Quién para la suba de precios.

Los aumentos de precios no dan tregua a los consumidores. Marzo se presenta complicado porque se prevén reajuste en los productos de la canasta familiar y en tarifas de servicios. Los empresarios no saben qué hacer con el incremento de sus costos. Algunos afirman que trasladarán el aumento a los precios finales.
En el próximo bimestre resultará clave sobre la posición de la demanda doméstica el resultado de equilibrio al que lleguen los salarios, la inflación y el valor del dólar. Tal diagnóstico, efectuado por la Fundación Mercado, vaticina el escenario que se viene. Marzo no sólo es el mes de las discusiones y negociaciones salariales, sino también el de los incrementos de precios de los principales artículos que componen la canasta familiar. Aún más, hay un consumo mayor sobre productos escolares por el inicio de las clases.

A este contexto económico, hay que agregarle otras situaciones que impactarán y que están impactando, de lleno, en los bolsillos de los consumidores: el reajuste en las tarifas de los servicios públicos privatizados y en otros gastos considerados superfluos, pero presentes en la vida cotidiana.

¿Cómo es el contexto? Según la Fundación Mercado, los niveles de confianza de las familias (entre ellas las tucumanas) sobre el rumbo económico argentino están en los niveles previos al crecimiento económico, es decir, a los registrados en 2003. Aún más, se presenta un estancamiento de los ingresos: sólo un 3,6% de los encuestados percibió un aumento de ingresos en los últimos tres meses, frente a un 76,4% que los mantuvo iguales y un 20% que los vió reducirse. Es decir que se mantiene una tendencia de compras estable, acotada por una percepción de precios altos y estancamiento de ingresos que deriva en una menor capacidad de ahorro en función de mantener los niveles de consumo.

La discusión salarial, el reajuste tarifario y los incrementos en el valor de la materias primas pueden resultar un verdadero coctel peligroso en tiempos recesivos, dicen los expertos. De hecho, algunos comerciantes consultados por LA GACETA consideraron que si se mantienen los reajustes, es posible que esos incrementos se trasladen definitivamente al valor final que paga el consumidor. En suma, la inflación no se detendría. Hasta ahora, los acuerdos de precios no fueron efectivos y la población sigue preguntándose: ¿quién para la suba de precios?

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