Quiénes sufren el golpe del desempleo que creció al doble en Mendoza

En la provincia hay 29 mil personas que buscan empleo y no lo consiguen, casi el doble de la cantidad de desempleados que había hace un año.
Las personas que trabajan en relación de dependencia son las primeras que sienten el efecto de las crisis y, también, son las últimas que se benefician cuando comienzan los ciclos de prosperidad y progreso.

Para constatar esta teoría basta con analizar lo que ocurre en el Gran Mendoza, donde hay 14 mil desocupados más que hace un año atrás, cuando la palabra "crisis" sonaba ajena, extranjera.

Según la medición oficial (segundo trimestre de 2009), que difundió el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) esta semana, 29 mil personas no tenían empleo y lo buscaban en la Capital y los departamentos que la rodean, contra las 15 mil desocupados del segundo trimestre de 2008. Dicho de otro modo: creció casi 100% la desocupación en el principal conglomerado urbano de la provincia. Eso, después de haberse mantenido en niveles óptimos durante los últimos tres años.

Detrás de las estadísticas hay mendocinos sumidos en una incertidumbre que rememora la debacle de principios de esta década, familias que quizás consiguieron cambiar sus electrodomésticos y salir de vacaciones en los últimos dos o tres veranos, pero que hoy por hoy sólo buscan una changa para llegar a fin de mes, hasta obtener nuevamente un empleo.

El gobierno local les responde con explicaciones que intentan ser alentadoras. El ministro de Producción Raúl Mercau, quien fuera por mucho tiempo el Director de Empleo en la gestión de Celso Jaque, asegura que todo se debe a los efectos de la crisis internacional "que fueron previstos en 2008" y se contenta con aclarar que, pese a los índices alarmantes el 7,3% de desocupación actual en Mendoza es menor a la media nacional, que se ubica en el 8%.

La interpretación de Mercau no es menor, y su protagonismo tampoco, dado que ha sido él desde el inicio de esta gestión peronista el analista que ha dignosticado lo que hoy ocurre; y a su cargo estuvo el diseño de las estrategias políticas para paliar los efectos de la crisis que él mismo advirtió. Por ejemplo, cuando en abril, ya siendo de subsecretario de Financiamiento (antes -como se dijo- fue director de Empleo), les pintó un horizonte de depresión y crisis y desempleo a Jaque y a los ex gobernadores de Mendoza.

Radiografía

Aunque los números no dicen quién se quedó en la calle, el gobierno y algunos sindicatos están de acuerdo en que probablemente sean los albañiles quienes más fuerte sienten la derrumbe del empleo. Pero no es cierto, como si intenta instalar, que el de la construcción es el único rubro con problemas: también la actividad comercial, el turismo y todas las industrias relacionadas con la exportación se han desprendido de mano de obra en el último año.

Las lamentaciones en torno a la falta de obras edilicias –que, es cierto, ha caído de manera estrepitosa- encajan de maravilla con un proyecto oficial para construir viviendas sociales, previo endeudamiento con la Anses, que promete a Mendoza miles de empleos. El cobismo rechaza este proyecto de ley porque no es un subsidio nacional como los anteriores planes federales que administró el IPV sino que propone aumentar en 650 millones de pesos las obligaciones del Estado Provincial con la Nación. Por eso, si no llegara a aprobarse esta controvertida norma que aguarda su tratamiento en la Cámara de Senadores, Jaque y sus ministros tendrían una excelente excusa para explicar el alza de la desocupación que, según prevén algunos analistas, dará un índice mayor en el próximo trimestre.

Demoliendo hoteles

Desde el mismo gremio de la construcción (UOCRA) reconocen que la caída del empleo en el sector no se debe únicamente a la vivienda social. El secretario general Néstor Romero aclara que no han salido nuevas adjudicaciones de obra pública mientras que las que ya están en curso no siguen el ritmo normal de empleo: "Debería haber 300 compañeros en las obras viales de la Ruta 7 entre Santa Rosa y Desaguadero, pero no hay más de 50 ó 60. No se han iniciado las escuelas como debería ser y en la línea Comahue-Cuyo hay 15 trabajadores, cuando debería haber 300 también", denuncia.

Sin embargo, Romero manifiesta ser uno de los interesados en que salga cuanto antes el plan de viviendas que discute la Legislatura. Por ese motivo, al ser consultado por MDZ no perdió la oportunidad para insistir en que "si no se consiguen nuevas casas del IPV se van a caer unos 3 mil puestos que son los que ocupa la construcción de vivienda social".

De este modo, por estos días trabajan esa actividad unos 6 mil obreros en Mendoza, siendo que entre 2003 y 2006 hubo picos de 12 mil y 14 mil empleados en la construcción.

También la industria de la madera ha expulsado mano de obra en el último año. Pero en el gremio aseguran que el proceso comenzó antes de que estallara la crisis financiera internacional. Coincide la caída con en el mes abril de 2008, cuando tomaba impulso la pelea entre el gobierno nacional y el campo por las retenciones.

