Al Qaeda ataca Somalia

La inminente caída del gobierno otorgaría a los seguidores de la red liderada por Bin Laden una base de operaciones en el estratégico Cuerno de África.
El general Yusuf Osman Dhumal, un antiguo jefe de la policía somalí, es desde ayer el encargado de impedir que las milicias islámicas radicales tomen el control de Mogadiscio, la capital del devastado país africano en el que los rebeldes armados comparten el poder con los piratas del Índico. El nuevo líder de las Fuerzas Armadas de Somalia fue nombrado por el presidente musulmán moderado, Sharif Sheik Ahmed, que cuenta con el respaldo de la comunidad internacional para hacer frente a la guerra santa declarada por los grupos integristas cercanos a Al Qaeda. En su avance hacia la capital, los rebeldes dejaron más de 100 muertos y 30 mil desplazados en la última semana, muchos de los cuales se lanzaron ayer a las calles de Mogadiscio en busca de comida y refugio.

El gobierno de Ahmed sólo controla una de las rutas de acceso a la ciudad gracias a la presencia de 4.400 soldados de la Unión Africana (UN). Acusó a los milicianos de Hizbul Islam y Al Shabab de intentar derrocarlo con la ayuda de unos 400 combatientes extranjeros de la vecina Eritrea y aun directamente entrenados por Al Qaeda. Armas frescas estarían llegando a las manos de los insurgentes, en violación del embargo impuesto por la ONU: así lo denunció el enviado de Naciones Unidas, Ahmedou Ould-Abdalla. La preocupación internacional sobre la inminente caída del gobierno se debe a que la toma de la capital por parte de los insurgentes otorgaría a la red liderada por Osama bin Laden una base de operaciones permanente en el estratégico Cuerno de África, desde el que tendría acceso a las activas rutas comerciales del Índico y al petróleo de la península Arábiga.

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