonía se expresó el presidente del partido y senador Gerardo Morales (Jujuy). "Estamos revisando nuestra postura original porque creemos que el Gobierno no se merece un tratamiento de respeto", aseguró ante una consulta de LA NACION.

Así, ambos dirigentes justificaron la nueva línea de acción de la UCR, decidida a romper con la tradición parlamentaria, respetada por peronistas y radicales desde la recuperación de la democracia, en 1983, de que el partido de gobierno preside la Cámara baja.

El radicalismo se sumará así a la estrategia que vienen sosteniendo el macrismo (Propuesta Republicana) y el peronismo disidente casi desde la noche de la elección legislativa de medio término del 28 de junio, cuando el kirchnerismo perdió las mayorías que tiene en ambas cámaras .

La unión de estas fuerzas no alcanza todavía para asegurarle a la oposición la posibilidad de asestarle al matrimonio Kirchner un golpe de fuerte impacto como sería perder el control de la Cámara baja, ya que, en conjunto, reunirá poco más de 90 diputados a partir del 10 de diciembre. Por esa razón, Morales y Sanz buscarán sumar a esa estrategia a la Coalición Cívica (CC) y al conglomerado de bloques de centroizquierda que integran fuerzas como Solidaridad e Igualdad (ex ARI) y Proyecto Sur, de Fernando Solanas y Claudio Lozano.

Esos sectores son vitales para alcanzar esa meta. La unión de todo el arco opositor -a los mencionados hay que sumarle el bloque de GEN, de Margarita Stolbizer; los socialistas, y el Frente Cívico de Córdoba- superaría los 135 votos, según los cálculos más entusiastas.

Sin embargo, las huestes que a partir de diciembre conducirá Elisa Carrió podrían convertirse en un fuerte obstáculo. La líder de la CC, en un intento de despegarse del peronismo disidente, repite hasta el cansancio que respetará el derecho del kirchnerismo a presidir la Cámara baja. Más aún, calificó como "un golpe institucional" una movida como la que ahora piensan respaldar sus socios radicales del Acuerdo Cívico y Social.

El socialismo tampoco estaría dispuesto a sumarse. La historia parlamentaria moderna registra un antecedente parecido. Ocurrió en noviembre de 2001, cuando el peronismo del Senado, al amparo de la victoria electoral del mes anterior y la virtual caída en picada del gobierno de Fernando de la Rúa, le arrebató a la UCR la presidencia provisional del Senado. El cargo lo ocupaba Mario Losada (Misiones) y fue reemplazado por el también misionero Ramón Puerta, que pasó a integrar la línea sucesoria presidencial que se activó tras la caída de la Alianza.

Las vueltas de la política ubican ahora al justicialista misionero entre los diputados electos del Peronismo Federal que fogonean la estrategia de arrebatarle al kirchnerismo la conducción de la Cámara baja, tercer eslabón de la línea sucesoria presidencial. El cargo tiene también su peso específico para el funcionamiento del cuerpo. "De nada vale pelear por tener una mayor representación en las comisiones si después hay un cuello de botella en la presidencia de la Cámara que nos impida sesionar", explicó Sanz a LA NACION.

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