Al-Qaeda atraviesa problemas económicos

En cambio, las finanzas talibanas están mejor
WASHINGTON.- La red terrorista Al-Qaeda atraviesa una grave crisis económica, a diferencia de la milicia de los talibanes, que sigue financiando sus atentados a través de una amplia gama de actividades delictivas, indicó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

David Cohen, subsecretario del departamento encargado de la lucha contra el financiamiento del terrorismo, dijo que la red terrorista de Osama ben Laden está perdiendo poder porque le falta financiación y que esto se debe a los esfuerzos norteamericanos y de los aliados para cortar sus fuentes de financiamiento, al interferir en su habilidad de mover dinero.

Durante la primera mitad de 2009, los líderes de Al-Qaeda hicieron cuatro llamados pidiendo dinero para impulsar el reclutamiento y entrenamiento de combatientes, dijo Cohen. "Creemos que se encuentran en su peor situación financiera en varios años y, como resultado, su influencia es cada vez menor", añadió.

Sin embargo, el funcionario explicó, durante una conferencia sobre métodos para enfrentar el lavado de dinero, que la situación podría cambiar pronto, porque aún existen donantes dispuestos a ayudar al grupo.

Richard Holbrooke, el enviado especial de Estados Unidos a Afganistán y Paquistán, ha dicho que los talibanes reciben la mayor parte de su dinero de benefactores privados en el Golfo Pérsico.

Por otro lado, Cohen explicó que los talibanes no atraviesan una crisis financiera como la de Al-Qaeda porque obtienen dinero mediante la extorsión de agricultores de opio y traficantes de heroína, involucrados en el creciente contrabando de drogas en Afganistán. Los talibanes les "sacan dinero" a las personas implicadas en el tráfico de heroína y les exigen un pago a cambio de protección "a todos los miembros de la cadena comercial, los cultivadores de amapola, los laboratorios y los traficantes", dijo el funcionario. También reclaman pagos de protección a los dueños de negocios legítimos, explicó.

Cohen reveló las conclusiones del informe en momentos en que el presidente estadounidense Barack Obama analiza el envío de otros 40.000 soldados a Afganistán, tras ocho años de guerra antiterrorista en ese país. Parte de las discusiones se enfocan en sopesar si hay que combatir a Al-Qaeda o librar una batalla más amplia contra la insurgencia de los talibanes.

El principal comandante de EE.UU. en Afganistán, Stanley McChrystal, dijo que las diversas fuentes que tienen los talibanes para financiarse dificultan frenar su capacidad operativa.

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