Se quedó sin trucos.

El Mago hizo oficial su adiós al tenis a los 27 años citando desgaste y una razón "muy fuerte" que revelará cuando escriba su biografía.
La entrevista pactada en el piso de Radio Continental incluyó una confesión inesperada. Guillermo Coria utilizó la invitación para hacer el anuncio: "He tomado la decisión de que no voy a volver a jugar. Venía de varios meses pensándolo y después del torneo que jugué en Tailandia me di cuenta de que no era un problema del saque, sino que me costaba competir, viajar. Estoy muy feliz con la decisión".

No fue el hombro derecho operado, tampoco el asunto del saque y las doble faltas, ni la final de Roland Garros 2004 perdida ante Gastón Gaudio. El Mago se retiró citando desgaste, un fuego que ya no estaba ahí. No sólo eso: también hay una razón escondida que por el momento no revelará. "Es un punto donde hago un click en mi carrera, pero lo voy a contar cuando saque un libro el dia de mañana. Es muy fuerte, yo creo que nadie lo sabe, y cuando lo diga muchos entenderán el porqué del bajón. Es algo difícil que me tocó vivir".

El anuncio sorprendió, pero el camino que emprende, no tanto. Los problemas de confianza comenzaron a fines del 2005 y se cristalizaron en un gran número de doble faltas en el US Open de esa temporada. Si bien pudo jugar el Masters en 2005, desde allí todo fue cuesta abajo. En Roland Garros 2008, invitado especial, ilusionó con una buena actuación en primera ronda frente a Tommy Robredo, pero nuevamente se ausentó del circuito. Recurrentemente citaba que no estaba bien preparado, que quería arrancar desde cero para hacer las cosas como se debe, pero nunca tenía continuidad.

El último episodio ocurrió en Bangkok. Se preparó en cemento para jugar bien lejos, sin la expectativa de un público que lo conoce ni la cobertura mediática, y si bien cometió apenas una doble falta, no pudo pelear frente al israelí Harel Levy. Citó falta de costumbre al intenso calor tailandés y se borró rápidamente de un torneo siguiente, en Khorat, también Tailandia. Martín García, su entrenador desde noviembre y amigo desde antes, le hizo abrir los ojos. La cosa no daba para más. El tardó algunas semanas más en digerirlo y ayer terminó de contarlo en la radio. "No había tomado la decisión antes porque pensaba que mi problema era el saque. Pero cuando salí de ese partido con Levy, habiendo sacado bien, me di cuenta de que no pasaba por ahí", contó Coria. Este mediodía, en el Vilas Club, dará una rueda de prensa para explicar en detalle.

"Ya en el 2005 venía con pocas ganas de competir, y después de tres años en los que las cosas no salían como quería, no sentía con tanta pasión. Había perdido las metas que ponía cuando arrancaba el año", dijo Coria, de 27 años y N° 3 del mundo en 2004.

"Yo siento que hice más de lo que podría haber logrado en el tenis", agregó, y volvió a negar que la final de Roland Garros (tuvo dos match points) haya sido el detonante de su caída. "Muchos dicen que fue ese partido, pero no tuvo nada que ver. Obviamente que me afectó un poco porque siempre soñé ganar ese torneo, pero no fue el causante de lo que pasó después", dijo. Incluso reveló que "no sé qué habría pasado si hubiese ganado Roland Garros. Tenía decidido parar ahí mismo, no creo que hubiese seguido jugando al tenis si lo ganaba. Nada garantizaba que mi carrera cambiaría".

Y siguió explicando: "Al año siguiente de la final, volví a estar entre los 10 primeros, viniendo de una operación complicada de hombro y bíceps, donde se dudaba si iba a volver".

¿Que será de Coria? "Tengo proyectos vinculados al tenis, otros no tanto. Terminé unas carpetas para hacer clínicas por el Interior. Me habían ofrecido jugar exhibiciones, pero prefiero estar en contacto con los chicos". También piensa abrir una academia en Buenos Aires. Y repite: "Me retiro feliz".

Comentá la nota