Más quejas por los servicios que se brindan en la autopista

La autopista Buenos Aires-La Plata continúa siendo motivo de innumerables quejas por parte de los usuarios y, pese al tiempo que ha pasado desde su inauguración, aún hay inconvenientes que no pudieron solucionar, como por ejemplo la seguridad, la cantidad de accesos y dentro de ellos las demoras en las cabinas de peaje, tanto en las manuales como en las automáticas que no terminan de cumplir con su función de ahorrar tiempo.
Las quejas sobre las cabinas de peaje se suman a una importante cantidad de reclamos que desde hace 15 años vienen realizando los automovilistas que la transitan. A los problemas por la falta de seguridad, a la poca cantidad de carriles y a las escasas vías de acceso a la autovía se suman ahora las cabinas, principalmente las de Telepeaje, que al menos en las bajadas de Quilmes y Berazategui no funcionan correctamente.

Un grupo de personas que habitualmente transitan por el lugar envió una notificación donde explicaban que "las barreras nunca se abren y se pierde mucho tiempo a la espera de que las suban en forma manual. Y justamente nosotros contratamos el servicio para no demorarnos", explicaron.

Según relataron, los problemas principales surgen en las bajadas en la ciudad de Quilmes y Berazategui y más allá de la quejas "no hay solución alguna". La explicación se solventa al decir que no es una queja nueva, sino que viene desde hace tiempo atrás "y nadie hace nada".

Además, contaron que, cada vez que quieren hablar con alguna persona responsable, los empleados que están en las cabinas les dicen que "allí no se realizan los reclamos, sino que tienen que efectivizarse en el Centro de Atención al Usuario, en Dock Sud".

Los usuarios dicen que ellos tienen todo al día, desde las tarjetas correspondientes para el paso, como el respeto a las señales de tránsito y a las velocidades, "pero nunca se abren como tiene que ser".

Para muchos, este es un tema menor, en cuanto a la gran cantidad de falencias que tiene la autovía que comunica la Capital Federal con la bonaerense, pero "es la empresa concesionaria la que ofrece este servicio que luego no cumple".

En ese marco, reclaman que alguien se haga responsable de esta situación y que al menos exista algún tipo de control sobre quienes operan en estas cabinas.

No mejora

A la hora de los balances, la autopista Balbín suma más problemas que beneficios y sólo hace falta hacer un repaso de todos estos años donde, como se recordará, se habilitó en un principio desde Capital hasta Quilmes y a oscuras y luego, con el dinero que dejaron los automovilistas que pagaron su peaje, comenzó a acondicionarse y parecerse más a una autopista.

Más tarde se habilitó hasta Berazategui y meses después hasta su unión con la zona de Pereyra. Tiempo después, se abrió hasta La Plata, pero a no ser el tramo que va desde Avellaneda hasta Puerto Madero que tiene cuatro carriles, el resto sólo posee dos, con todas las dificultades en el tránsito que ello trae, como por ejemplo la conglomeración de vehículos en horarios matutinos que van hacia Buenos Aires y por la tarde cuando vuelven hacia la Provincia.

Además, los ataques a todo tipo de vehículos no se detienen, incluso la semana pasada EL SOL daba cuenta de una persona que fue atacada a piedrazos cuando transitaba a la altura de Quilmes. Aquí parece que ninguna fuerza de seguridad es efectiva a la hora de controlar este tramo de aproximadamente cincuenta kilómetros.

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