¿Quién es el Loco?

El equipo de Bielsa fue justamente eso y le dio un repaso al de Martino. Fútbol simple y efectivo de Chile para acomodarse en la tabla y soñar con Sudáfrica.
Marcelo Bielsa y Gerardo Martino podrán ser amigos, vestir parecido, compartir lugar de nacimiento (Rosario) y la idolatría de los hinchas de Newell's... Sin embargo, a la hora de plasmar sus ideas en la cancha, el maestro sigue siendo superior al alumno. Anoche se cruzaron en Asunción y el Chile del Loco se llevó el triunfo porque fue un equipo, que tocó e intentó jugar, que se comprometió con el compañero, que empezó a ganar el partido en campo rival y que nunca perdió de vista el arco de enfrente, aún ganando. El Paraguay del Tata (dirigió desde la platea y en el banco se sentó su asistente, Adrián Coria), en cambio, fue un grupo de individualidades, carentes de sorpresa, que tiró pelotazos-centro como única arma ofensiva y que pareció visitante en su propia casa. Merecido 2-0, que vengó el 0-3 de la ida en Santiago.

Ojo, nadie le discute a Paraguay su liderazgo (ahora compartido con Brasil) en las Eliminatorias ni que le sobra oxígeno para ir al Mundial. Pero de jugar a adivinar cuándo la Albirroja sellaría su pasaje a Sudáfrica, la cosecha de un poroto (agónico 1-1 en la altura de Quito) de los últimos nueve encendió una señal de alarma en el campamento guaraní. Si bien es cierto que ayer extrañó a seis jugadores base (los suspendidos Verón, Paulo Da Silva y Cabañas y los lesionados Santa Cruz, Santana y Morel Rodríguez), Chile lo doblegó en las marcas y, con la pelota al piso, con Matías Fernández y Alexis Sánchez como bandera, más el acompañamiento de Suazo por adentro, y Beausejour por afuera, confirmó que no será un invitado de piedra al Mundial.

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