Pro quiere aglutinar al peronismo no kirchnerista

Después de su triunfo electoral sobre Néstor Kirchner en Buenos Aires, los tres socios que integran Unión Pro, Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá, apuestan a consolidar y ampliar su espacio en el Congreso con un plan ambicioso: integrar, en un interbloque legislativo, al peronismo no kirchnerista.
"Pese a todos los pronósticos, Unión Pro permanece unido. Tenemos nuestros cortocircuitos, pero sabemos convivir dentro de las diferencias", alentó De Narváez.

La idea de ampliar el espacio legislativo surgió de Solá y comenzó a discutirse ayer, en un almuerzo reservado al que invitó Macri en la sede de gobierno porteño. No será un plan sencillo, reconocen en Unión Pro; sucede que el peronismo no kirchnerista reconoce muchos cacicazgos internos -lo que hace más complicado el tejido político- pero, además, muchos justicialistas no quieren entremezclarse con el macrismo. Ese es el mayor obstáculo para la integración.

"Macri simboliza la centroderecha y, por ahora, ése es el límite del justicialismo no kirchnerista", reconocen a LA NACION dirigentes peronistas. De todas maneras, las conversaciones están en marcha. La semana última, Solá se reunió con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y con el senador Adolfo Rodríguez Saá. Hoy hará lo propio con el diputado Jorge Obeid (Santa Fe), principal referente del senador Carlos Reutemann en la Cámara baja. Obeid se reunirá, también hoy, con el ex gobernador de Entre Ríos Jorge Busti, que formalizó su ruptura con el Gobierno.

Hasta el momento, el peronismo disidente se mantiene atomizado; los legisladores que responden a los gobernadores que rompieron con la Casa Rosada conforman minibloques propios, recelosos de los demás liderazgos. Solá intenta unificar todo ese espacio con un argumento puramente pragmático.

"El kirchnerismo contará con un bloque de alrededor de 90 diputados, el Acuerdo Cívico y Social aglutinará otros 80, mientras que el peronismo disidente, si se mantiene disperso, no tendrá voz ni peso en las decisiones parlamentarias. No podrá acceder a lugares en las comisiones, como tampoco aspirar a cargos legislativos", razona.

Solá y De Narváez consideran que la única posibilidad de articular un espacio común con el PJ disidente es por medio de un interbloque, en el que cada espacio mantenga sus individualidades. Estiman que, de lograrse, el espacio contará con medio centenar de legisladores.

Macri, por el contrario, aspira a que se conforme una sola bancada; sabido es que el jefe de gobierno porteño pretende convertirse en candidato a presidente en 2011, apoyado por una porción importante del peronismo. Su ambición colisiona con la de Solá, que no declinó sus aspiraciones presidenciales. "En las elecciones, decidí ser segundo en la lista, pero ahora no soy segundo de nadie. En este espacio, somos todos pares", advirtió el ex gobernador.

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