Quejas de vecinos

Vecinos con pancartas el lunes en el HCD.

Nuevamente aparecieron quejas de vecinos cercanos a las vías de ferrocarril Nuevo Central Argentino entre Vieytes y Guido por que sostienen que las plantas de acopio y acondicionamiento de granos de la zona contaminan, causan molestias y producen trastornos de salud. En la 17ª Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante realizada el lunes 24 dos vecinos- Carlos Villar y Carlos Irrazabal- instalaron una pancarta casera donde enunciaban su queja y repartieron a los presentes una cartilla con consideraciones acerca de los daños que producen los agrotóxicos a la salud de los pueblos sojeros, según lo manifiesta la misma, emitida por el Hospital Italiano de Rosario.

El documento comienza con un párrafo que expresa: “Varias generaciones están comprometidas. Seis pueblos de la Pampa Húmeda con niveles de cáncer superiores al normal por el uso de agrotóxicos. Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales utilizados en los agronegocios”.

Según el informe, el estudio fue realizado entre 2004 y 2007 por un equipo del Hospital Italiano con respaldo del Centro de Investigaciones de la Biodiversidad y Ambiente- Ecosur-, la Universidad de Rosario, la Federación Agraria local y el INTA.

Cita el mismo que ciertos agroquímicos podrían perturbar la fisiología hormonal y señala que, en esas localidades relevadas, se confirma la existencia de diferentes tipos de cáncer muy por encima de la media nacional.

Más adelante asegura que los resultados d la investigación acaban de ser publicados en los Cuadernos de Salud Pública de Brasil.

En un apartado especial se explica que el efecto de los agrotóxicos puede manifestarse mediante dos mecanismos: el contacto directo con la sustancia o que los padres lo hayan absorbido y trasmitido a través de los espermatozoides y óvulos a los hijos.

Además del uso de agroquímicos- dice la publicación- “se señaló como fuentes fijas de contaminación a las plantas de acopio de cereales, los depósitos de plaguicidas, los lugares donde se guardan y lavan equipos de fumigaciones, basurales y transformadores con PCB” y agrega que “el relevamiento demostró que más del 90% de los casos de cáncer se encontraron dentro de los 300 metros de esos focos contaminantes”.

También enumera los productos que se están utilizando desde la década del 60 y que fueron aumentando en su toxicidad para terminar citando los lugares en que se realizó la investigación que son Pérez Millán en el norte bonaerense próximo a Ramallo, y Alcorta, Carreras, Máximo Paz, Santa Teresa y Bigand en el sur de Santa Fe.

Quizás se imponga una profundización de este tipo de estudios pero con carácter oficial partiendo de los organismos de Estado encargados de la Salud. El tema es preocupante y merece definiciones concretas para evitar males mayores, lo que no significa abolir producciones o destruir actividades comerciales lícitas o fuentes de trabajo imprescindibles.

Se trata de implementar medidas de protección que eviten estos graves trastornos para la salud o desmientan las apreciaciones vertidas en este tipo de publicaciones que, en este caso, provienen del diario Página 12 en una edición de mayo de 2008

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