Quiénes son los bonistas

En el demorado canje, el Gobierno tiene que seducir a grandes fondos, buitres y pequeños ahorristas
Inversores, bonistas, acreedores, holdouts , especuladores, buitres o "ratas de Riachuelo", como los bautizó la presidenta Cristina Kirchner. No existe un único rótulo para los holdouts o tenedores de títulos en default desde 2001 que rechazaron el canje de deuda con reducción del capital de 2005. De los más blandos a los más combativos, el Gobierno sabe que debe convencer a la mayor cantidad posible de participar en el nuevo y demorado canje que, en el mejor de los casos, se concretará a mediados de febrero.

Según datos del Ministerio de Economía, la Argentina todavía tiene bonos impagos por US$ 20.000 millones (o 29.000 millones si se consideran los intereses impagos). Sólo si regulariza la relación con estos acreedores podrá volver a acceder a los mercados de crédito internacionales, después de un 2009 en el que se perdió por primera vez en siete años el superávit fiscal. Los mercados no son entes abstractos que se movilizan irracionalmente, sino que están constituidos por miles de millones de individuos y de grandes inversores que confían su dinero a cambio de una promesa de pago.

Juan M., de 55 años, trabaja en el sector financiero. Cuando compró bonos Globales de la Argentina por US$ 75.000 en 2000, no se imaginaba que el país podía caer en default; se decía entonces que los títulos soberanos eran una de las inversiones más seguras de largo plazo: "Una empresa puede quebrar, un Estado no", era el argumento que prevalecía en ese momento. Pero desde hace ocho años tiene en su poder bonos que no le rinden nada. Ya resignado, reconoce que estaría dispuesto a participar de un canje de deuda. "La pregunta que uno hace ya no es cuánto se puede ganar, sino cuánto se deja de perder", reflexiona el bonista, que en 2005 no quiso participar de la operación de canje que habían ofrecido el entonces presidente Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, por considerarla "amarreta".

La situación de quienes hoy tienen títulos de deuda es de lo más variada. No son muchos los argentinos que siguen teniendo bonos impagos. El canje que se hizo durante la gestión de Kirchner había tenido entre el público local una aceptación de casi 86% (contra un promedio del 76% en todo el mundo). Se estima que apenas US$ 60 millones estarían todavía en manos de inversores individuales en la Argentina (registrados en Caja de Valores, la depositaria local).

De ese total, muy pocos inversores pueden decir que son tenedores originales (o que compraron los bonos antes del default). Santiago B., abogado de 36 años que trabaja en una multinacional, es un ejemplo de los que, especulando con una recuperación o un nuevo canje de deuda, compraron títulos de renta fija cuando el mercado se desplomó después de 2005. No hizo mal negocio: compró US$ 30.000 de Bonte 02 cuando se operaban a menos de US$ 25 por cada 100 de valor nominal y hoy ya se cotizan en torno de los US$ 40. Según estimaciones del Bank of America Merrill Lynch, el Gobierno podría ofrecer pagar cerca de 51 (o 44 si no reconoce los dividendos que vinieron pagando los cupones atados al PBI, que se ofrecieron en 2005). De ser así, el canje no sería mala opción para aquellos que compraron sus bonos después de ese año. A medida que pasan los días y empeoran las condiciones de los mercados (por la débil recuperación mundial y la crisis del Banco Central argentino), la oferta pierde atractivo (ver aparte).

Horacio Vázquez, fundador de la Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default (Adapd), advierte que entre los inversores locales existen dos posiciones muy diferentes. Los que tienen títulos que fueron emitidos con ley argentina, como Bontes y Bocones, dice, no tienen otra opción más que ir al canje ya que, después de que la Corte Suprema fallara en 2005 a favor del default en la causa Galli, poco margen tienen de aspirar a algún resarcimiento por la vía legal.

Distinto es el caso de los inversores que tienen títulos internacionales -como los bonos Globales- porque muchos cuentan con varios fallos judiciales a favor en tribunales del exterior. Sólo hasta noviembre de 2009, el juez de Nueva York, Thomas Griesa, había fallado a favor en 104 causas iniciadas por bonistas individuales, por un total de US$ 6500 millones, y había dado lugar a seis acciones colectivas por otros 2200 millones, según consta en los documentos que la Argentina presentó ante la Comisión de Valores de los EE.UU. (la SEC, por sus siglas en inglés). Claro que las sentencias positivas para los acreedores no se tradujeron en embargos efectivos: es decir, nadie cobró nada por ahora. "Yo tengo un juicio con fallo favorable en la Corte de Griesa. No voy a entrar nunca al canje, aunque el fallo es de 2006 y la Argentina no pagó un peso, ni a mí ni a nadie", dice Vázquez.

En todo canje, explica Eugenio Bruno, abogado y autor del libro El default y la reestructuración de la deuda , los inversores sopesan el aspecto financiero y el legal. "El primero depende de los precios de los bonos. En este caso, el mercado considera que la oferta es atractiva. Pero el otro aspecto es el tema judicial: en la medida en que los intentos de embargo no terminan prosperando, la gente que está especulando con la posibilidad de hacer algún reclamo legal tiene un incentivo a entrar al canje. Cuando un embargo tiene éxito, se desvanece esa influencia", señala. De ahí la importancia en los últimos días de que el Banco Central lograra revertir el embargo de sus fondos en Nueva York. Si bien se trataba de apenas US$ 1,7 millones, fijaba un antecedente peligroso previo a la renegociación de la deuda.

