Quedará inaugurado esta mañana el primer período de sesiones ordinarias post reforma de la Constitución entrerriana

El Gobernador cree que no está siendo cabalmente valorado todo lo que se hizo y lo que está por realizarse, más allá del conflicto con el campo, la sequía y la mismísima crisis internacional.
Por imperio de la Constitución recientemente reformada, se producirá hoy un evento extraño para la altura del año, si nos atenemos a lo que ha sido uso y costumbre al menos desde 1983 hacia acá.

En el Teatro 3 de Febrero, desde las 9,30 tendrá lugar la asamblea legislativa que, aproximadamente a las 10, recibirá el informe sobre el estado general de la administración, a cargo del gobernador Sergio Urribarri.

Este protocolo, con la ritual conformación de una comisión exterior y otra interior para acompañar al titular del Ejecutivo, que esperará en el proscenio institucional que se encienda la luz del protagonismo, solía desarrollarse el 1 de julio y servía para inaugurar un breve período de sesiones en la Legislatura.

La reforma de la Constitución vino a salvar la vetustez del instituto.

Ahora, el artículo 104 dice que “ambas cámaras se reunirán en sesiones ordinarias cada año desde el quince de febrero hasta el quince de diciembre” y que, aún así, “el Poder Ejecutivo las podrá convocar a sesión extraordinaria siempre que el interés público lo reclame”.

En el artículo siguiente se explicita que “reunidas en Asamblea ambas cámaras y presidida por el presidente del Senado, abrirán sus sesiones ordinarias” y que “en el mismo acto, el Poder Ejecutivo presentará el mensaje dando cuenta del estado de la administración”.

Como ya ocurrió con el primer mensaje de Urribarri a la Asamblea Legislativa, su intervención será breve y los diputados y senadores tendrán a disposición la versión completa, detallada de la gestión, en un libro.

El texto que pronunciará el Gobernador contendrá sobre todo una evaluación política de la coyuntura y una enumeración de los desafíos e inconvenientes que se avecinan.

Es muy probable que reconozca los efectos de la crisis, que afecta no sólo a las cuentas públicas, pero inmediatamente irá repasando todo lo que se ha hecho en materia de obra pública y en cuanto a la transformación del Estado.

Sin ir más lejos, seguramente destacará que mañana mismo, en Olivos, se estará cerrando el acuerdo por la segunda parte del Acta de Reparación Histórica, que probablemente duplique los 1.600 millones de pesos asignados para el bienio 2008-2009.

Pero, sin dudas, la mayor atención estará puesta en la manera en que caracterice el momento financiero de la provincia.

En distintas reuniones, con intendentes primero y con legisladores provinciales después, durante la semana quedó claro que las perspectivas recaudatorias no son precisamente halagüeñas y, no obstante, todavía está pendiente de abordaje y resolución la extendida demanda para que los haberes se adecuen al ritmo con que ha crecido el costo de la vida.

Por lo que pudo averiguarse, es probable que el Gobernador destaque las dificultades que debió afrontar, subraye algunos vectores “innovadores” de su forma de entender la administración de lo público y el paquete de inversiones en infraestructura realizadas, en trámite y proyectadas, antes de reclamarle a la sociedad una actitud distinta ante la crisis.

NOTICIAS. En rigor, nadie debidamente informado debiera mostrarse sorprendido por la situación porque, si algo tienen los números, sobre todo cuando son aplicados a la economía, es que están repletos de previsibilidad.

La especialización se constituye precisamente cuando se sistematiza la gimnasia de observar e interpretar y anticipar escenarios.

La lógica económica no tiene una propensión inalterable por cierto, inconmovible, porque la realidad es un todo complejo, atravesado por variables numerosas, interconectadas, de disímil peso específico; pero sí es fácilmente comprobable que los procesos marcan una tendencia y, entonces, si estos comportamientos se confirman y aquellas salvaguardas no se presentan, los resultados son un vaticinio con escaso margen para el error.

Blanco sobre negro, el problema de fondo no es sino la disparidad entre recursos disponibles y obligaciones corrientes que existe en las jurisdicciones dentro del Estado, lo que le cede todas las llaves financieras a la Nación y convierte a las provincias y municipios en herramientas de gestión sin plata, que es el modo más sencillo de desgastarse en la función pública.

De manera que las obras serán muy bien venidas, incluso aquellas modestas con que se piensa hacer frente a la crisis internacional, pero lo que necesitan las administraciones es dinero constante y sonante, efectivo, líquido, que es la potestad que las jurisdicciones le extendieron a la Nación cuando le dejaron a disposición los ingresos por el impuesto al cheque.

Ese es el problema y la impresión es que nadie sabe cómo plantearlo con éxito ante los Kirchner: la plata disponible no alcanza para cubrir el pago de haberes y el sostenimiento de los servicios.

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