El empleo en el sector no logró recuperarse del último impacto económico, y para colmo ya comenzó a sufrir el siguiente choque con la crisis. Por estos días hay entre 500 y 600 profesionales carpinteros buscando trabajo en la provincia, de acuerdo con lo que calcula Orlando Vega, secretario general del Sindicato Obrero de la Industria de la Madera. En este rubro, íntimamente relacionado con la construcción trabajan entre 3.500 y 4 mil mendocinos, de los cuales hay afiliados 2.500 al sindicato.

Otra industria, la vitivinicultura, parece haber mantenido más o menos estable el nivel de ocupación en empleos permanentes. Aunque el real impacto de la crisis en la ocupación de personal en "industria madre" se podrá conocer a partir de octubre, fecha en que empieza cada año la temporada fuerte de trabajo en el rubro.

Sin embargo, ya se sabe que ha habido despido de personal en algunas bodegas, según cuenta José Antonio Arias, dirigente de Foeva (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas de Argentina); y la situación es bastante más delicada en la industria del mosto.

Viñas y bodegas emplean en la provincia a casi 25 mil personas, "en blanco"; a las que se agregan otras 7 mil que trabajan en forma temporaria. Esa gente que trabaja durante la época de cosecha y de poda, apela el resto del año a otros rubros y es allí donde aumenta el trabajo no registrado en el sector, explican en el sindicato.

El mostrador sin quién lo atienda

[Guillermo Pereyra - NOTA]

Volviendo al tema que nos ocupa en esta oportunidad (en una próxima entrega hablaremos de empleo en negro), dijimos que existen otros rubros que engrosan la lista de desocupados en la provincia. La retracción que más afecta a la zona urbana se da en el comercio.

Guillermo Pereyra, del Centro de Empleados de Comercio sostiene que "desde que comenzó el año tenemos un promedio de despidos de 70 por mes", solamente entre quienes están registrados. El secretario general da a entender que "para un universo de 19 mil trabajadores" no es una suma escandaloso, aunque "es doloroso porque son compañeros".

Lo cierto es que, aunque armó gran revuelo el despido de 89 vendedores por el cierre de C&A, una decena en Carrefour y otros 50 en el call center de Telmex -todos relacionados con el impacto de la crisis en compañías extranjeras- se ha producido el cierre de otras pequeñas empresas o comercios familiares que, aunque no figuran inscriptos en el sindicato, también suman desocupados al número global.

El representante del CEC, y diputado nacional justicialista, dice que "aún no vemos la crisis de nuestro sector porque somos el último eslabón: primero está la metalmecánica, construcción y después cuando esa gente tenga menos plata para gastar nosotros vamos a tener problemas. Ahí se van a empezar a resentir los supermercados".

Sin embargo, Pereyra confía en que la situación mejore en los próximos meses; ya que las empresas estarían justas de personal y necesitarían más gente cuando comience el aumento estacional en las ventas de fin de año.

Por otra parte, en las estaciones de servicio, a diferencia de otras actividades, sostienen que se ha mantenido el empleo, pero les cuesta recuperar salarios porque "desde hace una año ya estaba mal la situación". Esto se debe, según explica el dirigente sindical José Escoda, a los cupos de venta que exigen las petroleras a las estaciones de servicio, que también tiene que ver con la falta de inversión en el sector energético. Se trata de una realidad compartida con los trabajadores de la industria petrolera en general.

Sin embargo, a diferencia de lo que denunció hace diez días Rosario Sica, la titular de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA), Escoda insiste en que "no hemos tenido despidos, aunque sí ha habido recambio. Esto se debe a que nuestra modalidad de trabajo es todos los días las 24 horas, nos ha favorecido".

¿Qué ocurre con las estaciones que desaparecieron? "Aca han cerrado algunas pero también han abiertos mucha más. Cierran porque pierden la bandera (YPF, ESSO, Shell, etc) fundamentalmente, porque no han invertido más las petroleras", asegura Escoda.

¿Crisis internacional?

Invitamos a los sindicalistas a reflexionar sobre las causas del desempleo en la provincia. Y de allí mismo surgen algunas conclusiones interesantes:

Sostiene Vega, del sindicato de la madera, que "la crisis mundial ha afectado y hay empresarios que especulan también. Si acá ocurriera lo que en España, Italia, Estados Unidos nos estaríamos comiendo los unos con los otros".

Escoda también opina que a las pymes expendedoras de combustible no las afecta la crisis externa, como sí lo hace con las actividades vinculadas con la exportación.

Romero, de la construcción, también sostiene que "la crisis internacional, desde nuestro humilde punto de vista, no debería afectar a la Argentina".

En el plano nacional las visiones difieren: "No podemos estar peleando todos los días por una ley de radiodifusión y los problemas políticos, se habla de un montón de cosas pero el fondo de la cuestión es otro: que la gente no pase necesidades, que la gente tenga trabajo, que no haya niños trabajando. Hay mucha gente que mira para otro lado", respondió Vega.

Y, en cuanto a la política de desarrollo productivo en Mendoza, algunos se animan a juzgar, que "las habrán implementado mal o algo está pasando" y propone comparar el desarrollo productivo de San Luis con el de esta provincia.

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