La lógica financiera y judicial es válida para los inversores individuales y las grandes instituciones, que serían hoy las que tienen gran parte de la deuda en default. "No se puede saber a ciencia cierta el dato, pero desde 2005 hubo una fuerte transferencia de tenencia de minoristas a institucionales", dice una fuente del mercado. Hoy habría al menos unos US$ 15.000 millones (más de la mitad de los bonos impagos) en poder de institucionales, según estiman fuentes oficiales. De ese total, los tres bancos que asesoran al Gobierno en el canje, Barclays, Deutsche y Citi, ya habrían firmado un memorando de entendimiento con fondos que tendrían entre 8000/10.000 millones.

Entre los institucionales la Argentina cuenta con algunos aliados, como los fondos Gramercy y Greylock, que han comenzado a ser identificados como inversores "ancla" ( anchor investors ) porque habrían adoptado un rol activo para lograr la reapertura del canje y fomentar la participación de otros. "En 2005 hubo riesgos asociados a la transacción que impidieron que algunos inversores participaran", justificó recientemente Robert Koeningsberger, director socio de Gramercy, el rechazo al canje de aquel año.

Los no y los tal vez

En el otro extremo, el de los duros, habría inversores por US$ 2500 millones. Son los fondos buitres , cuya estrategia pasa por comprar los bonos a precio de default y luego apelar a la vía judicial para obtener el 100% de valor nominal de los bonos. Los más visibles son los fondos NML, de Elliot Management, y de EM Limited, de Kenneth Dart.

Los fondos buitres ("ratas del Riachuelo", según la Presidenta) son los responsables de los intentos de embargo más resonantes. Y tienen un historial que va más allá del caso argentino. En los 90, Perú padeció a Elliot en carne propia, en la reestructuración de los bonos Brady. Elliot le bloqueó fondos que servían de colateral para los nuevos bonos, y Perú se vio obligado de llegar a un acuerdo extrajudicial con el fondo para llevar adelante el canje.

El Grupo de Estadounidense de Tareas sobre la Argentina (AFTA, por sus siglas en inglés) es un grupo de lobby que representa a Elliot y a otros inversores institucionales de EE.UU. (desde sindicatos a fondos como GMO o Montreux Partners). La ex número tres del Consejo de Seguridad Nacional de Bill Clinton, Nancy Soderberg, es copresidenta de AFTA. En diálogo con LA NACION afirmó: "La Argentina debe atacar el problema de la deuda y ajustarse a las normas de los mercados internacionales. Hay muchos activos que pueden ser embargados si la Argentina intenta volver al mercado sin un acuerdo con los holdouts ".

Sin embargo, la gran incógnita del canje pasa por Italia. La Argentina todavía tiene un residual de inversores minoristas en Alemania, el Reino Unido y Japón, pero la mayor cantidad se encuentra en Italia. Se estima que quedaron unos 200.000 pequeños ahorristas fuera del canje de 2005, de los cuales unos 180.000 están representados por Nicola Stock y su Task Force Argentina (TFA, asociación dependiente de la Asociación Bancaria Italiana, ABI). El resto, patrocinados por abogados de diversas asociaciones que defienden a los consumidores, iniciaron juicios en contra de los bancos italianos, hallados culpables en la mayoría de los casos por recomendar los bonos argentinos como inversión segura.

"¿Expectativa entre los pequeños ahorristas ante un nuevo canje? Poco y nada. A este punto, después de cómo se ha portado la Argentina, nadie espera nada", asegura Angelo Castelli, que tiene un récord de causas ganadas contra bancos italianos. Stock dice que si la nueva oferta que hace el Gobierno es peor que la de 2005, aconsejará a sus representados -que, dice, llegan a US$ 4500 millones- no participar del canje y continuar con la demanda que iniciaron ante el tribunal del Banco Mundial, el Ciadi.

El Gobierno aspira a lograr una aceptación de por lo menos 60%. Los buitres quieren que entren la mayor cantidad de bonistas posibles para así tener más posibilidades de lograr algún acuerdo extrajudicial por un valor superior, pese a que las condiciones de emisión de los bonos lo prohibirían. Los bonistas individuales, muchos cansados, sólo quieren recuperar su inversión. Son muchos los intereses y la negociación recién empieza.

Con la colaboración de Elisabetta Piqué, en Roma

Las voces de los acreedores NANCY SODERBERG

Copresidenta de ATFA

* A quién representa: inversores institucionales de EE.UU., desde sindicatos hasta fondos buitres.

* "No es realista ofrecer un canje con peores condiciones que las de 2005, no va a funcionar. La Argentina tiene plata, por lo menos 40.000 millones de dólares de reservas. No quiere pagar."

NICOLA STOCK

Presidente de TFA

* A quién representa: 180.000 inversores minoristas de Italia, con hasta US$ 4500 millones.

* "¿Cómo es el espíritu [de los italianos]? Por los reclamos que me llegan de nuestros bonistas, tienen una postura extremadamente negativa. Tanto es así que hace unos días hicieron una manifestación."

HORACIO VAZQUEZ

Cofundador de ADAPD

* A quién representa: inversores minoristas argentinos.

* "La Argentina nunca discutió la razonabilildad de lo que debe. Lo que hace es hacer ofertas unilaterales de lo que quiere pagar en el momento. En 2005, el grueso del canje local fue aprobado por las AFJP."

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