"Me quedo trabajando, porque es mi lugar"

Lo dijo a C5N el sacerdote argentino en Haití, Antonio Mancuello. En comunicación telefónica relató el momento del sismo: "Me pareció una eternidad, la casa se bamboleaba de un lado al otro y cuando terminó miré para el patio y todo se había caído"

El Fray Antonio Mancuello estuvo sin poder contactarse con su familia hasta este lunes, que los Cascos Azules lo localizaron por internet e hicieron que se comunique con sus seres queridos.

"Fue intensísimo. Muchos ruidos. Me pareció una eternidad; la casa se bamboleaba de un lado al otro, yo iba de un pasillo a otro y cuando terminó y miré para el patio no se veía nada, todo se había caído", recordó el momento del sismo, ocurrido hace una semana.

Mancuello contó que él vivía en una casa con "cuatro hermanos y gracias a Dios ninguno está herido". "Sólo que las casas quedaron en malas condiciones y estamos viviendo en carpas", contó el religioso.

"Estamos bien, pero acá hay que trabajar. Vinimos a la misión y este es el momento en que Dios nos pide que nos quedemos. Yo voy a seguir acá trabajando porque este es mi lugar. La gente de acá se lo merece", destacó, al tiempo que la situación en Haití es "muy trágica".

Mancuello contó que la iglesia de la misión que él integra se encuentra a 15 kilómetros de Puerto Príncipe.

"Llegué a Haití en 2007 por tres meses para ver de qué se trataba la misión. Volví a la Argentina y hace un año y cuatro meses que estoy acá", dijo. Y acerca del objetivo que lo llevó a esas tierras subrayó: "Vinimos para apoyar la implantación de la orden en Haití. Están apareciendo las primaras vocaciones haitianas y trabajamos en su formación religiosa".

El sacerdote franciscano remarcó que "Haití es un pueblo muy pobre desde siempre; tenemos los ciclones que vienen cada tanto y son normales, pero no esperábamos este terremoto y menos aún el terremoto económico, la gente come una vez al día y si puede".

Una sorpresa: la comunicación con la familia

En plena entrevista con C5N, Antonio Mancuello fue puesto en comunicación con hermano Martín, con quien hasta ahora no había hablado.

"Estoy trabajando, organizando la asistencia, sacando escombros. Yo estoy muy bien, no sufrí nada, pero me preocupa la gente", le contó.

Emocionado al oír del otro lado de la línea a sus sobrinos Gonzalo y Nicolás, el sacerdote les dijo: "No sé cómo hicieron para comunicarse porque no hay red. Esto fue fuerte pero ahora estoy más animado porque hablé con ustedes".

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