Una queja que se esfumó en la red

Las entidades agropecuarias protestaron acaloradamente a principios de mayo por los nuevos controles al transporte de cereales. Dijeron que el comercio se paralizaría por problemas de conectividad. Sin embargo, el 98,5 por ciento hace el trámite por Internet.
"Es un mecanismo perverso que ha inventado ese burócrata de (Ricardo) Echegaray, que ha hecho que montones de camiones no puedan bajar la mercadería con agilidad", se quejaba a principios de mayo el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, sobre el nuevo sistema de control del transporte de granos que dispuso la AFIP. Su par de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, decía que el Código de Trazabilidad de Granos (CTG) "prácticamente paralizó el comercio de cereales", por los problemas de conectividad que sufrían los productores cuando querían hacer el trámite por Internet o por teléfono celular. Frente a esos reclamos, el organismo recaudador habilitó la posibilidad de solicitar las Cartas de Porte y los CTG en las oficinas de la DGI, la Aduana y la Oncca. Sin embargo, hasta el momento apenas dos productores fueron a las delegaciones de esos organismos, mientras 728.584 hicieron la gestión por Internet.

El CTG comenzó a funcionar el primer día hábil de mayo. Las entidades agropecuarias plantearon sus objeciones en duros términos. "La cosecha, que de por sí es mala y complicada, con esto se ha complicado mucho más. Al costado de la máquina, cuando uno carga un camión, tiene que discar setenta dígitos en un teléfono celular. Setenta dígitos, aunque uno tenga buena señal, es complicado", cuestionaba Biolcati. Sin embargo, desde la Sociedad Rural admitieron ayer a Página/12 que los problemas iniciales fueron mayormente resueltos y ya no hay quejas masivas entre los productores. La solución, señalaron, pasó por la posibilidad que ofreció la AFIP de gestionar los CTG en las agencias de la DGI, la Aduana y la Oncca en todo el país.

Eso ocurrió a mediados de mayo. En la AFIP aseguran que la medida se tomó para facilitar el trámite a aquellos productores que efectivamente tuvieran problemas de conectividad para conseguir su CTG por Internet, por teléfono celular o por mensaje SMS. Pero cerca de Echegaray sostienen que en realidad la gran mayoría de los productores nunca tuvo las graves complicaciones que denunciaban los dirigentes ruralistas. De hecho, argumentan, apenas dos productores acudieron a las dependencias de la DGI para solicitar los CTG. En cambio, 728.584 pedidos se hicieron por Internet (el 98,5 por ciento del total), 10.244 a través del servicio telefónico gratuito (1,4) y 904 por mensajes de texto (0,1). "El comercio de granos nunca se paralizó", retrucaron desde el organismo recaudador.

Echegaray interpretó las quejas iniciales como una resistencia a los mayores controles impositivos. "No hay que confundir estar en regla con trabas burocráticas", le contestó en su momento a Buzzi, que lo había tildado de burócrata. Buzzi también había afirmado que la decisión de la AFIP de empezar a distribuir las Cartas de Porte de manera gratuita, en lugar de dejar que las siguieran repartiendo entidades como la Federación Agraria, fue una represalia del Gobierno a las críticas de la entidad a la política agropecuaria. "Esta medida pretende castigarnos por habernos opuesto a un modelo de concentración económica", sentenció. En la misma línea, Biolcati decía: "Se ha perdido un sistema que funcionaba con muchísima eficiencia. El costo (de la Carta de Porte) era de once pesos por camión. Once pesos, en un camión de treinta toneladas, no es nada".

En la Sociedad Rural señalaron ayer a este diario que la comercialización de granos aparece normalizada. De todos modos, dijeron que no pueden opinar sobre las estadísticas de la AFIP porque no las conocen. Y advirtieron que las cifras no incluyen a los productores que intentaron hacer el trámite por medios electrónicos y fracasaron, con los costos asociados al no haber podido despachar los camiones a tiempo.

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