Queja e impaciencia de Brasil por las trabas a sus productos

Queja e impaciencia de Brasil por las trabas a sus productos
Miguel Jorge dijo que no esperará una nueva reunión. Dudas sobre el Mercosur.
Brasil está impaciente con las restricciones al comercio que Argentina mantiene en pie. En la bilateral de hace una semana en Brasilia con la presidenta Cristina Kirchner, el jefe de Estado brasileño Lula da Silva reveló que hay poco margen para aguardar una respuesta positiva de Buenos Aires. Y ayer el ministro de Industria y Desarrollo de Brasil Miguel Jorge retomó el eje del discurso presidencial: "No vamos a esperar a una próxima reunión de ministros (prevista dentro de un mes y medio) para reclamar a Argentina que levante las barreras a los productos brasileños". El tema dejó de ser una cuestión comercial para adquirir una calidad política. "La discusión de fondo es si somos o no un bloque comercial" sentenció el ministro de Brasil.

De acuerdo con Jorge, el asunto tiene tal urgencia que exige ser discutido "ya". En declaraciones al diario económico Valor, el funcionario precisó: "Pedí a los funcionarios de la Comisión de Comercio bilateral que arreglen ahora una reunión con sus colegas argentinos para comenzar a negociar. No tiene por qué ser presencial: es suficiente que nos reunamos a través de una video conferencia, porque no vamos a aceptar que se dilaten las fechas para poner en vigencia el compromiso asumido por Argentina". La reacción del ministro de Industria considerado el "más amigo" de los funcionarios de Buenos Aires, especialmente de su colega de la Producción Débora Giorgi, está en línea con disgustos que el presidente Lula da Silva apenas logró disimular el miércoles de la semana pasada.

En su discurso pronunciado durante el almuerzo en honor de CFK, el brasileño dejó de lado las ambigüedades: el gobierno argentino, dijo, "no va a resolver los problemas con un freno a las exportaciones brasileñas. Precisa mejorar la competitividad del aparato productivo del país y de este modo exportar más al mercado de Brasil". La réplica de la Presidenta fue diplomática pero no menos dura que la de Lula. Dijo que Argentina había dado sobradas muestras de apoyo a los inversionistas de Brasil en Argentina y recordó que su gobierno optó por comprar 20 aeronaves a la brasileña Embraer (un negocio de US$ 720 millones de dólares) para lo que fue preciso desechar otras ofertas muy tentadoras en el mercado mundial.

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