Quejas en Rusia por las trabas a la exportación de carne argentina

Empresas importadoras de ese país dicen que es más fácil comprar en Brasil
MOSCU.- El clima que recibirá hoy a la presidenta Cristina Kirchner comenzó a ser tan crudo en las calles, barridas por un frío extremo, como en las percepciones rusas sobre la política comercial argentina. A pesar del esfuerzo de la misión que llegó a estas tierras lejanas en busca de nuevos mercados, las expectativas no son las mejores.

Los empresarios moscovitas se fueron ayer de las primeras ruedas de negocios con una gran incertidumbre sobre la política de limitación a las exportaciones de productos agropecuarios que impuso la administración kirchnerista en los últimos tiempos.

"En la Argentina, la verdad, hay muchas restricciones." Así, sin preámbulos ni dudas, Sergei Malikov, director comercial de City Grand, una de las más importantes importadoras de carne de Moscú, comentó a La Nacion su frustrante contacto con empresarios argentinos que llevaron propuestas de ventas.

"Los problemas no dependen de las normas sanitarias rusas [que son estrictas], sino de los permisos de exportación que no da el gobierno argentino", explicó Malikov.

El diálogo ocurrió minutos después de reunirse con los hombres de negocios que llegaron aquí para participar en una misión comercial promocionada por la Casa Rosada, en el hotel Metropol, a metros de la Plaza Roja.

Mientras se espera para mañana una de las primeras nevadas del invierno, el postergado frío que se resistía a llegar apareció con todo. Pero la gélida tarde también se vivió puertas adentro e involucró al gobierno de Cristina Kirchner. Como otras, la empresa City Grand dejó de comprar carne argentina, que entre los rusos hace furor. "Importamos mayoritariamente de Brasil, pero ya no de la Argentina", contó Malikov mientras cerraba su maletín con el trabajo del día terminado.

"El problema es que no todas las empresas argentinas tienen licencias para exportar y, además, el volumen de producción de Brasil es muy superior", explicó. Según fuentes políticas y empresariales de ambos países, el mercado ruso fue automáticamente acaparado por las carnes de Brasil tras las limitaciones impuestas por los Kirchner. También ganaron clientes Uruguay y Paraguay.

Según un primer relevamiento de la misión argentina, aún no se logró cerrar ningún acuerdo de envergadura. Las mayores perspectivas de la comitiva oficial están puestas en un frigorífico argentino que intenta proveerle nada menos que las famosas hamburguesas de McDonald?s a toda Rusia.

Los cerca de 80 empresarios que participan en la misión comercial que comenzó ayer, antes de la llegada de Cristina Kirchner, tampoco ayudaron a desterrar la desconfianza que provoca en los rusos la política de exportaciones de la Casa Rosada. Los más influyentes hombres de negocios del país reprochan, bajo reserva de sus nombres, la falta de una "estrategia clara", sobre todo para los alimentos, que es la principal demanda aquí.

Los mismos funcionarios que se encargan de encontrar nuevos mercados a los productos argentinos reconocen que el país está en condiciones de duplicar sus exportaciones de carne a Rusia. "Podríamos vender 100.000 toneladas más", sostuvo una fuente, que explicó que hoy llegan a 120.000 toneladas.

"El viaje parece bueno, pero hay una falta de política clara del Gobierno con el campo que cerró y cierra mercados", dijo a LA NACION uno de los cinco empresarios nacionales más influyentes del país, que llegó ayer y pidió no ser identificado. Este empresario habla habitualmente con la Presidenta.

Después del cierre de las exportaciones de carne en marzo de 2006 y las subsiguientes trabas impuestas por la mano dura del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, el mercado ruso se muestra desconfiado.

Para contrarrestar el pesimismo, el subsecretario de Comercio Internacional, Luis María Kreckler, sostuvo que el 30 por ciento de las exportaciones argentinas a Rusia es de carne. "Del primer balance de reuniones que hicimos se desprende que lo importante no es la cantidad, sino la calidad de entrevistas que preparamos", consideró. Desde su área reunieron a cientos de contrapartes para abrir mercados a los empresarios nacionales.

La balanza comercial entre ambos países se mantiene en favor de la Argentina. El año pasado se exportaron unos 700 millones de dólares a Rusia y se importaron unos 400 millones.

Los empresarios

Hasta aquí llegaron, además de pequeñas empresas, las más necesitadas de apoyo oficial, los empresarios Eduardo Eurnekian (Aeropuertos Argentina 2000), Juan Carlos Lascurain (UIA), Sergio Einaudi (Tenaris) y Antonio Estrany y Gendre (Consejo Empresario Argentino Ruso), entre otros.

Todos esperarán hoy la llegada de la delegación con la Presidenta para conocer detalles del plan oficial anticrisis, del que argumentaron desconocer los alcances. Pero en el lobby del hotel se escucharon dudas sobre el programa de compra de autos que lanzó la Casa Rosada, para el que los empresarios piden especificaciones para que no termine beneficiando sólo los modelos producidos en Brasil.

De eso intentarán hablar con la ministra de la Producción, Débora Giorgi, que estrenará un lugar en las comitivas kirchneristas.

Sobre ella pesarán algunos reclamos que también estuvieron a la orden en estos días de protagonismo empresarial. Algunos funcionarios y hombres de negocios consideran que ahora es Giorgi la que deberá oponerse a Moreno. El reto, por lo menos, será la exigencia de que establezca un relevamiento pormenorizado de las economías regionales para poder hacer un plan serio. "Acá falta un verdadero mapa de la producción provincia por provincia", sostuvo una fuente oficial.

El debut de la ministra de la Producción parece no ser fácil. A juzgar por las expectativas empresariales en esta ciudad, tendrá una ardua tarea en la conquista de nuevos mercados que le encargó la jefa del Estado el día de su nombramiento.

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