¿Quién dejó entrar la codicia?

Por: Ricardo Kirschbaum

El congelamiento de las cuentas en Nueva York es una pésima noticia para todos. Se trata de un avance de quienes han apostado siempre a la especulación y a la codicia. Aun por un monto reducido, la decisión del juez de Nueva York, Thomas Griesa, tiene un deletéreo efecto político sobre el ya muy flojo concepto que se tiene en el exterior de la Argentina y de su previsibilidad.

El oportunismo de los fondos buitres, atentos a cualquier debilidad de la táctica argentina, se metió por la ventana que abrieron los errores oficiales. Desde que se firmó el decreto del Fondo del Bicentenario se ha venido advirtiendo sobre la posibilidad del embargo. El estudio jurídico que defiende al país ante Griesa lo había alertado: no en vano se transfirió dinero depositado en la Reserva de Nueva York a Basilea para ponerlo fuera del alcance de una medida judicial. Y el propio juez neoyorquino le había avisado a las partes que la utilización de reservas para liquidar deuda las pondría a tiro de embargo.

Cristina ha vuelto a denunciar a los responsables de esta situación: Cobos, Redrado, los medios, la oposición, la ex Alianza, etc. Hasta fue indulgente con Griesa porque le interesa remarcar que la "conspiración" está aquí y es tan poderosa que maneja tanto la Justicia de Nueva York, como la local y, también, poner al vicepresidente en la Casa Rosada antes de 2011.

De lo que no ha hablado Cristina, en su catilinaria diaria fue de sus asesores que la hicieron enterrar en esta seria crisis institucional.

Esa impericia y la creencia de que se pueden saltar los reaseguros legales, le han producido al Gobierno estos reveses en cadena. Ha reaccionado pegando bastonazos a diestra y siniestra, con una actitud sectaria en la que siempre, pero siempre, la culpa la tiene el otro.

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