Putin y un "chapuzón" a 1400 metros de profundidad.

Se sumergió en un minisubmarino en el lago Baikal, en Siberia.
El primer ministro ruso, Vladimir Putin, se dio un gusto especial ayer: se sumergió en las profundidades del lago Baikal, en Siberia, a bordo de un minisumergible, en una misión ambiental que suma un nuevo capítulo a su imagen de hombre intrépido.

Putin, cinturón negro de judo, que ha volado en un avión de combate y disparado a un tigre siberiano en una zona salvaje, descendió 14000 metros bajo la superficie del lago más profundo del mundo para revisar cristales de gas potencialmente valiosos.

"No he visto nada parecido en toda mi vida. Es un sentimiento muy especial. Lo que vi da impresión, porque con los propios ojos se puede ver qué es verdaderamente el Baikal en toda su magnificencia, en toda su inmensidad", dijo Putin tras volver a la superficie, con un aspecto pálido y un poco mareado tras pasar más de cuatro horas y media bajo el agua en el minisumergible Mir-1.

La misión se produjo en el marco de una visita del ex presidente ruso al barco Metropol, que sirve de base para la expedición científica "Los Mir en el Baikal", en la que participan los batiscafos Mir-1 y Mir-2. Se trata de los mismos aparatos que fueron empleados en el rodaje de Titanic , la película de James Cameron.

Escondidos en el mayormente inexplorado lecho del lago Baikal hay grandes depósitos de hidratos de clatrato, cristales envueltos en una de las exportaciones más lucrativas de Rusia: el gas natural.

Científicos estiman que los hidratos del Baikal contienen cerca de un billón de metros cúbicos de gas natural, cantidad comparable con los mayores campos de gas descubiertos en el mundo. La extracción está prohibida en el Baikal, que es una reserva natural.

"Se volvió más claro lo que puede y lo que no puede hacerse", señaló Putin tras la misión.

Mientras el Mir-1 viajaba hacia las profundidades, Putin se comunicó por radio: "Desde el ojo de buey la vista es magnífica. Se ve el fondo del Baikal; es muy limpio y bello", dijo. Además, Putin se mostró sorprendido por la poca transparencia de las aguas. "Claro, el agua está limpia desde un punto de vista ecológico, pero es una verdadera sopa de plancton", agregó el ex espía de la KGB, que pidió tratar "con cuidado" el medio ambiente del lago.

Sin embargo, poco después el premier sorprendió a sus oyentes ecologistas al defender una controvertida fábrica de celulosa que, considerada desde su inauguración en 1966 uno de los principales contaminantes del Baikal, fue clausurada recientemente por las deudas contraídas.

"Hay que pensar en los 1600 desempleados", señaló Putin, que hizo un llamado a que la planta fuera reabierta. El premier indicó que, según los estudios realizados, la fábrica no tenía un impacto ambiental demasiado negativo para la zona.

Patrimonio de la Unesco

Formado hace más de 25 millones de años, el lago Baikal contiene un quinto de las reservas de agua dulce globales no congeladas y alberga cerca de 2000 especies de animales que, en algunos casos, no existen en ninguna otra parte del mundo. Con una superficie de 31.500 kilómetros cuadrados y 1637 metros de profundidad máxima, el Baikal, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es uno de los principales destinos turísticos de Siberia.

La inmersión de Putin, de 56 años, en el Baikal, se sumó a las proezas mediáticas con las que ha sorprendido al mundo. Anteayer, por ejemplo, el premier ruso, que se muestra orgulloso de seguir conservando una excelente forma física, adhirió un transmisor radial a una ballena blanca llamada Dasha en el extremo oriente ruso.

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