Las pymes locales comienzan a padecer los efectos de la crisis

Las ventas han caído significativamente en los últimos meses. Para evitar despidos, las industrias locales ya diagraman un esquema de vacaciones. Piden créditos blandos para ganar nuevos mercados.
La profundización de la crisis económica sumado al interminable conflicto entre la administración nacional y el agro sigue profundizando el desplome en las pequeñas y medianas industrias de Río Cuarto y la región.

No hay rubro de la actividad industrial local que no se encuentre inmerso en un proceso de parálisis. En mayor o menor medida la depresión económica impacta en las pymes.

La industria metalúrgica es uno de los sectores más afectados por la recesión en la economía local, aunque la luz de alerta se encendió en todos los rubros.

El escenario es de incertidumbre y mucha preocupación. Los industriales de Río Cuarto no ven una salida en el corto plazo.

“La situación es crítica. No tenemos ventas. Para no despedir a los empleados adelantamos vacaciones, luego hicieron tareas de mantemiento en la fábrica y ahora tendrán que tomarse otra vez vacaciones”, graficó el actual panorama un empresario metalúrgico.

El sector es uno de los más afectados por el pronunciado conflicto entre Nación-campo. Javier Damiano y Leonardo Garnero, titulares del CECIS y la UISCO, respectivamente, coincidieron en señalar que la pelea entre los ruralistas y el gobierno de Cristina Kirchner debe terminar pronto, porque no hay margen para seguir subsistiendo.

El titular del Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios sostuvo que hay industrias que han sufrido una caída de casi el 80 por ciento.

Por su parte, Garnero estimó una baja del orden del 50 por ciento de la producción en el último semestre.

Varias pymes riocuartenses están armando las carpetas para presentar ante el Ministerio de Industria de la provincia el denominado procedimiento de crisis.

El gerente general de Jumalá, Pablo Lasheras, reclamó más apoyo para las pequeñas y medianas industrias del interior. “Hay mucha incertidumbre y desánimo entre los industriales”, y reclamó más apoyo oficial para alcanzar nuevos mercados, especialmente en el mercado externo. “No hay sector que no muestre signos de preocupación. El actual panorama desvela a más de uno, ya que no hay una salida rápida al actual frente tormentoso”, se dijo.

Empresarios metalúrgicos de la provincia analizaron en Villa María el actual contexto y coincidieron en que la situación se seguirá agravando en la medida que no haya avances entre la Nación y el campo.

1,1%

fue la baja que sufrió la industria en febrero respecto de igual mes de 2008. El sector automotor fue el que más cayó.

Reclaman más apoyo oficial

El gerente general de Jumalá, Pablo Raúl Lasheras, reclamó más apoyo del Estado para permitir el desarrollo de las pequeñas y medianas industrias, en el actual contexto de crisis.

Lasheras afirmó que “hay una ausencia del Estado para canalizar los fondos previstos para apoyar el desarrollo de las industrias”.

Explicó que el año pasado, la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa entregó el 8 por ciento de los casi 240 millones que tenía presupuestado.

El empresario riocuartense recordó que las pymes son vitales para el desarrollo del país, ya que es el sector de mayor generación de puestos de trabajo.

La empresa fabril riocuartense viene trabajando desde hacer varios años en la certificación de normas de calidad para lograr una mayor inserción en el mercado interno como en el externo.

En noviembre último, Lasheras participó del viaje a la ciudad italiana de Padova, con el fin de fomentar la asociación con empresarios italianos, y ganar espacio en un mercado muy competitivo.

Planteo de la UIC

La cúpula de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) reclamó al diputado nacional Alberto Cantero que realice gestiones para que el Banco Nación acelere el mecanismo para el otorgamiento de créditos. También pidieron una reunión con el titular de la Afip, Ricardo Echegaray, para que se apure la devolución de IVA a los exportadores y el reintegro del 10,5 por ciento a los bienes de capital.

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