Pyongyang amenaza a EE.UU.

El régimen advirtió que responderá con un ataque "despiadado" si es provocado
SEUL.- En una nueva amenaza a la comunidad internacional y en defensa de su controvertido programa nuclear, el régimen comunista de Corea del Norte advirtió ayer a Estados Unidos y sus aliados que dará una respuesta militar "mil veces mayor" si es provocada, al tiempo que empezó a retirar sus cuentas en el extranjero por miedo a que sus fondos sean congelados.

La advertencia se produjo horas después de que el presidente norteamericano, Barack Obama, declarara que Corea del Norte es una "amenaza grave" para el mundo y prometiera que se harán cumplir las sanciones de las Naciones Unidas (ONU) contra el país comunista por un reciente ensayo nuclear.

"En el caso de que Estados Unidos y sus seguidores violen en lo más mínimo la soberanía de nuestra república, nuestro ejército y población ejercerán una venganza cien o mil veces mayor con un ataque militar despiadado", afirmó el gobierno norcoreano, en un artículo publicado ayer en el diario oficial Minju Choson .

El diario acusó a Obama de "hipócrita" por pronunciarse a favor de un mundo libre de armas nucleares y al mismo tiempo realizar "esfuerzos febriles" por desarrollar nuevas armas atómicas en su propio país. "El programa atómico no es monopolio de Estados Unidos", manifestó.

Obama y el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, se reunieron en Washington anteayer y acordaron construir una "alianza estratégica´´ regional y global para persuadir a Corea del Norte de que desmantele sus armas nucleares.

Medios japoneses y surcoreanos dijeron que Corea del Norte prepara un nuevo sitio para probar un misil de largo alcance capaz de alcanzar Estados Unidos. Los misiles norcoreanos estarían en condiciones de alcanzar Estados Unidos en tres años como mínimo si la aislada nación asiática continúa mejorando su armamento, dijeron anteayer funcionarios del Pentágono.

Pyongyang dice que sus bombas nucleares son una disuasión contra Estados Unidos y acusa a Washington de complotar con Seúl para derrocar a su gobierno, encabezado por el impredecible Kim Jong-il.

La atención mundial se ha centrado en Corea del Norte desde que el país realizó su segundo ensayo nuclear, el 25 de mayo, en desafío a las resoluciones de la ONU. El Consejo de Seguridad respondió endureciendo su embargo de armas, autorizando inspecciones de buques en busca de carga relacionada con misiles y material nuclear y privando al gobierno del financiamiento usado para construir su programa atómico.

Los 35 miembros de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), reunidos ayer en Viena, calificaron las amenazas de Pyongyang como "serias amenazas para la no proliferación (de armas atómicas), así como para la paz y seguridad de la región", dijo su director general, Mohammed el-Baradei. En tanto, Rusia y China apelaron ayer a Pyongyang a volver a la mesa de diálogo.

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