¿Quién se va a quedar con los 220 millones?

La denuncia que realizó el empresario Américo Gualtieri en nuestro medio, dejó en evidencia las grandes diferencias que se manejan en nuestro gobierno con la obra pública. Gualtieri dijo que de no haberles rescindido el contrato, los diques en San Francisco y Saladillo, necesitaban 60 millones de pesos para ser terminados, mientras que en las licitaciones posteriores a Rovella (hiper amigo del poder) y Green, se llevarían, para finalizar ambas obras, la nada despreciable suma de 280 millones, es decir 220 millones más que si la hubieran terminado la UTE Merco Vial y GCI.
Alberto Rodríguez Saá, si uno hace un poco de memoria o recurre a los archivos, cuando habló de esta rescisión dijo que estábamos en crisis y que no se podía pagar más para finalizar la obra, pero por los dichos de Gualtieri, ocurrió en la práctica lo contrario a lo que Rodríguez Saá dijo con palabras.

Si la, como dice Gualtieri, ellos necesitaban 60 millones de pesos para finalizar ambas obras, eso significa que tanto Rovella como Green, también la tendrían que terminar con la misma cifra.

Pero si en la licitación posterior, se manejaron los números que dio Gualtieri, significa que hubo un sobreprecio de 220 millones, que obviamente no irán a parar a estas obras, con lo que la corrupción golpea nuestros rostros y cabe preguntarse ¿Quién se va a quedar con esos 220 millones?

Con los datos a la vista, nos preguntamos ¿Habrá algún Agente Fiscal que se anime a investigar los dichos de Gualtieri? ¿Existirá ese Agente Fiscal que lo llame a Gualtieri a declarar y a partir de sus dichos investigar si hay o no corrupción?

También repartimos preguntas al empleado público que hace las veces de Fiscal de Estado. Allende, usted que tanto investiga ¿Se anima a revolver algunos cajones, a llamar a declarar a Gualtieri y a iniciar una investigación? ¿O tal vez teme perder su sueldito mensual?

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