A ver quién es más amigo del campo

A ver quién es más amigo del campo
El radicalismo y Elisa Carrió se mostraron por su lado y hablaron de defender a quienes están al costado de la ruta. Peronistas disidentes y el PRO se reunieron con la Mesa de Enlace. Ayer buscaron acercar posiciones, pero desconfían.
Los dos principales bloques opositores en el Parlamento se dividieron a la hora de hacer un balance sobre el primer acuerdo entre la Mesa de Enlace agropecuaria y el Gobierno. La Coalición Cívica de Elisa Carrió y la UCR minimizaron los resultados del acuerdo, se alinearon con los “productores que están a la vera de la rutas” y presentaron su propio proyecto para eliminar las retenciones. El mismo miércoles, los legisladores del peronismo disidente y el PRO recibieron a la dirigencia ruralista para consensuar un proyecto sobre retenciones y emergencia agropecuaria, mientras defendían como un logro los acuerdos alcanzados con el Ejecutivo. Por lo bajo, ambos sectores se acusaron de “cortarse solos”. Ayer, varios diputados de las dos alianzas electorales dedicaron la jornada a limar asperezas para continuar “trabajando juntos” en el Congreso a favor de los reclamos ruralistas, pero el distanciamiento y la desconfianza mutua crece a medida que se acerca la fecha de las elecciones.

“Nos podían haber avisado que se iban a reunir con la Mesa de Enlace”, dijo ofuscado un importante legislador radical sobre el encuentro que armó el PJ disidente con los ruralistas. “No nos avisaron que iban a hacer esa conferencia de prensa para fijar su postura”, retrucó Felipe Solá sobre los anuncios de cívicos y radicales. Pocos minutos antes, diputados de ambos grupos se habían reunido en la llamada Mesa de Consenso Agropecuario para fijar una agenda común, pero terminaron transitando caminos separados. Carrió fue la impulsora de adelantar públicamente la postura de la Coalición Cívica y de la UCR sobre los acuerdos entre la dirigencia agropecuaria y el Gobierno, antes de que el PJ disidente acaparara cámaras y micrófonos en la reunión con los popes ruralistas. El jefe de la UCR, Gerardo Morales, tuvo que abandonar de apuro la sesión en el Senado para participar en la rueda de prensa que condujo Carrió. El socialista Rubén Giustiniani, en cambio, decidió quedarse en el recinto del Senado. “El apuro no nos permitió coordinar nuestra presencia”, se justificaron los socialistas, que le bajaron el tono a la imprevista convocatoria.

Carrió se distanció de la Mesa de Enlace y tomó partido por “los desesperados productores que están a la vera de la ruta”. Morales explicó que su proyecto de emergencia es bajar a cero las retenciones para el maíz y trigo, y segmentar las alícuotas para soja y girasol, temas que propondrían en sesiones especiales. “Vamos a seguir peleando en el Congreso. No nos van a dividir con pequeñeces”, dijo Morales en respuesta a la consulta de Página/12 sobre las diferencias de ópticas.

A los peronistas disidentes no les había caído en gracia que fueran convidados de piedra en la audiencia pública que radicales, cívicos y socialistas convocaron en el Senado para exponer los reclamos ruralistas. Incluso, el empresario peronista anti K Francisco De Narváez tomó distancia del encuentro en el que había participado, afirmando que “nos pasamos de rosca” en las críticas al Gobierno. “Los invitamos y encima reclamaron lugares de privilegio en la mesa de una actividad que habíamos organizado nosotros”, argumentaron desde la vereda de enfrente.

Ayer, De Narváez se excusó de emitir opinión sobre el distanciamiento opositor. Aunque el puntano Luis Lusquiños y el macrista Federico Pinedo se encargaron de tender puentes. Los dos se reunieron por separado con el radical Oscar Aguad y el jefe del bloque de diputados de la CC, Adrián Pérez, en procura de pulir diferencias. “Vamos a trabajar juntos en el Congreso, no hay dudas. Claro que en campaña cada uno va a intentar llevar agua para su molino, pero en esto de resolver el problema agropecuario estamos de acuerdo”, afirmó Lusquiños. Los dos sectores habrían acordado trabajar en una agenda parlamentaria común. “Podemos reunir alrededor de cien diputados”, afirmó Pinedo a este diario al confirmar que convocarían en conjunto a las sesiones especiales para tratar sus propuestas agropecuarias. Pero la necesidad de diferenciarse frente al electorado y posicionarse como la “verdadera” oposición al Gobierno, ha incrementado la desconfianza entre los dos bloques opositores. Ya nada será igual, entre ambos, como en los tiempos de la pelea contra la 125.

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