La quema de caña complica los vuelos en el aeropuerto

Las llamas generan columnas térmicas ascendentes que podrían desestabilizar un aterrizaje
En las cercanías del aeropuerto internacional Benjamín Matienzo pueden observarse por estos días largas columnas de humo que salen de los cañaverales. La situación pone en peligro los aterrizajes, porque reduce considerablemente la visibilidad de los pilotos.

En las imágenes que acompañan esta nota -tomadas por un lector- se aprecian gruesas cortinas de humo provenientes de los cañaverales alineados con el eje de la pista. Cuando la humareda es consistente, resulta difícil aproximar los aparatos a la cabecera 01 (la cual tiene radioayudas). En ese caso, los aviadores deben apuntar a la cabecera 19 (que no tiene radioayudas).

Además de las dificultades visuales, los focos igneos constituyen un peligro para la estabilidad de los aviones, porque las llamas generan columnas térmicas ascendentes que podrían desestabilizar una aproximación.

27 incendios en dos horas

El miércoles pasado, durante un vuelo que duró sólo dos horas, fueron detectados 27 focos de incendios. Poco antes de las 14.30, el helicóptero de la Provincia despegó del aeropuerto Benjamín Matienzo. En el interior viajaban el piloto, Carlos Pacheco, el secretario de Medio Ambiente de la Provincia, Alfredo Montalván, el director de Defensa Civil provincial, Fernando Torres, y un cronista y un fotógrafo de LA GACETA.

El objetivo del vuelo fue detectar las quemas. Sentado junto al piloto, Torres tomaba las coordenadas de las fincas donde había fuego con un equipo de GPS y se las pasaba a Montalván. Este, por medio de mensajes de texto, les avisaba a las patrullas que estaban en tierra hacia dónde debían dirigirse. Estos grupos, integrados por personal de Medio Ambiente, de Fiscalización Ambiental y de la Policía Ecológica, constataban la situación, labraban el acta de infracción y recababan los datos para elevar las actuaciones a la Justicia.

Ni bien el helicóptero comenzó a elevarse, fue posible advertir densas columnas de humo en los alrededores del aeropuerto. Incluso, una de las más espesas salía de una finca que está a pocos metros de la pista. En aquel lugar ya había una dotación de bomberos trabajando. El recorrido comenzó por la zona de La Florida. Entre esa localidad y en Los Ralos se pudo observar al menos seis grandes incendios.

Imágenes satelitales

La quema de cañaverales es una antigua práctica antisocial que muchoscañeros efectúan para abaratar costos; la materia prima en pie oapilada en los cercos es incendiada para eliminar las hojas del tallo y,así, ganar peso y productividad.

La ley 6.253, en el artículo 38, prohíbe la quema de caña como métodoauxiliar de la cosecha. En enero de 2007, esta norma fue modificada porla ley 7.459, por la cual los ingenios están impedidos de recibir cañaquemada.

De acuerdo con un informe del Instituto de Ecología Regional(IER), de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), en 2005 seregistraron 300 incendios. Sin embargo, en lugar de disminuir estasprácticas ilegales, fueron en aumento. En 2008 se contabilizaron más de800 quemas de cañaverales.

El IER efectuó estos estudios a partir de imágenes satelitalesobtenidas por el sensor Modis, que se encuentra a bordo de lossatélites Terra y Aqua, de la Agencia Espacial de Estados Unidos(NASA).

Pero pese a todos estos documentos, y a las advertencias del Gobierno provincial, los campos siguen ardiendo en toda la provincia.

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