Quejas de pequeños bonistas locales

Pequeños bonistas argentinos que quedaron fuera del canje del 2005 quieren hacer oír su voz, en el marco de una inminente propuesta de reestructuración de los 29.000 millones que siguen en default.
Este grupo que representa a inversores originales -es decir, compraron el título antes de la debacle del 2001 y aún los conservan- eso el más intransigente, por lo que los lineamientos de la nueva oferta que anda dando vueltas desde Estambul a la Argentina, les resultan muy poco atractivo.

Horacio Vázquez, secretario de ADAPD (Asociación de Damnificados por la pesificación y el Default), rechaza la propuesta. Se siente muy lejos de la posición de los grandes inversores institucionales, que recompraron los títulos "a un precio vil", a tenedores que en el camino tiraron la toalla. "Queremos que se respeten nuestros derechos y no aceptamos discriminación", lanzó, desde el punto de vista que al FMI se le pagó hasta el último centavo.

Para ellos, son 8 años de espera y de escepticismo. A diferencia del resto de los inversores, prefieren ser más cautos a la hora de comprarse la idea de que finalmente la Argentina se decidió a presentar otra oferta.

Vázquez arremete contra la ley cerrojo (que no le permite al Gobierno realizar una oferta que mejore las propuesta del 2005), ya que la consideran inconstitucional.

Muchos probaron tocar los tribunales argentinos, con poco eco en el avance de las sentencias. El fallo Galli de la Corte (que avaló la pesificación de los bonos) les jugó en contra, por lo que elevaron una denuncia ante la CIDH. En busca de una esperanza, se unieron a las demandas colectivas que se realizan en Nueva York, con la expectativa de que el juez Thomas Griesa, que nuclea todas las causas en EE. UU., los ayude a torcerle el brazo al matrimonio Kirchner. Hasta ahora, eso no sucedió.

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