En la Web, Al-Qaeda se globaliza y recluta a jóvenes extremistas

Hay nuevas filiales del grupo que operan de manera independiente; apuesta al voluntariado
WASHINGTON.- Está conformada por un conjunto de grupos e individuos, cada uno con sus singularidades. La versión 2010 de la red terrorista Al-Qaeda se parece más a una red social que a una estructura subversiva.

Tanto es así que, como millones de seres humanos, los miembros de Al-Qaeda (los integrantes de la planta estable y sus partidarios) se mantienen en contacto vía Internet, un fascinante espacio virtual donde encontrarse, reclutar y compartir experiencias. Allí se encuentran no tanto los grandes inspiradores, como la dupla Osama ben Laden y Ayman al-Zawahiri, sino el sirio Al-Tartusi, el jordano Al-Makdisi y el omnipresente Abu Qetada. Sus escritos son como las tablas de la ley.

Gracias a la Web, los extremistas hacen propaganda, reivindican atentados o se adjudican la última explosión. Una operación de marketing con costo cero.

A la atomización de la red extremista se corresponde también su descentralización. Ya no existe una única y verdadera Al-Qaeda, sino tantas como los lugares donde hay musulmanes en conflicto. Por eso existen terroristas suicidas desde Argelia hasta Somalia, desde Yemen hasta Paquistán, que combaten por sus intereses locales, pero elevándolos a niveles globales y enorgulleciéndose del título de "qaedistas".

La Al-Qaeda central, ligada a Ben Laden y Al-Zawahiri, cuenta con financiamiento reducido y ha perdido una treintena de "cuadros". Sus entre 200 y 300 combatientes están concentrados en las zonas tribales paquistaníes. Alientan y se alían con los grupos locales -los talibanes-, con los que tienen una relación de intereses fluctuante.

Después están las "filiales": son grupos que con el nombre y las tácticas de Al-Qaeda se comportan como miembros de la organización, pero luchan contra un "enemigo cercano". En el Magreb, por ejemplo, el grupo actúa entre Argelia, Mauritania y Mali, combinando el contrabando, el terrorismo y la toma de rehenes. Utiliza un discurso global, pero su batalla es contra los comandos argelinos.

Otra filial de Al-Qaeda está en la Península Arábiga. También en este caso los adversarios principales son los regímenes de la región, pero la contienda forma parte de un plan que va más allá de las fronteras nacionales. En su vértice se encuentran ex detenidos de Guantánamo y militantes que crecieron a la sombra de Ben Laden. Tienen un vínculo ideológico con Al-Qaeda central, que ha "bendecido" sus actividades.

Frente a Yemen se encuentra Somalia, tierra sin ley. Aquí actúan el Sherab y un núcleo "duro y puro" de combatientes de Al-Qaeda capaces de captar a jóvenes somalíes residentes en Estados Unidos, Canadá y Europa.

Debajo de las filiales, encontramos a los híbridos. Difíciles de descubrir e interceptar, forman parte de una tendencia en ascenso. Aislados y sin contacto real entre ellos, se adoctrinan a sí mismos hasta convencerse de que "la jihad es bella". Salen en misión solos o acompañados por algunos amigos. Otros salen de su microcosmos y encuentran la guía de algún veterano zorro del terrorismo.

Son mujahidines muy distintos de aquellos de 2001. Para atacar a Estados Unidos, estaban Mohammed Atta, el "soldado perfecto", y otros 18 suicidas, mejor seleccionados y con amplia experiencia en los campos de entrenamiento. Eran las "fuerzas especiales" de Ben Laden.

Hoy, el protagonista es un estudiante nigeriano con cara de niño, la cabeza confundida y escasa preparación. Ahora, Al-Qaeda ha delegado los atentados a voluntarios que por lo general sólo conocen Afganistán por televisión. Son los "nómades globales" de la jihad, que viven en todas partes y en ninguna parte. Tomemos el caso del avión de Northwest: Farouk Abdulmutallab vivió en Nigeria, en Gran Bretaña, en Togo, en Dubai y finalmente encontró su razón de ser en Yemen. Lo que más les interesa a los manipuladores es el pasaporte de sus adeptos: mucho mejor si son occidentales.

Voluntarios

Actualmente, son muchos los jóvenes que se ofrecen voluntariamente a los grupos terroristas. Primero, se acercan vía Internet. Luego ingresan en una organización que les garantiza el adoctrinamiento, proporciona adiestramiento militar y tiene representantes en algunas ciudades europeas, como Londres.

David Headley, un norteamericano de origen paquistaní que creció en Chicago, fue captado por Ilyas Kashmiri, jefe del ejército en la sombra, célula de la órbita de Al-Qaeda. El recluta quería atentar contra Occidente, pero su referente lo hizo cambiar de enemigo. Headley se convirtió en un agente secreto que participó de la preparación de la masacre de Bombay, en noviembre de 2008, junto con los separatistas del Laskhar.

Todo esto sucede mientras sigue sin haber datos sobre el paradero del Gran Inspirador. Ben Laden, de 52 años, no asoma la cabeza desde hace tiempo. Lo habrían visto en Gazni, Afganistán, o en Paquistán, protegido por unos 15 hombres, la "guardia negra". Hay quienes afirman que murió "hace años" a causa de una afección renal o víctima de un bombardeo.

Capturarlo sería importante, por más que sus imitadores hayan aprendido a actuar por sí solos.

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